Picada por el bicho del urbanismo y el civismo, continué con mi investigación en libros físicos y textos digitales y de cómo adaptarlos en el siglo XXI, cuando la sociedad es tan cambiante y sus nuevas formas de convivencia, comportamiento y cultura, han dinamizado a la humanidad.
Con asombro encontré que las bases seguían siendo las que un día promulgara el señor Manuel Antonio del Rosario Carreño Muñoz, en su Manual de Carreño, lo que me llevó a pensar que, en vez de ser desconocido en su totalidad, solamente debía ser complementado con la actualidad.
Frases como la convivencia comienza en el hogar, con relaciones basadas en el respeto mutuo, como uno de sus principios, todavía tenían vigencia. Ya, para esta época, estábamos hablando de la violencia intrafamiliar que otrora no existía, pues ni el término se conocía. Esta rompe el civismo y perpetúa el autoritarismo.
Antes, se creía que la mujer era educadora informal por naturaleza, hoy entendemos que lo es por historia y merece reconocimiento.
Aparece la resolución de conflictos sin agresión, dando por terminado que el padre como el jefe del hogar, siempre tenía la razón por el solo hecho de ser hombre y padre. Por la sana convivencia se habla de compartir las responsabilidades domésticas, teniendo en cuenta que la mujer debe desempeñarse como madre, esposa y ejecutiva y muchas familias no cuentan con los recursos económicos para contratar a otra persona que desempeñe esas labores.
Ahora, se debía escuchar a niñas, niños y adolescentes como sujetos de opinión. No puedo dejar de recordar cuando mi padre, en medio de una reunión en la sala de la casa, despachaba a los nietos para sus habitaciones o para el corredor, porque no debían estar donde estaban conversando los mayores. Ya somos más inclusivos con los menores de edad.
El hecho de hablar de violencia intrafamiliar y saber que se puede denunciar y acompañar a las víctimas, en estos casos, es un gran avance porque a muchos nos criaron con la frase tan fuerte que la ropa sucia se lava en casa, lo que significaba ni más ni menos, que no podíamos contar nada de lo que pasaba de puertas para adentro, así nuestra vida peligrara porque era más importante el buen nombre del esposo y de familia como tal, viviendo una vida falsa, cargada de hipocresía y maltrato.
El civismo no es simplemente obediencia, es participación en la vida común, donde toda persona tiene derecho a ser escuchada, respetada y reconocida como sujeto de derechos. Si bien es cierto que el civismo comienza en casa, es igualmente verdad que se extiende al barrio, la escuela, el trabajo y el espacio digital.
El espacio digital es un nuevo elemento que nos lleva a conocer cuál debe ser el comportamiento adecuado a través de las redes de internet, con la que ya estamos plenamente familiarizados. Hablamos de Civismo digital y urbanidad en redes sociales que son espacios públicos donde se debe convivir con respeto. La violencia llega como cíber-acoso, la educación digital debe formar ciudadanos críticos, no solo consumidores.
Debemos aprender a no compartir contenido sin consentimiento, no insultar ni humillar en espacio virtuales, verificar la información antes de difundir pues, abundan las noticias falsas y mal intencionadas y, usar el lenguaje como puente y no como arma.
Así como un día aprendimos la etiqueta para comportarnos en la mesa, instrucción que debimos recibir de nuestros padres desde nuestro nacimiento hasta los 7 años más o menos, como: no hablar con la boca llena, no sonar la cuchara en el plato, no hacer sonidos al tomar el agua o el jugo, no levantar el plato de la mesa, no soplar la sopa o la comida caliente, utilizar bien los cubiertos y muchas otras según la dinámica de cada familia, (se dice que después de los 7 años, la persona no aprende estas reglas básicas de etiqueta), se nos viene un nuevo aprendizaje, la NETIQUETA, o sea el comportamiento en el mundo digital.
La urbanidad no es una camisa de fuerza, es una danza colectiva donde cada quien tiene lugar, ritmo y voz y convivir no es simplemente coexistir, es construir juntos un mundo más justo, más digno, más humano, donde todos estamos incluidos con respeto, reconocimiento y consideración.
No se trata de retomar lo pasado, creyendo que fue lo mejor, se trata de aprovechar de ahí lo que nos sirva y construir una nueva convivencia, adaptándola a los cambios de la sociedad.



Excelente nota, que rico que todos empezaramos, a caminar por este sendero, de las buenas maneras de
La buena convivencia, de pensar qué mi libertad termina donde empieza la del otro, que, cuando hacemos un acto debemos de pensar que nos vamos, a beneficiar, pero debe ser un acto pensado en donde el otro no salga afectado.
En cuanto a la NETIQUETA, creo que estamos invadidos de imprudencia y malestar porque cada quien la utiliza sin medida, debiendo ser este un acto conciente en donde pensemos en el que
está del otro lado
Oh que bueno es encontrar este tipo de comentaristas que hablan nuestro idioma y dejan una estela de sana convivencia. La doctora Olga Cecilia hace gala de sus muy buenas reflexiones que hacen que tratar sobre el Civismo y las Buenas Maneras, tal y como lo hemos estado planteando, a lo largo de las columnas qué nos permiten publicar para que los amables lectores opinen con todo respeto y seriedad, sobre temas tan delicados como es la cultura ciudadana, dentro y fuera de casa, colegios, universidades, locales comerciales, públicos de entretenimiento, lugares de trabajo variado, y muchos sitios más, donde se juega el buen comportamirnto y la conducta adecuada para cada situación. Gracias de nuevo encontrar esta joya de esta dama, que igual que yo, estudia e investiga el porqué del desorden en que estamos viviendo.
Gracias mi señora columnista. Me precio de ser un seguidor sobre esta temática. Doña Amparo B. se ha embarcado en esta travesía de navegar sobre un mar picado y tormentoso de la existencia. Y usted es una persona muy minuciosa al tocar que la familia es el primer nido donde se forma el aire del verdadero Civismo y con ello la práctica de esa cortesía que se exigía en el hogar y la escuela nos lo afirmaba para ser personas de provecho. Gracias mi señora Olga reciba mi admiración.
Infinita gratitud por recordar este tema tan inmensamente inportante, personas como usted y la SRA Amparo Bustamante son las más indicadas para rescatarlos todos estos valores que poco a poco se están olvidando y en una sociedad que esta olvidando que la primera escuela es el hogar. Y después las diferentes instituciones educativas, donde este manual todavía debería estar vigente.
Muchas gracias por apreciar el manual de Carreño.
Un abrazo inmenso y muchas bendiciones!
Los tiempos pasados tienes aprendizaje buenos y deben conservar se. El reto es entender que somos seres humanos en constante aprendizaje,conservando todo aquello que nos ayude a ser mejores.
Las buenos costumbres se aprenden siempre en casa,hoy, mañana y siempre
En casa siempre nos enseñaron a rezar,cada uno de nosotros, tiene su Dios
Mi querida Olga mis más sinceras felicitaciones. Excelente reflexión