Por: Alejandro García Ríos
Hace cuatro años asumí una responsabilidad clara: representar a Risaralda con independencia, sin deberle favores a maquinarias políticas y con una convicción simple pero firme: el servicio público es para servir, no para servirse.
Hoy, a pocos días de las elecciones, he pedido a los risaraldenses algo esencial en democracia: que me evalúen por mi gestión y mis resultados. Porque este proyecto ya no es una promesa; es una realidad probada.
Durante este periodo fui elegido, por tres años consecutivos, entre los 15 mejores representantes a la Cámara del país según la firma Cifras y Conceptos, una medición que evalúa productividad legislativa, control político y calidad de las iniciativas presentadas. En cuatro años participé como autor y coautor en 54 proyectos de ley, de los cuales 17 hoy son leyes de la República, fruto de debates complejos y consensos construidos para mejorar la vida de los ciudadanos.
Lideramos la prohibición de las corridas de toros en Colombia, una decisión histórica que puso fin a más de un siglo de violencia normalizada como espectáculo. Impulsamos la Ley Ángel contra el maltrato animal y sacamos adelante la Ley de Salud Mental con enfoque en juventud, priorizando un tema que durante años fue ignorado por el Estado. Como fundador y presidente de la Comisión Accidental de Juventud de la Cámara, promovimos el Proyecto de Ley de Empleo Joven y la reforma al Estatuto de Ciudadanía Juvenil para ampliar oportunidades y participación política de las nuevas generaciones.
También impulsamos iniciativas como la Ley de Ciudades Verdes, la Ley Contra el Ruido, la Ley de Jóvenes Rurales, la Ley General de Cultura, la Ley de la Música, el fortalecimiento del Museo de Arte de Pereira, la restricción de la megaminería en el Paisaje Cultural Cafetero y la ampliación de la donación de órganos, entre otras apuestas que conectan desarrollo, sostenibilidad y calidad de vida.
Pero legislar no basta. El Congreso también debe vigilar y exigir resultados. Por eso ejercimos un control político riguroso junto a veedurías ciudadanas del departamento, denunciando irregularidades ante los organismos de control nacionales. Lideramos la denuncia del caso de corrupción de la Avenida de los Colibríes y señalamos inconsistencias en la concesión del alumbrado público de Pereira, entre otras investigaciones que hoy continúan su curso.
Al mismo tiempo, como articulador del Bloque Parlamentario de Risaralda y presidente de la Comisión del Eje Cafetero, trabajamos para impulsar los proyectos estratégicos del departamento ante el Gobierno Nacional. El resultado: más de 600 mil millones de pesos gestionados para iniciativas como Vías del Samán, el Hospital de Cuarto Nivel, la PTAR Pereira–Dosquebradas, el Centro de Ciencia en Biodiversidad de Risaralda (CIBI) y la inclusión del departamento en el Tren del Pacífico. No son anuncios: son recursos concretos para infraestructura, salud, ambiente e innovación.
Todo esto con un dato fundamental: cero investigaciones y cero escándalos.
En estos cuatro años demostramos que sí es posible hacer política independiente, transparente y orientada a resultados. Inspiramos nuevos liderazgos, aprovechamos cada día en el Congreso y defendimos a Risaralda con trabajo serio y permanente.
El próximo 8 de marzo no se trata de empezar de cero.
Se trata de decidir si lo que ha funcionado debe continuar.
Por eso los invito a votar por la gestión, la independencia y una forma distinta de hacer política en Risaralda.
Vota Verde 101 a la Cámara de Representantes.



