Hubo un tiempo en que la diversión en Pereira no requería grandes centros comerciales ni plataformas digitales. Bastaba con ir al parque Matecaña a ver los monos, las guacamayas, el león o a la gigantesca Chabela, la elefanta; caminar hasta el zoológico o, mejor aún, subir a la terraza del aeropuerto para ver despegar aviones con un cucurucho de helado de vainilla en la mano. Era suficiente. La heladería Tropical, en el parque del Lago Uribe, era punto de encuentro familiar, después de la misa de 12 y antes de que la ciudad se transformara en lo que hoy es.

Hoy la ciudad es otra. El parque Matecaña ya no existe como tal, el zoológico dio paso a un bioparque moderno y muchos de los parques tradicionales fueron cerrados, remodelados o convertidos en espacios distintos. Pero algo persiste: la necesidad vital de los ciudadanos de tener espacio público, verde, abierto, dónde respirar.
La tala de árboles en el parque Egoyá generó más que ruido: generó una conversación sobre el rumbo de Pereira. ¿Queremos más concreto o más naturaleza? ¿Necesitamos más parqueaderos o más sombra? La ciudad debate en silencio sobre su estética, su futuro y su relación con la memoria.
La renovación urbana no puede significar solo embellecimiento cosmético. Debe significar integración. Parques para niños, adultos mayores, que cada vez somo más, para jóvenes que no tienen canchas ni coliseos. Que la quebrada Egoyá recupere su dignidad y que el concreto no tape el derecho a lo verde.

En medio del ruido de las motos, los pitos y las obras, hay una ciudad que renace en silencio: en la siembra de un árbol, en el rescate de un parque, en el mural que aparece en una pared gris. Allí donde florece lo colectivo, vuelve a latir lo humano.
No basta con hablar de sostenibilidad si lo verde no está en el corazón de la ciudad. Pereira puede ser ejemplo de una ciudad que no se olvida de su gente, de sus árboles, de sus parques. La renovación más profunda es la que devuelve dignidad a lo común. A lo de todos.
Y es que cuidar lo público no es tarea exclusiva de la Alcaldía, ni de Parques ni de los contratistas. Es una responsabilidad colectiva. La memoria cívica de Pereira no puede morir. Ese civismo que construyó con convites el estadio, el hospital y pavimentó los barrios, sigue vivo en quienes entienden que lo de todos es también de nuestras familias, de nuestros hijos y del futuro que queremos dejarles.
“Es pereirano todo aquel que a sus lares llega”, dice el adagio. Y quien llega, vive, trabaja o ama esta ciudad, también debe comprometerse con cuidarla. La ciudad sin puertas debe ser también la ciudad sin indiferencia.
No basta con señalar la basura ajena o fotografiar el árbol caído. Hay que salir. Hacer algo. Pintar, sembrar, limpiar, vigilar. ¿Y si convocamos una gran “Pintatón” ciudadana? ¿Un día para arreglar juntos nuestros parques, nuestros puentes, nuestras zonas comunes? Volver al convite de las grandes obras como forma de esperanza y ciudadanía.
¿Y si cada empresa grande como Frisby, Éxito, Arturo Calle, Caminos, Parque Arboleda y tantas otras, adoptan cada una un parque? ¿Y si lo hacen de la mano de los vecinos, creando comités cívicos con las JAC, colegios, adultos mayores y jóvenes de la comunidad? ¿Y si, en lugar de esperar más contratos, tejemos más vínculos?. !Hagámoslo!

Imagen de referencia: renovación y espacio público en Pereira.
Fernando Sánchez Prada
Agosto 3, 2025



Excelente y es el camino para recuperar nuestra esencia.
Gracias Omar . Y es una tarea de todos nosotros
Pues hagamoslo de nuevo, dejemos la incultura-indiferencia-involucion etc y trabajemos en ello. No es romanticismo del barato, es volver a nuestra ciudad atractiva, sin basuras y recoleccion eficiente de ellas, sin el papel de la canalla (graffitis en todas fachadas y cuantos lotes de engorde existen), parques sin cuido, etc. Pero lo mas importante, recuperar el civismo que construyeron nuestros padres y abuelos y no permitir que nuestra generacion pase sin pena ni gloria y regalarle a la Perla del Otun el renacer de entre un desordenamiento territorial al de la ciudad mas bella y civica de Colombia.
Excelente idea.. PINTATON,.. Así seguimos cuidando a nuestra querendona, trasnochadora y morena que tanto amamos.