Enemigos del diálogo crítico y la rendición de cuentas
Preámbulo
El pensamiento crítico lo constituyen aquellas interrupciones o pausas inteligentes en cualquier tipo de situación que se deben y se tienen que hacer, siendo necesarias y obligatorias a partir de la obviedad, la falta de claridad, la carencia de información o la falta de entendimiento ante los argumentos presentados, en pro de no aceptar ideas ciegamente, carentes de argumentos sólidos capaces de soportar el análisis, el cuestionamiento y la evaluación severa alrededor de la situación a tratar, lo cual implica buscar y entregar evidencias, identificar supuestos, plantear escenarios neutros, optimistas y pesimistas, además, el reconocer inconsistencias, comprender relaciones o vínculos para que las decisiones tomadas estén sustentadas con la razón, la factibilidad y viabilidad de la evidencia presentada, no sustentada en impulsos, prejuicios y sobre todo en “apuros injustificados pero manipulados” para la toma correcta de decisiones.
Alguna vez en el evangelio de la Santa Misa escuché al sacerdote como inicio de la explicación del mismo lo siguiente: “En la vida hay dos tipos de personas no deseadas: Las personas sin escrúpulos y las personas con alta carga de escrupulosidad”, argumento que comparto plenamente, ya que los escrúpulos son dudas o recelos morales que inquietan la conciencia sobre si algo es bueno o malo, justo o injusto, llevando a una persona a actuar con excesivo cuidado o a sentir aprehensión. Cabe destacar con relación a las personas sin escrúpulos o con ausencia de principios morales, desembocan en la manipulación y en pasarse por encima de otros para lograr sus metas, generando daño social y conflictos; mientras que, paradójicamente, el exceso de escrúpulos (obsesión por no pecar) es un tormento que paraliza y puede llevar a la inconstancia o a una conciencia laxa, por lo que el equilibrio es clave para una vida ética en su plenitud.
Otro detalle
El escrúpulo es la duda irrazonable sobre la moralidad de un acto hecho o por hacer. La persona escrupulosa vive preocupada al ver pecado, indecencia, falta de educación y urbanidad donde no lo hay ante argumentos sólidos, convincentes y necesarios en los procesos comunicativos, siendo también una herramienta “camaleónica” para lograr la consecución de los fines agendados a priori, durante y a posteriori al debate llevado a cabo.
En este orden de ideas
“La Escrupulitis”, término propio y acorde al escrito esbozado, se ha convertido en una herramienta muy sutil que encaja en el concepto de “violencia pasiva-agresiva”, en la cual el peso de los argumentos a través de las personas que los llevan a cabo, los han venido menguando y en un momento dado “anulando” a través del señalamiento, etiquetándolos de personas problemáticas y no gratas, además, si dicha persona por su naturaleza “habla fuerte” es tildado de “gritón”, de ser una persona “muy asada”, en fin, una terminología nociva que no se relaciona con el discurso argumentado y presentado pero en esencia se ha convertido en una práctica conveniente y terriblemente convincente , empleada por ciertos actores que no les conviene o no les gusta que las conclusiones salgan a flote por intereses muchos, destacando que cuando el argumento los encierra y los acorrala, adoptan posturas de “huida “ o emplean expresiones tales como “no me interesa”, “usted es muy ordinario”, en fin…. desvían el debate, llevándolo a otros terrenos y no propiamente al del convencimiento argumentado.
Esas posturas defensivas – ofensivas a través del uso de lenguaje pasivo-agresivo, como estilo de comunicación en la cual la ira, la frustración, el descontento, la terquedad, el narcicismo y los “intocables” se expresan de forma indirecta y sutil, usando el sarcasmo, la procrastinación, el sabotaje “suavizado”, el señalamiento colectivo sin fundamento, la resistencia o silencio para manifestar la hostilidad encubierta, generando confusión y tensión en las relaciones e impidiendo que el diálogo sustentando a través del pensamiento crítico y en las evidencias presentadas, permita la toma de decisiones más acertadas y correctas con relación a la situación problémica que gravita el debate.
Cabe destacar respecto a este tipo de escenarios y este tipo de personas, el comprender el concepto de sesgo, definido como aquella inclinación, tendencia o desviación sistemática hacia o en contra de algo o alguien, distorsionando la objetividad y la percepción de la realidad, llevando a conclusiones injustas o incorrectas, ya sea por prejuicios personales, errores en el diseño de estudios o influencias culturales y cognitivas, afectando la toma de decisiones, pero en este caso y con relación al título del escrito “ La escrupulitis y los ilógicos estándares de decencia y urbanidad, enemigos del diálogo crítico y la rendición de cuentas “, en la cual con palabras típicas mencionadas en párrafos previos como “grosero”, “gritón”, “asado”, “mal educado” “imprudente”, en fin, palabras ofensivas y minimizadoras que no tienen ninguna relación con el rigor de la crítica pero que la atacan, la minimizan y la anulan si el argumentador no tiene “la espalda y el peso específico suficiente” para afrontar y enfrentar con criterio este tipo de agravios, propio de los intereses oscuros y macabros de ciertos actores alrededor de la temática tratada.
En este tipo de dinámicas se esconden diversos tipos de sesgo como el sesgo del “nosotros vs ellos”, que hace creer que nuestro grupo piensa mejor que el de enfrente; el sesgo de afinidad, que convence quien se parece a nosotros y debe tener la razón; el sesgo de proximidad, que hace analizar el problema solo con la información que se tiene más a mano, ignorando la posibilidad y la certeza de otro tipo de información u información complementaria y el sesgo de confirmación, como aquella tendencia a buscar datos que validen lo que ya se cree y el evitar todo lo que pueda contradecirse.
