Muy claro el presidente Donald Trump lo dijo en el documento oficial que da cuenta del hecho discrecional de su gobierno, reconociendo el denodado esfuerzo de los mandatarios municipales y de las Fuerzas Militares y de Policía: “Las Fuerzas Militares y de Policía de Colombia, conjuntamente con las autoridades municipales, han demostrado la pericia y valentía al enfrentar a los grupos terroristas y criminales. “Estados Unidos valora el servicio y el sacrificio de los servidores públicos, dedicados con tesón y persistencia a este denodado esfuerzo. El incumplimiento de Colombia de sus obligaciones de control de drogas durante el último año recae única y exclusivamente en su liderazgo político”. Más claro, es imposible. El descertificado no es Colombia, es Petro. El bocón e irresponsable, ungido en mala hora por nuestra democracia como mandatario, la que durante estos tres años ha intentado destruirla, dijo: “El problema es de ellos. Esa limosna a mí no me preocupa porque no permite que nuestro Ejército sea soberano sino un Ejército chantajeado y sometido”. Cuatrocientos ochenta millones de dólares no le importan porque bien sabe que ya está de salida. Cuatrocientos ochenta millones de dólares que muchísima falta nos hacen, amén de lo que perdemos con la descertificación que supera esa cifra. Las divisas obtenidas por el turismo, como mínimo, doblarían los 480 millones de dólares, para situarse en una cifra cercana a los 1.000 millones de dólares. La parálisis en acciones estratégicas como la suspensión de programas de cooperación en seguridad, que mermarían, aun más, la capacidad operacional de nuestra Fuerza Pública, en todo el territorio nacional. Dificultará el acceso al financiamiento internacional, pues la descertificación nos cierra las puertas del Banco Mundial y del BID para proyectos sociales, de infraestructura y rural. La inversión extranjera, igual, se afectará, frenando la entrada de capital privado tan necesario en sectores de la energía, telecomunicaciones y manufactura. Siendo una sanción política que como dijimos líneas arriba está dirigida a golpear a Petro como gobernante, lo cierto y real es que el país se resentirá enormemente. A Dios Gracias, el waiver (excepción) impuesto por Trump, va hasta el mes de septiembre cuando ya esté posesionado el nuevo presidente, que no lo será Petro, y ya haya sido liberada Venezuela del sátrapa Maduro que el desvergonzado gobernante colombiano apoya y del que simbióticamente recibe oxígeno. Las cerca de 300 mil hectáreas de coca que actualmente registra Colombia, de 382 mil sembradas en el mundo, fueron permitidas por este gobierno criminal de Petro que nada ha hecho por reducirlas y, por el contrario, ha maniatado a la Fuerza Pública para favorecer su expansión y el aumento descontrolado de su producción, que, al día de hoy, puede estar en una cifra cercana a las 3 mil toneladas anuales, significando un aporte nuestro del 70% de la producción mundial. Para atenuar su impacto, Petro saca pecho diciendo que la incautación este año es superior al anterior, y eso es cierto, pero no dice que el crecimiento en siembras este año, es muy superior. A mayor siembra mayor incautación. La potencia estadounidense considera, que la droga que les enviamos está hecha para destruirlos, creencia nacida de la afirmación de Carlos Lehder a Ronald Reagan, poco antes de que lo extraditaran: “La cocaína es la bomba atómica que usaremos los países pobres contra el gigante del norte”. De ahí la guerra frontal que EE.UU libra contra el narcotráfico.
Alberto Zuluaga Trujillo. Alzutru45@hotmail.com


