Desde hace más de 70 años, estudiantes del Instituto Técnico Superior de Pereira custodian las procesiones de Semana Santa en la Catedral Nuestra Señora de la Pobreza, manteniendo viva una tradición de disciplina, fe y servicio que se transmite de generación en generación en el corazón de la ciudad.
Pereira, abril 5 de 2026. Prensa Alcaldía de Pereira.
En el corazón del Centro de Pereira, cuando las campanas anuncian los días más solemnes de la Semana Santa, un grupo de jóvenes avanza con paso firme, uniforme impecable y mirada al frente. Son los guardianes silenciosos de una de las tradiciones más emblemáticas de la ciudad: la Guardia Romana que custodia las procesiones de la Catedral Nuestra Señora de la Pobreza, una tradición que, desde hace más de siete décadas, permanece en manos del Instituto Técnico Superior de Pereira.
La historia se remonta a hace aproximadamente 72 años, cuando el primer obispo de Pereira, Baltasar Álvarez Restrepo, quiso darle mayor solemnidad y dignidad a las procesiones de la Semana Santa. Inspirado en tradiciones europeas y en lo que había visto durante sus viajes apostólicos, decidió encargar en los talleres Jorva de Madrid, España, los uniformes de una Guardia Romana que acompañara los pasos principales de las celebraciones.
Cuando los uniformes llegaron a la ciudad, la primera idea fue entregarlos a funcionarios de las empresas públicas para que participaran en las procesiones. Sin embargo, el resultado no fue el esperado. La representación que el obispo buscaba —disciplina, juventud y solemnidad— no se reflejaba del todo.
Fue entonces cuando miró hacia el colegio más cercano a la Catedral: el Técnico Industrial, hoy Instituto Técnico Superior que en su momento estaba ubicado en el Centro de Pereira. Allí encontró jóvenes formados en disciplina y respeto por las normas. Desde ese momento, la responsabilidad de custodiar las procesiones fue confiada a sus estudiantes. Y así comenzó una tradición que nunca se ha interrumpido.
“La Guardia Romana se convirtió con el tiempo en una tradición que no solo pertenece al colegio, sino también a la historia cultural y religiosa de Pereira”, explica Juan Camilo Álvarez, directivo de la Guardia Romana.
A lo largo de los años, la Guardia Romana se convirtió en algo más que un grupo ceremonial. Para quienes la integran es una escuela de valores. Los estudiantes de los grados décimo y once ingresan inicialmente para cumplir su servicio social, pero muchos terminan encontrando en la Guardia una familia que trasciende la etapa escolar.
“Para muchos jóvenes esta experiencia marca su vida. Aquí aprenden disciplina, respeto y amor por las tradiciones de la ciudad”, manifestó el directivo de la Guardia Romana.
“Se crean amistades, se crean relaciones y se construye una identidad que dura toda la vida”, cuentan quienes han pasado por sus filas. Muchos egresados continúan vinculados al proceso, enseñando a las nuevas generaciones las órdenes en latín, la formación correcta y el respeto por cada detalle de la tradición.
Esa continuidad ha permitido que la Guardia Romana evolucione con el tiempo. Los egresados crearon la Cofradía de Caballeros de la Guardia Romana, un espacio que reconoce la trayectoria de quienes han dedicado años a mantener viva la tradición. Incluso incorporaron elementos simbólicos como las capas negras que hoy distinguen a los antiguos guardianes, inspiradas en la Gendarmería Vaticana y en los colores litúrgicos del luto durante la Semana Santa.
En los últimos años, esta tradición también ha dado pasos hacia la inclusión. Aunque históricamente la Guardia Romana estuvo conformada principalmente por hombres, las mujeres han tenido un papel cada vez más visible dentro del proceso. Inicialmente participaban como representantes del colegio, acompañando los estandartes y banderas institucionales durante las procesiones. Sin embargo, su compromiso y permanencia en la organización llevó a que los egresados y el consejo directivo impulsaran la creación de una cofradía femenina, reconociendo su aporte en la logística, la organización y el acompañamiento espiritual de la tradición. Hoy, su presencia refleja cómo la Guardia Romana continúa evolucionando sin perder su esencia, abriendo espacios para que más generaciones hagan parte de esta historia que custodia la fe en la Catedral Nuestra Señora de la Pobreza.
Además, la tradición se ha abierto a nuevas generaciones. La Guardia Romana Infantil nació como una iniciativa para acercar a los niños a la fe y a las procesiones. Aunque inicialmente estuvo a cargo de distintos colegios, desde 2020 el proceso es acompañado también por el Técnico Superior, fortaleciendo la formación de los futuros guardianes de esta tradición.
Hoy, entre niños, jóvenes y egresados, la Guardia Romana sigue creciendo. Durante las procesiones, el silencio, la postura firme y la solemnidad de sus integrantes reflejan una preparación que va más allá de lo ceremonial.
Porque detrás de cada casco, cada espada ceremonial y cada paso coordinado, hay historia, disciplina y una profunda convicción: custodiar la fe y el patrimonio cultural de Pereira.
Y así, año tras año, cuando la Semana Santa vuelve a recorrer las calles del Centro de la ciudad, la Guardia Romana vuelve a ocupar su lugar, recordando que algunas tradiciones no solo se conservan: se heredan.


