martes, febrero 3, 2026

MISCELÁNEA:   SANTA FE 2 – MEDELLÍN 1 – LA RUDA 0. 

OpiniónActualidadMISCELÁNEA:   SANTA FE 2 – MEDELLÍN 1 – LA RUDA 0. 

 

El equipo del alma en mi casa es el Deportivo Pereira, no entendemos otra forma de vivir la máxima pasión del fútbol si no es ligada a la tierra donde hemos nacido y hemos crecido, pero ello no significa que no podamos tener otras simpatías, como por ejemplo la que sentimos por el Deportivo Independiente Medellín. Teníamos la esperanza de que el «poderoso» se alzara con la séptima estrella, luego de 3 finales perdidas, una de ellas precisamente en Pereira en 2022, la que fuera la final soñada para mí.

El pasado domingo en el Atanasio, tampoco se dio para el medallo; a pesar del marco imponente con 45 mil hinchas paisas, se impuso la garra del Independiente Santa Fe, que definitivamente jugó mejor e hizo más por la décima estrella, hombre por hombre, posición por posición.

El Medellín, aunque insistente, lució plano, sin esa chispa que se le vio a lo largo del torneo; se notó la falta de protagonismo y de ideas de quienes en otros encuentros fueron claves como el caso de Léider Berrio, perdido en el medio campo y de León Muñiz que no tuvo esa intensidad y ese fragor que de vez en cuándo se traduce en gol.

Siento pena por los seguidores del «equipo del pueblo» y no hay nada que pueda decir que los conforte; mi hijo y yo también vivimos la fecha y la decepción en un lugar que encontramos en Unicentro, rodeados de hinchas de Santa Fe, que celebraron con respeto y sin excesos, muy cordial y muy familiar la cosa, como debe ser.

De todo esto rescato algo positivo, y no es aquello de que perder sea ganar un poco, ¡nada de eso!, el Medellín perdió y perdió porque fue doblegado en el campo por un rival más más compacto, que se comportó mejor como equipo en todas sus líneas, con múltiples individualidades de las que careció el onceno montañero. Superlativas las actuaciones de Fernández Frasica, un tormento subiendo y bajando por su banda, el liderazgo de Rodallega que, como de costumbre, se echó el equipo al hombro, la gran noche de Harold Santiago Mosquera que no solo hizo el gol del empate que dejó muda a la tribuna, sino que, mientras estuvo en la cancha, fue un permanente dolor de cabeza para la defensa local y el arquero Andrés Mosquera Marmolejo, serio, seguro y determinante en el resultado con sus oportunas atajadas.

Lo bueno de todo esto es que, en el hecho de que el campeón fuera Santa Fe y no Medellín, nada tuvo que ver la ruda, planta a la que le atribuyen el poder de dar suerte, porque el domingo en el Atanasio ganó el equipo del León y perdieron Medellín, los agüeros y la superstición; quedó demostrado que en estas cuestiones deportivas gana el que mejor compite y no el que tenga más merecimientos pasados, ni el que rece más o tenga más fe. De nada sirvió que medio Medellín por las calles y 30 mil personas en el estadio lucieran una rama de ruda en la oreja, convencidos de que esa yerba iba a hacer posible el milagro; no señor, aquí no hay milagros aquí solo hay juego y goles, y esta vez el mejor desempeño y la mayor cantidad de goles los puso Santa Fe en el tiempo reglamentario, salvándonos del suplicio de los penaltis.

Lo siento por el Medellín y su hinchada, pero, en la final de la Liga I del Fútbol Profesional Colombiano, perdió la ruda y ganó la deportividad.

1 COMENTARIO

  1. Muy buena columna. Cierta y poderosa, como lo ha sido el DIM. Yo sin saber tanto de fútbol comparto 100 x 100 lo que dice el autor, aunque ese resultado sí de verdad, me dejó derrotado y quieto en la primera fila de los poquitos hinchas que en mi casa también, por culpa de Dim (David Escobar, el yerno) somos hinchas del DIM.

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