“La Escrupulitis y los ilógicos estándares de decencia y urbanidad”, práctica nociva para el cuestionamiento sustentado, la argumentación y la rendición de cuentas, deben ser visibilizados, confrontados y desechados con inmediatez del hilo conductor sobre el cual se enfoca el debate crítico, evitando desvíos innecesarios pero convenientes para ciertos grupos y personas que no les favorece las decisiones y las conclusiones obtenidas a partir del proceso en cuestión.
“Cuando hay heridas abiertas o por abrirse, la crítica es la sal que hace lo suyo “. “El que lo entendió lo entendió “je je je.
Colofón
Pensar críticamente no es destruir ideas; es darle la oportunidad a la comprobación, a la demostración, a la información plena y creíble, además, de la validación a través de las evidencias presentadas con el rigor verificador de las fuentes de donde provienen las mismas, para decidir pensando y actuando como científicos, no como personas impulsadas por la pasión o el desaforo cognitivo, destacando que la “queja y sus canales recepcionadores”, además, del hábito de la pregunta, son esenciales en este tipo de dinámicas y de escenarios de construcción para la mejora permanente y continua.
Otro detalle sin ser un dato menor, son los famosos “intocables”, como aquellos grupos y personas que abren la brecha de manera malintencionada para que la argumentación y la aclaración frente a la rendición de cuentas no se pueda llevar de la manera apropiada, siendo otro condimento más a tener en cuenta, porque son los máximos representantes de la “escrupulitis conveniente” y “el glamur fingido” para entorpecer los procesos de esclarecimiento de las situaciones tratadas.
Finalmente, la escrupulosidad o “Escrupulitis” como se mencionó en el título de esta columna, se describe fácilmente como un patrón de pensamientos intrusivos para el libre desarrollo del diálogo crítico y en el peor de los casos, además de ser algo clínico y patológico, es una práctica a erradicar para la mejora y el progreso sostenido en el tiempo de las sociedades.
Mención para el lector
Este texto no pretende ser un producto acabado o el final del camino. Es una invitación a la reflexión y al debate para la construcción colectiva, ya que en “El Opinadero” cada lector es también un autor.
El Opinadero “pregunta:
¿Cuál es su opinión respecto a la columna o escrito que acaba de leer?
¿Cómo se debe enfrentar este tipo de situaciones cuando el oponente es manipulador, encantador y amante del discurso ilógico de la decencia y la urbanidad para desviar el hilo conductor de la temática abordada en un debate público?



RESPETADO COLUMNISTA:
Puntual, oportuna su disertacion en tiempos en que la habladuria es el estado actual donde lo repetido, lo difundido publicamente, con juicios a priori impiden la discusion , la interrogacion, desde la razon.
Se emiten juicios donde los contenidos se dan por entebdidos, por verdaderos, pero donde realmente nada esta entendido, y lad verdades son mentiras a medias, donde no se cuestiona, no se evidencia pensamiento critico, todo circula en un entorno donde se come entero, tido circula gracias a la chiva, la publicidad..
El debate que propone , bien imprtante: nos movemos entre habladurias, sin respado argumentativo, cientifico, por ejemplo , autoridades que hacen negacionismo del cambio climatico, del impacto de las economias que afectan la conservacion del medio ambiente.
Requerimos de autoexamen, de examinar al otro, el entorno , las circunstancias que moviluzan el funcionamiento del mundo, en diferentes aspectos, pero bajo la lupa de la razon, de referentes cientificos.
Expresado por HEIDEGGER:
» Es una con_vivencia innautentica, donde no se es en si mismo, donde somos vividos por los otros, donde no tenemod un punto critico nuestro, sino donde estamos sometidos al repetir incebsante de la gente’.
Buen día Doña Consuelo. Totalmente de acuerdo.
Estar enterados de este tipo de marrullerias es vital para el ejercicio de la crítica. La trampa sale y la idea es aprender a neutralizarla.
Feliz día Doña Consuelo
Buen día Doña Martha. Gracias por su comentario.
Totalmente de acuerdo con su comentario. Todo es negacionismo, victimización y fragilizacion cuando se argumenta con criterio y evidencia, pero no podemos dar el brazo a torcer ante este tipo de personas.
El sarcasmo ante los ataques infundados cuando emplean la burla para bajonear los argumentos y el criterio fundamentado cuando hay condiciones para el debate.
Un feliz día y muchas gracias Doña Martha.
Muy buen artículo Isdaen y sobretodo muy oportuno en esta época en la que salen a relucir toda serie de prácticas que buscan desestimar o anular los diálogos sanos y las buenas argumentaciones. Lamentablemente nuestros políticos abundan en este tipo de prácticas nocivas para el diálogo como forma de convencer a los seguidores y destruir s los contrincantes. Muy lamentable.
Hola Isdaen: muy oportuno su escrito, sobre todo en esta época electoral en nuestro país, un escenario donde el lenguaje crudo y descarnado se usa para descalificar y calumniar a otros candidatos, un lenguaje descalcificador usado para evitar intercambiar opiniones y posturas con personas bien fundamentadas a las que no se pueden derrotar con argumentos sino con chismes, calumnias y otras porquerías. Este es un país de bellacos intentando perpetuarse en el poder. Mil saludos y bendiciones.
Buen día. Gran comentario Danilo.
El chisme y las injurias superan en muchos escenarios los argumentos, las evidencias y la verdad.
Es una cultura a erradicar con vehemencia argumentativa para un cambio hacia la mejora.
Feliz día Danilo y muchas gracias por el comentario.