miércoles, febrero 4, 2026

LA TASA DE INTERÉS EN DISPUTA ¿ESTABILIDAD FINANCIERA O BIENESTAR SOCIAL?

OpiniónActualidadLA TASA DE INTERÉS EN DISPUTA ¿ESTABILIDAD FINANCIERA O BIENESTAR SOCIAL?

 

Estados Unidos y Colombia están tomando caminos opuestos en materia de política monetaria.

 

La Reserva Federal (FED), comenzó a reducir sus tasas de referencia, ubicándolas en un rango entre 3,75% y 4%, argumentando señales de enfriamiento del empleo y una inflación que cede.

 

En contraste, la junta directiva del Banco de la República de Colombia, en su última reunión, decidió mantener su tasa de intervención en 9,25%, aun cuando diversos sectores productivos del país manifiestan señales de fatiga económica.

 

La divergencia no es casual, responde a formas distintas de concebir la relación entre control de precios, dinamismo económico y bienestar social.

 

Y en ese debate, Colombia enfrenta un dilema profundo, ¿debe priorizar la estabilidad macroeconómica, aunque ello implique frenar la actividad económica y el empleo?

 

La votación dentro de la Junta Directiva del Banco de la República reflejó miradas diversas, cuatro miembros aprobaron mantener la tasa, dos propusieron recortarla en 50 puntos básicos y uno planteó una reducción más moderada.

 

Ese desacuerdo interno es importante, revela que la realidad económica admite más de una interpretación y que no hay un único camino técnico inevitable.

 

Las tasas elevadas sirven para moderar la inflación, atraer capitales internacionales y sostener la estabilidad del tipo de cambio, pero esos beneficios tienen contrapesos visibles:

 

El crédito se encarece para hogares y empresas.

 

El consumo se desacelera.

 

Se postergan inversiones y se reduce la contratación.

 

El riesgo de cierres y quiebras aumenta, especialmente en micro y pequeñas empresas.

 

La estabilidad, cuando se obtiene de manera prolongada a partir del encarecimiento del crédito, se transforma en un freno para la producción y el empleo.

 

En términos sencillos, una tasa alta controla los precios, pero también enfría la vida económica.

 

Los indicadores macroeconómicos pueden lucir estables en los informes institucionales, pero la ciudadanía experimenta lo contrario, comercios sin rotación, talleres que reducen turnos, universidades con estudiantes que aplazan matrículas por falta de crédito, familias que pagan deudas con nuevas deudas.

 

El pensamiento de Manfred Max-Neef (Premio nobel alternativo de economía) sigue siendo vigente, la economía debe servir a la dignidad humana, no al revés.

 

Una política económica que no mejora la vida de la mayoría pierde su sentido, por más sólida que parezca en sus indicadores.

 

Durante años se asumió que la inflación debía combatirse sin concesiones. La teoría y la evidencia muestran que puede existir un equilibrio en el que se acepta un nivel moderado de inflación como parte de un ciclo de crecimiento y empleo.

 

La conocida relación entre inflación y desempleo —asociada a la curva de Phillips— vuelve a ser discutida en economías que, como la colombiana, tienen alta informalidad y baja productividad estructural.

 

En Colombia, más de la mitad de los trabajadores se emplean en condiciones informales. Si la tasa alta reduce la actividad económica, lo hace primero y con más fuerza sobre quienes ya están en situación de vulnerabilidad.

 

Por eso, el costo de la política monetaria no se distribuye de manera pareja, se concentra en los sectores con menor margen de resistencia.

 

Otro elemento decisivo rara vez aparece en el debate público, Colombia depende de la entrada de capital extranjero de corto plazo, es decir, recursos que llegan buscando rentabilidad y pueden salir tan rápido como entraron.

 

Esa fragilidad obliga al país a mantener tasas relativamente altas para retener dichos capitales.

 

El problema es que se trata de una estrategia de equilibrio inestable, garantiza estabilidad financiera temporal, pero dificulta la construcción de una economía productiva sólida.

 

La salida real no está en sostener indefinidamente tasas elevadas, sino en fortalecer la producción interna, la innovación y las cadenas productivas territoriales. Sin esto, el país seguirá dependiendo de la rentabilidad financiera como ancla de estabilidad.

