miércoles, febrero 4, 2026

PARA PENSAR

Por Luz Marina Yermanos

En muchas ocasiones me he cuestionado acerca del valor que le damos a la lengua que hablamos. El encuentro tan saturado de convenciones, que, jóvenes, niños y aún adultos se han encontrado a la vuelta de la esquina y se quedaron con el método, es cuestionable.

En mi papel de docente, escuché a alguien referirse a un toma para cargar su celular, como el conectador y… nada pasó, nos pareció cómico, pero, continuamos. Ahora qué decir de la expresión “se me cosiampirulò” o los comodines tan usados por todos, como: Cosa, obvio sí u obvio no. ¿Cuál es la explicación a estas dos expresiones?

Cuando se tiene la posibilidad de viajar a otros países, a la amada patria, por ejemplo, ahí nos duelen las entrañas del idioma, al menos a mí, sin desconocer que los españoles son amables, respetuosos, atentos, pero, sin pronunciar palabra, porque cuando las mencionan, queremos huir.

A nivel latinoamericano, nos preciamos de hablarlo muy bien, pero, ¿qué tanto? Soy consciente de la riqueza cultural nuestra, de la variedad lingüística que tenemos, pero, no acepto el maltrato. En Cali, la bolsa no es la bolsa, sino la chuspa; en Santander el banano es un habano, pero para un cubano que también comparte nuestro idioma, el habano es un tabaco. Interesante, comprensible, porque hace parte de esa variable del idioma. Lo que no se puede seguir tolerando es ese maltrato. Palabras como atrancòn, dèntrese, sizas, parce, nonas, peye entre otras, se popularizaron, se quedaron sentadas y son el pan nuestro de cada día. Esto para referirme un poco al lenguaje verbal; con la escritura, la situación es más delicada, puesto que escribimos como hablamos y comprendemos al otro, aunque lo que leemos son barbarismos.

Casi que puedo adivinar una conversación a través del WhatsApp. Ola como estas y el interlocutor, responde: bien gracias a dios. Se nos está yendo de las manos lo que nos costó tanto aprender para que la vida se tornara más amable. Duele, pero, es la realidad que estamos enfrentando.

Por esto y mucho más, hay que volver al libro, la lectura es `la herramienta más valiosa que tenemos, para conocer culturas, aprender ortografía, a puntuar y sobre todo a descubrir que no hay nada más agradable que compartir con quien se expresa bien y escribe de manera adecuada. Es válida aquella expresión: Dime cómo escribes y te diré, quién eres.

*Licenciada en español y literatura, egresada de la Universidad del Quindìo.
Nacida en Falan (Tolima), pero, radicada en la ciudad de Pereira. Actualmente es docente en el Instituto Comfamiliar Risaralda en los programas Técnicos laborales.
Encuentra en la literatura, su mayor pasión, abanderando proyectos de lecto- escritura con chicos con quienes ha trabajado desde la docencia.  Convencida del valor que tiene la lectura y de la interpretación de la vida, ha escrito poesía, crónicas, ensayos, cuentos.

6 COMENTARIOS

  1. Luz Marina.
    Saludos

    Su nota en El Opinadero es muy pertinente por razones de peso mayor. Como por ejemplo, el que la rapidez de la sociedad, y las nuevas formas de comunicación, nos estén haciendo perder lo esencial: el buen uso del idioma castellano. Y cuando nos motiva a volver al libro en su nota, está llamando a lo realmente importante, pues es allí donde encontramos las expresiones correctas y las buenas maneras en el escribir y el hablar.
    Muchas gracias por compartir su texto con nosotros. ¡Felicidades por su 1a intervención de cara al público!
    Con afecto
    ______________
    Diego eFe

  2. Gracias Diego por su opinión, valiosa para mí. Es una motivación a continuar explorando en esa diversidad de convenciones que se sentaron y vienen ocupando sitios entre la informalidad; pero, que no aportan a nuestra lengua.

  3. Gracias por notas tan pertinentes en un espacio colmado de tiempos acelerados, leer es confrontarse y aprender de la otredad reflejada en mi realidad, ver qué el lenguaje se desfigura ( Aunque algunos dicen que antes se nutre y evoluciona, no entraré en detalles) solo puedo decir «Leer más y saber escuchar a quien desea transmitir bien… Un mensaje». Retomando solo quiero agradecer a la bella mujer y maestra Luz Marina por siempre avanzar con la educación, usando un buen tacto para exhortar.

  4. Muy interesante, es cierto que en la era digital, la forma en la que nos comunicamos ha cambiado significativamente. La velocidad y la brevedad de las comunicaciones pueden llevar a una disminución en la calidad y la profundidad de nuestro lenguaje.

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