Un hallazgo que estremeció las instalaciones de la Unidad Permanente para la Protección a la Vida (UPPV) dejó al descubierto la magnitud de las actividades ilícitas que se gestaban desde el interior de este centro de privación de la libertad. En un operativo preventivo, la Policía Nacional incautó un arsenal de elementos prohibidos que, según las autoridades, eran utilizados para coordinar extorsiones y mantener un verdadero centro de comunicaciones clandestinas.
El procedimiento permitió la incautación de:
- 16 teléfonos celulares y cinco tarjetas SIM
- Un computador portátil
- Cuatro audífonos y múltiples cargadores
- Una gramera digital
- 12 armas blancas
- Sustancias estupefacientes, entre ellas base de coca y marihuana
La sorpresa mayor se produjo al descubrir un orificio en la estructura del patio, acondicionado como caleta para ocultar los objetos. Este escondite funcionaba como el epicentro de una red ilegal que, desde la reclusión, buscaba extender su alcance hacia las calles mediante llamadas extorsivas.
Con el decomiso de los equipos de comunicación y el cierre de la caleta, las autoridades lograron desactivar una central de extorsiones telefónicas, golpeando de manera directa las estructuras criminales que operaban desde el interior del establecimiento.
La Policía Nacional enfatizó que estos operativos no serán hechos aislados: se mantendrán de manera constante y sorpresiva, con el propósito de blindar la seguridad, cortar de raíz las economías ilegales y garantizar la legalidad dentro de los centros de privación de la libertad.


