Miscelánea
Con ocasión de una entrevista que me hicieron para una actividad académica de una universidad de la región, en la cual me preguntaron sobre mis sensaciones sobre el desarrollo y la evolución de la televisión en Colombia, mi respuesta obviamente estuvo orientada hacia los grandes cambios que se han dado desde cuando por allá en 1954 se inauguró oficialmente la televisión como servicio público, bajo la tutela del Estado y bajo la visión del gobierno del General Gustavo Rojas Pinilla; es curioso que semejante adelanto tecnológico, con el impacto que representaba en materia cultural, se haya dado precisamente bajo el mando de un militar, en el brevísimo tiempo en que este país estuvo bajo el influjo de una dictadura, la única reconocida hasta el momento.
Y los cambios que no han cesado, han pasado no solamente por el salto del blanco y negro al color, el aumento de la programación a parrillas de 24 horas, el incremento de los canales públicos y privados, la ampliación de la cobertura consolidada con la TDT, que permite llegar a los rincones más lejanos de la otra Colombia y el auge de una industria de producción y contenidos que ha posicionado al país en un lugar de liderazgo en el medio hispanoamericano, además de la enorme incidencia que la televisión ha tenido en el desarrollo de la publicidad y por tanto el impacto en las nuevas dinámicas de consumo.
Con el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, especialmente en la última década la televisión ha venido cediendo espacio frente a alternativas de aplicaciones y plataformas que llegan a través de Internet, al punto que muchos jóvenes de hoy día ya no hacen uso de la televisión convencional o en línea, puesto que para ellos no tiene sentido atarse a un aparato y a una programación, si podemos ver lo que queramos a la hora que se nos antoje a través de YouTube, NETFLIX, Amazon o HBO, por citar solo algunas de las alternativas que no solamente son más flexibles sino que son más ricas en contenidos.
Si la pregunta sobre el desarrollo de la televisión en Colombia me la hubieran hecho hace tres años, la respuesta automáticamente hubiera sido que la TV en línea era una especie en vía de extinción; sin embargo y por la experiencia vivida en mi paso como auditor del Ministerio de las TIC, para el servicio de televisión comunitaria, en la cual me correspondió visitar gran cantidad de pueblos a lo largo y ancho de la geografía nacional, pude entender lo equivocado que estaba.
En nuestro territorio coexisten dos países, la Colombia concentrada en la Zona Andina y algún pedacito de la costa Caribe, con los grandes asentamientos urbanos y la otra Colombia, la que llaman la profunda, la que pocos conocen y que no vamos a conocer si seguimos priorizando ir a Miami antes que al Amazonas.
Por mi trabajo conocí varias comunidades en Chita en Boyacá, en Astrea en el Cesar, en Iquira en el Huila, en San Pablo en Bolívar, en San Francisco en el Valle del Sibundoy y muchos rincones más, donde la televisión, sobre todo la pública, la que el estado debe seguir fomentando, sigue siendo la principal alternativa de conexión con la otra Colombia.
Entendí que Colombia es mucho más que la burbuja alrededor de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla y que hay televisión para mucho rato.


