Reflexiones sin odio ni baladronadas
Resulta inverosímil –y profundamente bochornoso e indignante – escuchar al señor Miguel Uribe Londoño, padre de Miguel Uribe Turbay, entregarle las banderas y el supuesto “legado político” de su hijo al Centro Democrático, en el mismo escenario de sus honras fúnebres.
Más indignante aún, el tono aleccionador de Álvaro Uribe Vélez, aprovechando ese instante de dolor para capitalizarlo políticamente.
Y… ¿qué decir de Paloma Valencia y María Fernanda Cabal, ahora convertidas en fervientes promotoras de campaña con el hipócrita eslogan: “Por la memoria de Miguel Uribe…”? Las mismas que, en otro tiempo, no dudaron en atacarlo y descalificarlo por ser el candidato del innombrable. ¡Una vergonzosa paradoja!

Pero el colmo, la gota que rebosó la copa, el súmmum de esta farsa: la aceptación de Miguel Uribe Londoño del plato de lentejas que le ofreció Uribe para proyectarlo como su candidato presidencial en las elecciones del 2026.
Familiares, “líder” y aduladores, han usufructuado el lamentable atentado y la muerte del senador, degradando el duelo a un bochornoso carnaval politiquero.
Saquen ustedes sus propias conclusiones



ESLOGAN en castellano LEMA