Si la salud es un negocio, llegará el momento en el que resulta más rentable que el paciente se muera a que sobreviva, como sucede en la crianza de pollos de engorde que entre 7 y 9 semanas el animal debe ser sacrificado, porque de ahí en adelante solo genera pérdidas.
Es cruel esta comparación, pero es más cruel evidenciar la realidad a la que está sometida la inmensa mayoría de ciudadanos colombianos de todas las edades. Si nos remontamos a los inicios de la privatización de la salud en Colombia, observamos que el sistema está diseñado para negar el servicio con más énfasis a los sectores más vulnerables, a quienes se les quitaron los centros de salud que prestaban la atención primaria cerca de sus lugares de vivienda, (barrio, vereda, sector).
Ahora el usuario tiene que hacer una llamada de unos 25 minutos para que le contesten y de unos 5 a 10 minutos más para que le definan una cita, generalmente en sitios muy distantes de su lugar de residencia, lo cual implica tiempo (que pudiera ser vital) y costos no solo en transporte sino también en otros gastos.
Este y muchos otros problemas que van desde la entrega de medicamentos, otras formas sistemáticas de negación del servicio que implican tutelas y desacatos, se vienen presentando desde cuando se privatizó la salud en Colombia mediante la controvertida ley 100, promulgada en diciembre de 1993 y vigente entre abril del 1994 y junio del 1995.
Desde entonces se está criticando este sistema porque prioriza el lucro sobre la atención a la salud de los ciudadanos y que establece grandes y graves desigualdades, marginando o dificultando el servicio a las clases menos favorecidas.
El sistema, desde sus inicios presenta enormes falencias que se evidencian claramente en estos datos:
Entre 1998 y 2002 el gobierno de Andrés Pastrana liquidó 11 EPS; entre 2002 y 2010 el de Álvaro Uribe liquidó 5 EPS; entre 2010 y 2018 el de Juan Manuel Santos liquidó 8 EPS; entre 2018 y 2022 el de Iván Duque liquidó 13 EPS; durante el gobierno de Gustavo Petro se han liquidado 4 EPS y entre 1995 y 2025 (30 años) han sido intervenidas cientos de EPS.
La debacle financiera de estas EPS liquidadas e intervenidas, confirma que el gran problema es el incumplimiento, por parte de las EPS, del resguardo de reservas técnicas, lo cual lleva a que los recursos se usen con otros fines (non sanctos), ya que en la salud de los usuarios está demostrado que NO ha sido.
De otro lado, es un sistema que no parece diseñado para atender gente que trabaja, porque si usted, amigo lector, analiza lo que sucede en esos centros de “servicio” se encuentra con que los tiempos destinados a la atención de los pacientes, tanto en consulta, dispensarios de medicamentos, laboratorios, etc. son tan largos que es difícil entender cómo y a qué costo, las empresas conceden tiempos tan prolongados a sus trabajadores, afectando la productividad y la competitividad, análisis económico que no se ha abordado aún.
Lo perverso sería que el sistema no esté concebido para atender la salud sino para lucrarse. Lo inaudito, parlamentarios, que se supone representan a sus electores, se niegan a atender y resolver un problema de semejante magnitud y lo absurdo, comunicadores tratando de hacer creer que este sistema es casi perfecto, libre de fallas o que los problemas que se evidencian ahora, nunca antes se habían presentado.




«Si la salud es un negocio, llegará el momento en el que resulta más rentable que el paciente se muera a que sobreviva»
Estas palabras son contundentes. Es que hay asuntos vitales que no pueden ser negocio: la salud, el agua…
De acuerdo, Laura, la vida no está en venta. Los servicios vitales son sagrados
Buena noche compañero. Interesante el artículo sobre la salud. Sin embargo, tengo algunas observaciones, tales como:
…»entre 1995 y 2025 (30 años) han sido intervenidas cientos de EPS». Quisiera conocer ese listado.
No entiendo la afirmación, favor explícar: «los tiempos destinados a la atención de los pacientes, tanto en consulta, dispensarios de medicamentos, laboratorios, etc. son tan largos que es difícil entender cómo y a qué costo, las empresas conceden tiempos tan prolongados a sus trabajadores, afectando la productividad y la competitividad, análisis económico que no se ha abordado aún.» Quisiera conocer los estudios que soportan esos tiempos prolongados.
Gracias por tu atención y respuesta. Saludos.
Ferley entiendo que debido a los malos manejos de las EPS en manos de privados que invierten en lujos y propiedades, y no pagan los servicios prestados por las IPS… este sistema está mandado a recoger y es necesario o mejor, es urgente cambiar el modelo, pero los cacaos de este país, dueños, amigos, testaferros y compinches del sistema, no permiten y divulgan en la prensa que “el gobierno les debe a las EPS 32900 millones, cuando esa es la deuda que ellas tienen con las IPS”. Por esa desinformación amañada de los medios cuyos dueños son los mismos cacaos; el personal médico y todo el aparato operativo está empecinado en hacer todo lo posible para que la gente piense o crea que el culpable es el gobierno. Así se juega con la salud de la gente, pues prefieren que se mueran esperando una atención adecuada, a perder ellos su estatus… muy cierto lo que dices que ya una persona muy enferma, se pueda convertir en un estorbo para el sistema y poco les importa que la gente gaste la mitad de su día laboral en un trámite que debería ser mucho más sencillo; no hay ética profesional.