miércoles, febrero 4, 2026

LA OPOSICIÓN COMO BOOMERANG: ¿QUIÉN PIERDE REALMENTE?

OpiniónActualidadLA OPOSICIÓN COMO BOOMERANG: ¿QUIÉN PIERDE REALMENTE?

 

El estallido que cambió el tablero político

Hace cuatro años, Colombia ardía. Las calles se transformaron en campos de batalla donde juventudes enardecidas lanzaban escombros y bombas molotov contra edificaciones públicas y privadas. La fuerza pública respondió con armas que disparaban al rostro, dejando a muchos ciegos o sin vida. En algunos casos, se evidenció la infiltración de agentes del Estado en las movilizaciones, activando el choque que terminaba en tragedia.

Era la explosión de la desesperanza. La pandemia había confinado a los más vulnerables en sus casas, esperando una ayuda que no llegaba, mientras el presidente Iván Duque aparecía cada tarde en televisión nacional, convertido en incómodo anfitrión de un programa que intentaba mejorar su imagen.

El descontento generalizado fue el caldo de cultivo para una oposición que arrebató el discurso a las derechas y cambió de manos el poder que habían ostentado por más de dos siglos.

📌 Las consecuencias del estallido social

  • Criminalización de la protesta: El gobierno de Duque implementó medidas jurídicas que facilitaron la represión y judicialización de la protesta social, con detenciones arbitrarias y capturas masivas.
  • Violaciones a los derechos humanos: La represión estatal dejó homicidios, lesiones oculares, violencias basadas en género y agresiones sexuales, afectando principalmente a jóvenes y líderes sociales.
  • Fortalecimiento de la resistencia: A pesar de la represión, las movilizaciones se intensificaron, innovando con repertorios como el uso de redes virtuales y la ocupación simbólica del espacio público.
  • Polarización política: La represión profundizó la fractura entre sectores gubernamentales y progresistas, agudizando el conflicto ideológico.
  • Cuestionamiento al modelo neoliberal: Las protestas pusieron en tela de juicio un modelo que privilegia la acumulación de capital sobre los derechos sociales y laborales.
  • Emergencia de geografías simbólicas: Surgieron espacios como Puerto Resistencia o Puente de la Dignidad, íconos de lucha y oposición que resignificaron el territorio urbano.

⚔️ La oposición como estrategia de desgaste

Hoy, a tres años del primer gobierno de izquierda, la polarización ha alcanzado niveles insospechados. Los líderes contrarios al gobierno no se detienen ante nada con tal de evitar que el nuevo modelo continúe. Desde las cúpulas de otras ramas del poder público, desde las grandes organizaciones empresariales, desde los medios de comunicación que les pertenecen, incluso desde alcaldías de ciudades capitales, se orquesta una campaña para deslegitimar la figura presidencial.

Critican —y están en su derecho— cada acción del gobierno. Se oponen —como lo permiten las normas constitucionales— a las reformas presentadas en el parlamento. Denuncian errores en la lucha contra la delincuencia organizada y culpan a las políticas de paz, como si buscar este bien no fuera un mandato constitucional.

En su relato, la corrupción, la violencia y el saqueo son fenómenos inéditos que surgieron en estos tres años de gobierno del “cambio”. Y son reacios a admitir los avances que el gobernante intenta divulgar.

🧨 El peligro de jugar con fuego internacional

Pero el riesgo mayor aparece cuando, en su afán por evitar la reelección del modelo, hacen lobby ante potencias extranjeras para solicitar una intervención militar o una “descertificación” del país. Esta figura política descalifica el accionar de la fuerza pública en la lucha contra el narcotráfico y, además de arbitraria, es lesiva para los intereses económicos de la nación: implica perder recursos vitales para combatir la delincuencia organizada.

¿Quién pierde? ¿El partido de gobierno? ¿El presidente? ¿O la sociedad colombiana, que por una oposición enceguecida se verá en calzas prietas ante el mundo para recuperar la legitimidad perdida?

No sea que los réditos políticos inmediatos favorezcan a la oposición, pero que, en el mediano y largo plazo, si acceden de nuevo al poder, terminen convertidos en víctimas de su propio invento.

🤝 El enemigo no cambia con el gobierno

En materia de relaciones internacionales y orden público, el país debe actuar unido. Las amenazas externas no distinguen ideologías. El enemigo es el mismo, gobierne quien gobierne. Y si no se comprende esto, el daño será colectivo, irreversible y profundamente injusto.

2 COMENTARIOS

  1. Apreciado Fernando: Muy interesante su articulo, tiene ud razon, esa oposicion cavernaria no lleva sino a perjudicar a las clases populares; pero en Colombia, en este momento una clase politica, corrupta, aliada de narcos y ladrona de los recursos publicos, no hace oposicion de manera civilizada, esta clase politiquera se esta jugando el poder, a cualquier costo incluso asesinando a los futuros gobernantes de izquierda, para seguir viviendo como reyes, asi toque seguir asfixiando con impuestos y pobreza a los colombianos de bajos ingresos de

  2. Gracias Danilo, seguiremos escribiendo. Aunque sean pocos los que quieren abrir los ojos. Y sabiendo que son muchos los cegados por la pasión que prefieren ir por el camino fácil de la genuflexión antes que defender su propia patria, siempre habrá románticos listos a empuñar la pluma.

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