domingo, febrero 15, 2026

 LA «VÍCTIMA» DE LOS CIEN MILLONES MENSUALES EN NÓMINA DEL SENADO 

OpiniónDenuncias LA "VÍCTIMA" DE LOS CIEN MILLONES MENSUALES EN NÓMINA DEL SENADO 

 Nada qué hacer con los derechos adquiridos por el impresentable subsecretario del Senado colombiano. Es ley.

¿Qué dicen los desposeídos de ultraderecha, sin salario mínimo, sin pensión y sin seguridad social? ¿Que todo siga tal cual? 

Saúl Cruz Bonilla llegará al final de sus días y es posible que alguien de su estirpe herede sus privilegios de nómina estatal en la degradación de la función pública en Colombia, donde se refleja toda la impunidad e inequidad imperio de esta res pública. El saqueo legalizado. 

Ante la ley este mañoso burócrata, documentado en la televisión nacional como marrullero, no tiene pierde nominal. Sus prebendas salariales son de ley y nadie se las puede quitar. Dicen que esta joya de la política venal tolimense, es el funcionario de mayor ingreso por nómina pública y que su gracia terrenal le cuesta al erario de la nación, cien millones de pesos colombianos al mes, unos 350 mil dólares USD al año, cerquita del salario de Trump en la nómina gringa. 

Este indeseable, impresentable, es tan sólo una anécdota en el saqueo de lo público, modus vivendi de los que como él se revuelcan en la piñata pública. Indignidad e indignación inútiles en una sociedad de cómplices en las urnas que el ocho de marzo votarán una vez más por Saúl tolimense y su linaje en un aparato legislativo tan grotesco y bochornoso como su sucursal del Consejo Nacional Electoral, mismo adn irremediable. 

Saúl no está sólo, lo respalda el país político, los operadores de las aberraciones políticas del legislativo, toda la impunidad reinante en Colombia y lo más irrefutable, la pobrecía electoral, los pobres fieles al establecimiento que se hacen moler porque todo siga tal cual en la democracia del otro tolimense, el último reciente expresidente de linaje venal en su impunidad garantizada. Son genios de todo ésto. 

En el poder legislativo y en muchos otros brazos del aparato estatal, hay muchos más burócratas con privilegios como los del tristemente célebre Saúl Cruz. Son decenas y centenares de impunes pensionados en ésa estructura institucional de saqueo. La institucionalidad protegida por sus comensales como estos y sus corresponsales en todo el aparato. Náusea sin remedio. 

Este espécimen y todos sus pares hoy en campaña, salvadores de la patria y su institucionalidad democracia, son endémicos, viven su burbuja de marrullería y harán elegir a sus familiares y allegados para que todo siga en ley embudo. 

Nada tienen que decir ni responder ante los viejos sin pensión a quienes les quitarán por ley una vez reelegido el establecimiento, el auxilio vital. Tampoco tienen nada que explicar a los del salario mínimo vital que les duele a los magistrados de la rama judicial con su impunidad y privilegios. Nada tienen para decir a soldados y policías sin pensión ni seguridad social. Nada para los descartados de ultraderecha con discapacidad que suenan a lo largo y ancho de WhatsApp y demás redes sociales a grito herido por sus salvadores favoritos de la patria para Saúl el tolimense de los cien millones, el más costoso en nómina. Nada que ver con los billonarios del saqueo en pandemia con otros tolimenses, cordobeses y demás paisanos venales operadores de política negocio. 

Qué le puede decir el institucional Saúl Cruz a los artistas sin seguridad social ni ingreso vital en vejez de inanición o a los atletas grandes campeones que hoy no tienen con qué nutrir la tristeza de su gloria abandonada. 

La perversión de Saúl Cruz y los de su estirpe tiene una sola pregunta, como su amigo expresidente amigo de la asquerosa vida de Epstein el gringo mentor de pederastas caníbales, cuestión formulada por él a sus billonarios depravados depredadores… «¿Qué vamos a hacer para salir de tantos pobres?». 

La aporofobia viene de la codicia de los que viven como Saúl el tolimense. Porque los pobres con derechos comen muchas utilidades, restan dividendos. 

Anécdotas de la patria impune y su institucionalidad que amamanta satrapías peores a escala infinita, exponencial, muy por encima del juego del marrullero Saúl Cruz el tolimense, número uno en ingresos de nómina sin arandelas y ganancias por todo lo que puede hacer en el legislativo. Juego de burócratas infantiles, frente a los negocios de los depredadores mayores. 

Escrito por Hernando Ayala M Periodista colombiano Mail disnnet@gmail.com

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