Redescubrir el pasado con archivos, ciencia y memoria
Un reciente conversatorio en torno al libro “Pereira, la historia se vuelve a escribir”, del historiador Víctor Zuluaga Gómez, abrió un debate importante, la memoria de la ciudad es más antigua, más compleja y más viva de lo que hemos imaginado, se remonta a tiempos atrás de la celebración de la misa por parte del padre Remigio Antonio Cañarte en 1863.
El evento, organizado por la Corporación Vigía Cívica de Pereira, (Promotora del libro), la Maestría en Historia de la Universidad Tecnológica de Pereira y el área cultural del Banco de la República, reunió a Zuluaga Gómez y al historiador Álvaro Zuluaga Ramírez en un diálogo que trascendió lo académico.
Lo que allí se vivió fue un verdadero acontecimiento cultural, una invitación colectiva a mirar hacia atrás para comprender mejor el presente y proyectar el futuro.
Gracias al avance de la ciencia, la tecnología y herramientas como la inteligencia artificial, hoy es posible cotejar crónicas, archivos judiciales, notariales, eclesiásticos y documentales con una eficiencia inédita.
Este cruce de fuentes abre nuevas ventanas al pasado y permite reconstruir piezas de memoria que habían permanecido ocultas.
Hace algunos años, el padre Raúl Ortiz Toro, con su libro “Pereira y la iglesia en el siglo XIX”, ya había iniciado este camino, al permitir abrir los archivos eclesiásticos, tradicionalmente cerrados a la consulta pública.
Su trabajo permitió narrar la historia a través de registros de bautismos, confirmaciones y matrimonios, ofreciendo un retrato más íntimo de quienes poblaron el territorio.
El conversatorio también puso en evidencia una fragilidad, la pérdida de la tradición oral.
Muchos protagonistas de hechos relevantes nunca dejaron sus relatos escritos ni grabados, lo que ha significado un vacío en la memoria viva de la ciudad. Esta carencia plantea la urgencia de rescatar testimonios y voces antes de que se extingan.
Entre las propuestas surgidas, se destacó la necesidad de investigar la economía, la educación, la salud y la política en la historia de Pereira.
A ello se suma un reto apasionante, realizar un estudio profundo de la tradición de las propiedades, a partir de los archivos notariales, para comprender cómo se configuró la vida jurídica y social de la ciudad.
La obra de Víctor Zuluaga Gómez se erige como un ejemplo admirable de cómo dejar escrita la memoria de nuestros antepasados, sus acciones, realizaciones, la organización del territorio y la evolución de la ciudadanía.
Su legado es una invitación para que las generaciones actuales y futuras continúen esta tarea, con el apoyo de la academia, las instituciones públicas y privadas, los colectivos ciudadanos y los escritores, sin importar si son profesionales o aficionados.
Más que la presentación de un libro, lo que se vivió fue un acto de conciencia histórica, que Pereira no nació en 1863, que su historia es más antigua, más rica y más viva de lo que imaginamos.



Así fue. Un gran aporte el de Pereira Civica al editar el libro y del Historiador Victor Zuluaga a la historiografía regional.