jueves, marzo 5, 2026

NAVIDAD EN LLAMAS: LA PÓLVORA QUE ARDE EN LA PIEL DE LA INFANCIA

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Entre sirenas y reproches, la pólvora convierte la Navidad en un campo de batalla para la infancia.

Ululan las sirenas. El amanecer llega cargado de humedad y desesperanza. Afuera, los parientes esperan con ansiedad; adentro, los gritos y llantos se mezclan con el olor agrio de la basura acumulada en los andenes. Una ambulancia se detiene frente al hospital y los paramédicos bajan a toda prisa una camilla: sobre ella, una niña con el rostro, el brazo y el pecho quemados. Sus padres, desconcertados, claman entre sollozos: “¡Sálvenla, sálvenla!”.

La Sala de Urgencias está atestada. Heridos de riñas, víctimas de atracos, intoxicados por alcohol, quemados por pólvora, todos reclaman atención. Médicos y enfermeras corren de un lado a otro, intentando contener la avalancha de dolor. El vigilante, convertido en improvisado filtro, decide quién pasa primero: los que sangran, los que exhiben quemaduras infectadas. A los demás, apenas un gesto de espera o un consejo trivial: “Lo suyo no es tan grave, váyase a la tienda y cómprese un Alka-Seltzer”.

De repente, un taxi llega con un hombre baleado en el rostro. El camillero lo conduce directo al quirófano. La niña, aún en la camilla, tiembla de frío y dolor. Dos enfermeras la rodean, desinfectan sus heridas y la preparan para el pabellón de quemados. Los padres discuten entre reproches: “Mire lo que hizo, por llevar pólvora a la casa”. “Usted no diga nada, que fue la que más encendió castillos”. La enfermera los interrumpe: ya no es tiempo de culpas, es tiempo de salvar.

La madre, desgarrada, implora: “Señor, no te lleves a mi niña. Si es posible, toma mi cuerpo que ya viví lo suficiente”.

Mientras tanto, las cifras oficiales confirman que esta escena no es aislada. Hasta el 20 de diciembre de 2025, Colombia registra más de 180 personas quemadas con pólvora en las festividades decembrinas. En Pereira, la cifra asciende a 4 víctimas, incluyendo un menor de edad. El Instituto Nacional de Salud reportó que entre el 1 y el 8 de diciembre se contabilizaron 33 casos en el país, la mayoría durante la Noche de Velitas.

La mezcla de alcohol y pólvora sigue siendo la chispa de estas tragedias. Los menores de edad, los más vulnerables, representan más del 30% de los afectados en varios departamentos. Aunque algunos reportes muestran una leve disminución frente a 2024, las cifras siguen siendo alarmantes.

La pólvora, encendida en cada esquina, se convierte en símbolo de indiferencia. Una fiesta que se disfraza de muerte.

 

La pólvora no debería encenderse con la chispa de la indiferencia: su venta en cada esquina es la prueba de un Estado que permite que la muerte se disfrace de fiesta.

4 COMENTARIOS

  1. Qué gran verdad la que expresa aquí, sin embargo, la indiferencia e imprudencia, seguirá haciendo de las suyas en lo que resta del año.Es lamentable,seguir encontrándonos con estas cifras.

    • «Los pueblos tienen los líderes que merecen». Si quienes nos gobiernan den ese tipo de ejemplo qué podemos esperar del común de las personas?

  2. Buen día Don Luis Fernando.

    Terrible lo comentado y aún así no aprenden. Es un tema muy delicado y de nunca acabar si no hay cambios por parte de los que les corresponde.

    Feliz día Don Luis Fernando y gran escrito.

    • Lo más sorprendente es ver negocios de esta clase abiertos al público y vendiendo sin la menor restricción, se asemejan a las ventas de armas en los Estados Unidos.

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