sábado, abril 4, 2026

LA CIUDAD EN LA QUE TODOS DISCUTEN Y NADIE TERMINA DE ARREGLAR.

OpiniónLA CIUDAD EN LA QUE TODOS DISCUTEN Y NADIE TERMINA DE ARREGLAR.

Pereira entre debates políticos, el crecimiento hacia Cerritos y un centro que no quiere quedarse atrás, pero que se lo está tragando la falta de decisión y autoridad.

En Pereira siempre ha habido discusiones políticas.

Eso no es nuevo. Lo nuevo es que cada vez discutimos más y resolvemos menos, justo cuando la ciudad vive uno de los momentos más contradictorios de su historia: crece como nunca, pero también se queja como nunca.

Cada semana vuelven los debates entre la Alcaldía y el Concejo. Que si faltan explicaciones, que si sobran anuncios, que si los proyectos no avanzan, que si no hay claridad en las decisiones. La política local siempre ha sido intensa, pero hoy la sensación es distinta: mientras adentro se discute, afuera la ciudad cambia a una velocidad que a veces parece no tener dirección.

Porque Pereira se está transformando.
Y no solo hacia arriba, sino hacia los lados.

El crecimiento hacia Cerritos es el mejor ejemplo.

Allí aparecen condominios, hoteles, centros comerciales, clínicas, universidades, restaurantes, vías nuevas. Cada año llegan más familias, más inversionistas y también más pensionados que ven en Pereira una ciudad intermedia con buena calidad de vida, clima amable, costos razonables y todo lo necesario sin el caos de las grandes capitales.

Los llamados silver, jubilados nacionales y extranjeros con poder adquisitivo, han descubierto lo que muchos pereiranos sabían desde hace años: que esta ciudad tiene algo especial. Tranquilidad sin aburrimiento, modernidad sin perder del todo el aire de provincia, y una ubicación que la conecta con todo.

Pero mientras la ciudad crece hacia Cerritos, el centro parece quedarse esperando.

Quien camina hoy por las calles tradicionales ve edificios envejecidos, locales cerrados, ventas informales ocupando andenes, habitantes de calle cada vez más visibles y una sensación de deterioro que no se puede negar. No es culpa de una sola administración, ni de un solo periodo. Es el resultado de años de decisiones incompletas, de planes que no se terminan y de una ciudad que creció más rápido de lo que aprendió a organizarse.

La seguridad sigue siendo tema obligado en cualquier conversación. En todos los tintiaderios tradicionales cada quien tiene una historia sobre ese tema para contar. No porque Pereira sea la peor ciudad, sino porque dejó de ser la tranquila de antes. La percepción cambió, y cuando la percepción cambia, la ciudad también cambia.

El espacio público refleja lo mismo.

Andenes ocupados, motos donde no deben estar, desorden que se vuelve costumbre. Y en medio de todo, el tema más difícil: los habitantes de calle, un problema social complejo que no se resuelve con discursos ni con operativos aislados, pero que tampoco puede seguir siendo parte del paisaje como si fuera normal.

Y entonces aparece la contradicción más grande.

Pereira se vuelve cada vez más atractiva para vivir, invertir y retirarse, mientras al mismo tiempo muchos sienten que el corazón de la ciudad se está desgastando.
Crecemos hacia Cerritos, hacia las nuevas urbanizaciones, hacia los centros comerciales modernos, pero todavía no sabemos cómo cuidar lo que nos hizo ciudad.

No se trata de estar a favor de la Alcaldía o del Concejo.
No se trata de decir que antes todo era mejor ni que ahora todo está mal.

Se trata de entender que gobernar una ciudad intermedia es más difícil de lo que parece, sobre todo cuando está creciendo rápido y al mismo tiempo quiere seguir siendo la de siempre.

Tal vez lo que hace falta no es menos debate, sino más visión. Y más decisión.
Menos peleas pequeñas y más decisiones grandes.
Menos improvisación y más ciudad pensada a largo plazo. Prospectiva.

Porque Pereira hoy tiene algo que muchas ciudades quisieran:
crece, atrae, se moderniza y sigue teniendo calidad de vida.

Lo que falta es que no se nos olvide que también hay que cuidar el centro, ordenar las calles, mejorar la seguridad y recordar que una ciudad no se construye solo hacia donde se expande, sino también desde donde empezó.Fernando Sánchez Prada
Comunicador y columnista

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Vea nuestros otros contenidos