Colombia no se detiene. Aunque la política nacional parece sumida en una espiral de insultos, divisiones y campañas sin propuestas, el país económico —ese que construyen día a día empresarios, trabajadores y campesinos— sigue adelante, con cifras que hablan más fuerte que cualquier discurso.
En medio del ruido electoral, donde más de 100 precandidatos se disputan micrófonos y titulares, Colombia logró en el primer semestre de 2025 movilizar 85,4 millones de toneladas por sus puertos. Las exportaciones no mineras crecieron un 21,7%. Familias campesinas del Meta exportaron 12 toneladas de cacao premium a Japón. La cosecha cafetera alcanzó casi 14 millones de sacos, la mejor en cinco años. Y el peso colombiano se posiciona como una de las monedas emergentes más fortalecidas.
¿Quién está moviendo el país? No son los políticos enfrascados en peleas estériles. Son los trabajadores que madrugan, los empresarios que invierten, los campesinos que cultivan, los científicos que preparan la producción nacional de vacunas para 2026. Son los que, sin cámaras ni tarimas, sostienen el verdadero motor de Colombia.
Mientras tanto, la clase política parece más interesada en destruirse mutuamente que en construir país. La oposición se atomiza, se desangra en críticas sin propuestas, y en su afán por atacar al gobierno, termina haciéndole campaña. La izquierda, en el poder, observa cómo sus adversarios se auto descalifican sin ofrecer alternativas concretas. El resultado, una política que enferma, que divide, que mina el ánimo colectivo.
La brecha entre políticos, empresarios y trabajadores se ensancha. Y esa distancia no solo es ideológica: es práctica, emocional, estructural.
Los que producen ya no esperan nada de los que legislan.
Los que trabajan no se sienten representados por los que debaten. Y los que invierten lo hacen a pesar del clima político, no gracias a él.
Colombia necesita reconciliación. No como eslogan, sino como proyecto nacional. Volver al espíritu de la Constitución del 91, el bienestar general. Un objetivo difícil, sí, pero no imposible. Requiere que los políticos dejen de insultar y empiecen a proponer. Que los empresarios no se desconecten del debate público. Que los trabajadores sean escuchados como protagonistas, no como espectadores.
Porque mientras los políticos se despedazan, Colombia produce, avanza. Y eso, más que una paradoja, es una oportunidad.



Muy buena proouesta !
Es muy verídico su comentario. Cordial saludo.
Mi apreciado Javier, como siempre acertado, preciso y concreto.
La oposición cerrera, con sus ojos tapados por el sectarismo -de sectas- no ven que el país avanza, por lo que tu dices: Los empresarios, trabajadores, campesinos y el gobierno-aunque las sectas no lo acepten- y las cifras económicas están ahí, para el que las quiera leer, así las sectas no lo puedan ver.
Felicitaciones.
Colombia avanza por una política económica y social del gobierno, hay que mirar el crecimiento del PIb. El aumento sostenido del empleo, los resultados financieros de las empresas, el aumento del turismo, el del sector agrícola, la disminución de la pobreza monetaria, el aumento de la inversión, la entrega de tierras al campesino, la educación pública gratuita, la creación de sedes universitarias en la llamada Colombia profunda. La discusión debe ser sobre las cifras económicas a pesar de las talanqueras puestas a las más importantes reformas, comomla pensional y la de salud. Es claro que hoy el debate no es de ideas sino de quien crea más miedo porque el miedo es rentable para los sectores que han detentado por años el poder, ese miedo conduce a que las propuestas pasen a segundo plano y el ciudadano desorientado y confuso por las informaciones falaces de los medios de comunicación, de quienes son dueños los mismos que causan el miedo voten por el que se defina como salvador y con eso repitamos la historia de quienes detentan el poder son los que an hecho de Colombia uno de los países más desiguales del mundo. La discusión debe centrarse en las ideas y propuestas para que todos los colombianos seamos dueños de nuestros futuros.
Muy buen artículo, Javier… Solo complementaría:
– este Gobierno ha apoyado el crecimiento del agro, de la industria sin chimeneas, de un comienzo para recuperar vías férreas. De allí, también, el mejoramiento en los resultados que mencionas
– un «pilar fundamental» que entendieron López Pumarejo (La Revolución en Marcha), Lleras Camargo (creación del Incora en 1961), Lleras Restrepo (Transformación Nacional) y el Gobierno Petro: «la reforma agraria.» Hasta el mismo USA impulsó reformas agrarias en Latam. Solo que en nuestro país el feudalismo reinante no lo ha permitido.
– También López Michelsen (Para Cerrar la Brecha), entendió la necesidad de disminuir la desigualdad. En ese aspecto, este Gobierno logró un mejoramiento en el índice Gini (lo que usualmente se consigue en varios periodos)
– Así que al esfuerzo de los empresarios y de los agricultores por impulsar algo de capitalismo, se le debe reconocer aporte al Gobierno Petro.
– Porque bien se sabe que el desarrollo requiere crecimiento económico más bienestar social.
– Y sí, es verdad lo que dices: La clase política parece más interesada en destruirse mutuamente que en construir país.