De alumbrado público a telarañas privadas: el paisaje urbano como reflejo de la negligencia oficial
“Cuando llegué, vi la moto de mi hermano tirada, su cuerpo en medio de la vía y la cabeza en el pare. El cable que lo decapitó decía Telmex Claro”.
Este testimonio desgarrador revela no solo el drama humano, sino también la negligencia institucional y empresarial que permite que redes mal instaladas conviertan el espacio público en un campo minado.
El programa Muertes y accidentes causados por cables mal instalados, emitido por Caracol Televisión el 31 de agosto de 2025, expone una realidad inquietante: los cables de telecomunicaciones mal ubicados han provocado muertes evitables. Uno de los casos más impactantes fue el de Diego Fernán Gutiérrez Valderrama, joven motociclista decapitado por un cable colgado a baja altura en Bucaramanga.
Postes saturados, ciudades en riesgo
En todo el país, los postes de energía no solo transportan electricidad, sino también una maraña de cables de telecomunicaciones instalados sin control. Esta saturación no solo contamina visualmente, sino que pone en peligro la vida de quienes transitan cerca.
📉 Accidentes por redes mal gestionadas
- Más de 75 muertes al año en Colombia están relacionadas con redes eléctricas en mal estado o mal uso.
- En Bogotá y Cundinamarca, los accidentes disminuyeron un 15.3% en 2020 respecto a 2019, pero los riesgos persisten.
- En Cali, barrios como Versalles y Granada enfrentan colapsos, descargas e incendios por exceso de cables.
📊 Datos recientes
- Según el CONTE, en 2022 se registraron múltiples muertes por electrocución, con datos de Medicina Legal, Bomberos y aseguradoras.
- La saturación de postes por empresas privadas ha sido señalada como un peligro urbano, con llamados urgentes a regular su uso.
- El reportaje ¿Quién responde por los accidentes causados por cables en … profundiza en la responsabilidad de las empresas y la falta de regulación.
En el área metropolitana de Pereira y Dosquebradas, los cables colgantes son parte del paisaje cotidiano. Las empresas de telecomunicaciones prefieren instalar sus redes en postes municipales antes que invertir en infraestructura propia. Mientras tanto, las administraciones locales evitan exigir cableado soterrado en nuevas urbanizaciones.
¿Y la regulación?
La Resolución 40150 de 2024 del Ministerio de Minas y Energía actualiza el Reglamento Técnico de Iluminación y Alumbrado Público (RETILAP). Aunque busca promover el uso eficiente de la energía y mejorar la seguridad, su impacto en la estética urbana y la prevención de accidentes parece limitado.
El reglamento establece:
- Que las instalaciones no deben representar riesgos para personas ni edificaciones.
- Que deben ser compatibles con el entorno urbano, evitando interferencias con árboles, balcones y ventanas.
- Que los elementos suspendidos deben tener una altura mínima entre 4.5 m y 5.5 m, según el tipo de vía.
Sin embargo, no especifica distancias respecto a ventanas ni regula directamente el cableado de telecomunicaciones, dejando vacíos críticos.
El caos como metáfora
Los postes saturados no solo representan una amenaza física, sino también una metáfora del desorden urbano, del abandono institucional y de la indiferencia ciudadana.
Si queremos ciudades sin telarañas eléctricas, las autoridades deben actuar. Cada poste colmado es una advertencia silenciosa. Es urgente:
- Regular con firmeza la instalación de redes.
- Exigir trazabilidad, mantenimiento y retiro de cables obsoletos.
- Convocar mesas técnicas con empresas, ambientalistas y urbanistas para rediseñar el paisaje aéreo.
- Priorizar la vida sobre la conectividad, y el entorno sobre la inercia burocrática.
Ciudadanía activa
No naturalicemos el caos. Denunciemos, documentemos, exijamos. Cada telaraña es un síntoma de lo que no queremos ser: una sociedad enredada, indiferente, peligrosa. Reapropiémonos del espacio público como lugar de cuidado. Transformemos la queja en propuesta, la indignación en arte, en columna, en acción.



La ciudad enmarañada. Felicitaciones Luis Fernando, enmarañada en todos los aspectos: lo visible son los cables eléctricos y de los operadores telefónicos. El resto de la maraña bien camuflada en el silencio de los que tienen la responsabilidades pero no son tan responsables.
Gracias Ferley, es hora de volver a escuchar y leer a nuestros veedores