 

No se trata de restarle autonomía al Banco de la República, se trata de coordinar:

 

Política monetaria (tasas e inflación)

 

Política fiscal (inversión pública)

 

Política industrial y productiva

 

Política laboral y social

 

Si cada una actúa de manera aislada, la economía avanza como un cuerpo cuyas extremidades tiran en direcciones diferentes.

 

Una tasa de interés no es solamente un instrumento técnico, es una decisión que influye en quién prospera y quién queda al margen.

 

Colombia está en un momento de inflexión. Hoy debe decidir si continúa sosteniendo la estabilidad mediante la restricción o si empieza a construirla fortaleciendo la producción, el empleo y la vida económica cotidiana.

 

La estabilidad financiera es necesaria, el bienestar de la población también lo es.

 

El desafío consiste en que no se excluyan mutuamente, porque la verdadera salud de una economía no se mide solo en inflación controlada, sino en la posibilidad real de las personas de vivir con dignidad, trabajar, emprender y proyectar su futuro.

9 COMENTARIOS

  1. Javier, ante éste planteamiento, cuál sería la alternativa salomónica mediante la cual ninguno de los actores se vea SEVERAMENTE afectado?
    Te agradezco una respuesta

  2. Buen día Javier, es importante decir que una tasa de interés de intervención alta atrae capitales los que a la postre traerían una revaluación del peso colombiano y por ende una diminución de las exportaciones; yo considero que una estabilidad a ultranza tampoco es aconsejable para un país como el
    Nuestro con una estructura productiva tan pequeña, necesariamente se deben aplicar instrumentos de política sectorial para que se dé un despegue a la economía nacional fortaleciendo la oferta de bienes y servicios producidos en nuestro país, necesariamente combinados con la política monetaria y la fiscal con los instrumentos que mejor desempeño presenten.

  3. La inestabilidad de la economia la vemos reflejada todos los dias en nuestras calles de cada ciudad la informalidad crece, y desmejora toda la inversion social.

  4. Mi apreciado Javier, contundente como siempre.
    Podríamos concluir que el B de la R. Ha fracasado estruendosamente, Al aplicar a ultrnsa una política monetarista, ciega teóricamente, es decir, sin tener en cuenta nuestras características de país en desarrollo, débil estructura industrial y amplia en pequeña y mini, estructura financiera monopólica y sobrerentistica, estructura agrícola apenas en despegue, en fin el fracaso es total.
    Debería por el contrario bajar las tasas de interés, masificar el crédito popular, para combatir un flagelo criminal como es el credito gota gota -y para colmo el sector financiero incumple acuerdo con el gobierno de facilitar crédito popular- y peor aún el Banco Agrario desobedece orientación presidencial de otorgar créditos masivos y populares pero no siguen exigiendo hasta certificado de sanidad a cualquier trabajador y excluyendolo por el tristemente célebre Datacredito, Cifin y cuanto aparato se invento la poderosa Asobancaria para aislar a los pobres del país. Es tan grave la situación del Bco Agrario que dicen desconocer que exista un crédito popular y sin requisito de Datacredito.

  5. Buen día Don Javier. Gran escrito.

    La columna esboza de una manera entendible la dinámica económica, lo cual desde los actel tema es complejo.

    Esta realidad se dificulta en países como el nuestro donde el conflicto armado y la corrupción enrarecen la atmósfera económica, pero es nuestra realidad.

    Le deseo a los que saben la mejor decisión con la bandera del bienestar colectivo como ítem pilar y no negociable para la toma de decisiones macro y micro económicas.

    Feliz día.

  6. RESPETADO COLUMNISTA:
    Agradable sorpresa: encontrar una explicación clara, objetiva sobre la dinámica financiera, tema que para muchos de los habitantes de a pie, se torna complejo.( Para mí) .
    Retoma en cada párrafo una explicación con equilibrio en los pro y contra de dicho transito económico.
    Mil gracias, felicitaciones.

  7. Excelente y pedagógico artículo, Javier. Volvemos a lo básico: crecimiento económico MÁS bienestar social, si es que buscamos desarrollo. Es todavía una economía feudalista; nada más anacrónico que seguir privilegiando a los multimillonarios en detrimento de los pequeños y medianos empresarios que empujan la producción nacional.

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