Hasta la administración del alcalde Juan Pablo Gallo (2015-2019), Pereira fue ejemplo a nivel nacional por ejecutar obras públicas por valorización. El candidato a la alcaldía, izó la bandera de satanizar y acabar con la valorización como un instrumento de gestión financiera. Este acto de populismo rápidamente hizo carrera en la comunidad pereirana que veía con desconfianza el uso y aplicación del dinero recaudado para la ejecución de las obras. Una vez elegido como alcalde de Pereira, cumplió con lo prometido en campaña: Acabar con valorización y devolver lo recaudado para las obras públicas de la época.
Esta satanización hacia el instrumento financiero de valorización, siguió haciendo carrera por líderes políticos y candidatos a distintos escenarios por elección: Concejo, asamblea, alcaldía, gobernación, senado y cámara. Nadie quiere hablar en público del tema de la valorización; aunque en privado digan que si están de acuerdo con la valorización como instrumento de gestión para la financiación de obras públicas. Todos los líderes políticos expresan que están de acuerdo con restablecer la valorización, pero de dientes para afuera y en privado. En público prefieren que no se les pregunte sobre la valorización, bien por desconocimiento administrativo o por temor a perder audiencia ante sus electores.
Los resultados para las finanzas del municipio no son alentadores para la cantidad y el tamaño de las obras públicas que se requieren. Por ejemplo ciudades como Manizales y Armenia que si utilizan el sistema financiero de valorización, tienen más vías que Pereira en una proporción de 3 a 1. El progreso de estos dos vecinos se debe al buen uso de la valorización.
Mientras en Pereira nuestros dirigentes y candidatos estén pensando más en su imagen y en sus intereses personales, la ciudad seguirá por el camino del atraso en infraestructura vial. La movilidad no va a mejorar haciendo únicamente por segunda vez la vía a Cerritos “Los Colibríes”, y/o la segunda fase de la glorieta de Corales. Más y mejores obras requieren presupuesto, financiación y esfuerzo de toda la ciudad. La ciudadanía clama por una mejor movilidad, y cree que el municipio debe hacerlas sin ningún cobro, aumentando, eso sí, el valor de sus predios (apartamentos, casas, lotes); todo gratis.
La dirigencia municipal y política saben que las obras públicas hay que cobrarlas a sus beneficiarios, bien sea por valorización o plusvalía. Si se le muestra a la ciudadanía que los dineros recaudados van a ser bien administrados y ejecutados, regresará la confianza en la administración y podremos tener más obras y mejor calidad de vida en Pereira.
JAIRO ARANGO GAVIRIA
Febrero 2025



