El gobierno del presidente Petro expidió el decreto 0586 del 28 de mayo de 2025 que reconoce como empleo público del nivel asistencial la labor que desempeña las madres comunitarias. Con este decreto, más de 40 mil madres comunitarias en el país se beneficiarán al ser reconocidas por sus labores en materia de cuidado de la primera infancia en los tradicionales hogares comunitarios del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).
El decreto reconoce su labor de cuidado, garantizando prestaciones sociales y dignidad laboral, en un proceso gradual alineado al Plan Nacional de Desarrollo. La denominación de estas trabajadoras será la de madre comunitaria en el nivel asistencial código 4157 y grado 5, en un proceso de formalización progresiva de este empleo.
La formalización de estas trabajadoras cierra una vieja deuda que el Estado colombiano sostuvo durante décadas con miles de mujeres de escasos recursos que cuidaron a la niñez del país sin contrato, sin prestaciones y sin seguridad social. En cumplimiento con el decreto 586 de mayo de 2025, 2.300 madres comunitarias ya son trabajadoras públicas del ICBF. Este hecho fue celebrado por el presidente Gustavo Petro en la localidad de Ciudad Bolívar, en Bogotá: “Estas servidoras públicas son la fuerza de vanguardia del cuidado de la primera infancia y la primera línea de la vida en Colombia”. El presidente hizo un llamado al ICBF, para que agilicen la vinculación de más madres comunitarias para que en poco tiempo se cumple la meta de 40.000 madres comunitarias para que puedan contar con un empleo formal y sus prestaciones sociales, como cualquier trabajador colombiano.
Ante las criticas de algunos medios de comunicación, que criticaron esta formalización laboral de las madres comunitarias, dijo el presidente Petro: “Están contando esto que estamos haciendo aquí en el ICBF, como si fuese algo malo, como si comenzar a pagarles a 2.300 de 40.000 madres comunitarias fuera una bestialidad y un derroche del presupuesto nacional. Con este primer paso de 2.300 mujeres vinculadas, Colombia da un primer paso hacia el reconocimiento laboral de quienes han sostenido por años el cuidado de sus niñas y niños más vulnerables.
La figura de la madre comunitaria apareció en Colombia en 1988, cuando se crearon hogares comunitarios de Bienestar familiar. En ese entonces eras los padres de familia quienes se encargaban de darle un aporte voluntario por su trabajo. Al no estar establecido un régimen de vinculación laboral, cuando aparece la figura de la madre comunitaria, casi que desde 1988, miles de madres comunitarias que han prestado sus hogares y sus vidas llevaban décadas luchando en los estrados judiciales para que el Estado les reconozca los derechos laborales que les había negado por más de 30 años. Linda Donado, del Heraldo se refirió así a las madres comunitarias: “Tienen la dulzura y paciencia para cuidar a los más pequeños de su comunidad, pero también la tenacidad y el coraje suficiente para batallar por sus derechos”.
La formalización laboral de estas abnegadas madres comunitarias fue apenas un acto de justicia del presidente Petro, al recocerles todos sus derechos laborales, mostrando de esta manera, como lo hizo en su momento con los practicantes del Sena, los soldados y policías, los estudiantes de medicina y hoy las madres comunitarias.
Es aquí donde el país tiene que reconocer el verdadero cambio, ese que llega a los sectores más vulnerables, pero más importantes para Colombia.
JAIRO ARANGO GAVIRIA
Febrero 2026



