Por Danilo Salazar Ríos.
Cada 12 de octubre, conmemoramos cuando en 1492 un seudo italiano (exámenes recientes de ADN aseguran que Colón era español de origen judío sefardí), encontró en su viaje a las Indias a nuestro continente americano.
No pretendo elucubrar sobre qué habría pasado con nosotros sin la invasión española, o si otra invasión hubiera sido mejor; el propósito es repasar las rutas de llegada de los nativos americanos e intentar pintar la vida de las comunidades de nuestro territorio antes de la llegada de españoles y otros invasores de América.
Como dijo nuestro gran americanista Germán Arciniegas, esta debe ser una fiesta que celebren los europeos: “Por ejemplo, Hegel decía que América no podía entrar en la historia, sino el día en que se le metiera el espíritu alemán. Pero Hegel no hubiera podido decir eso si no lo hubieran alimentado con papas después de la guerra de los 30 años, cuando comió papa peruana, porque resulta que el hambre se curó en Alemania introduciendo la papa y entonces esa es la cultura que le permitió a Hegel decir disparates en la universidad de Berlín. De manera que la cultura aquí, la mayor cultura que hubo aquí, consistió en convertir el maíz en un alimento, la papa en otro alimento”. “porque aquí no era simplemente la papa natural o el maíz, sino que, además, producían sabores y estímulos como el ají. La más grande de las sociedades científicas italianas está construida sobre un libro de botánica indígena, el de Francisco Hernández. La razón de existir de América es haber servido de campo de experimentación para todos los europeos desgraciados, padres de ustedes, o sus tatarabuelos, o los míos, todos los que en Europa no pueden vivir por una razón o por otra, o porque los echan o porque los persiguen, los que no pueden vivir en Europa que es un mundo que sigue siendo fanático y bárbaro”. “De modo que celebren como americanos, no como españoles. Allá tienen su fiesta y que la hagan con toros y con todo lo que quieran y conquisten la casa de ellos. Nosotros somos de la raza que se vino” (“El Tiempo” Lecturas Dominicales, V Centenario, El morral de los descubridores, domingo 4 de octubre de 1992, páginas 5 a 7). Debemos recordar esta fecha como otra página de nuestra evolución como comunidades autónomas en la escena mundial, eso sí, una de las páginas más amargas.
Sobre las posibles rutas de poblamiento de América se ha especulado bastante; la teoría dominante es que grandes grupos humanos cruzaron el estrecho de Bering. Nuevas investigaciones basadas en ADN antiguo permiten concluir que, en efecto, para la mayoría de nuestros ancestros la vía de llegada fue por el estrecho de Bering: “Durante milenos, la historia del poblamiento de América estuvo envuelta en enigmas, teorías incompletas y restos fragmentarios. Sin embargo, una nueva investigación genómica ha logrado lo que hasta hace poco parecía imposible: trazar con asombroso detalle, el viaje más largo que haya hecho nuestra especie desde su salida de África. Y es en esta travesía que se extendió desde las estepas heladas del norte de Asia hasta los confines del Sur de América “. “Gracias a la secuenciación de más de 1.500 genomas pertenecientes a 139 pueblos indígenas poco estudiados, un equipo internacional ha reconstruido cómo se diversificaron los primeros habitantes del continente americano. Estos datos revelan que los seres humanos llegaron al extremo sur de Sudamérica, concretamente a la región de la Patagonia, hace al menos 14.500 años” (muyinteresante.com/historia 16 05 2025).
Hace 26.000 años, en un mundo sumido en una era de hielo, grupos humanos empezaron a moverse desde Eurasia hacia el oriente llegando a Beringia, región que conectaba Siberia y Alaska (actualmente sumergida); durante el proceso se dieron tres grandes divisiones poblacionales, una primera entre 26.800 y 19.3000 años atrás, que marcó la separación entre los antecesores de los nativos americanos y sus parientes euroasiáticos. Posteriormente entre 17.500 y 14.600 años, se produjo una segunda escisión, cuando algunos grupos que habitaban al norte empezaron a viajar al sur. Por último, en un corto periodo: “- entre 13.900 y 10.000 años atrás-, estos migrantes se fragmentaron en cuatro linajes claramente definidos: amazónicos, andinos, chaqueños y patagónicos. Cada uno de ellos se adaptó a regiones de Sudamérica tan diversas como la selva húmeda, los Andes, las llanuras secas del Chaco o los inhóspitos parajes australes. Lo extraordinario es que este proceso de diversificación se produjo con una rapidez evolutiva sorprendente, influenciado por barreras naturales, climas externos y, más adelante, la llegada de los europeos” (muyinteresante.com/historia 16 05 2025).
El estudio halló una gran reducción en la diversidad genética de los pueblos indígenas de Sudamérica, con graves implicaciones para la salud de nuestros ancestros: “Los investigadores se centraron en los genes del complejo HLA, fundamentales para el sistema inmunológico humano. En condiciones normales, una mayor variedad de estos genes protege mejor frente a enfermedades, al permitir una respuesta inmunitaria más versátil. Pero en las poblaciones indígenas sudamericanas, este repertorio genético resultó alarmantemente reducido”. “La vulnerabilidad inmunológica provocada por siglos de aislamiento genético contribuyó a la caída de civilizaciones enteras, muchas veces sin necesidad de armas ni batallas” (muyinteresante.com/historia 16 05 2025).
El poblamiento de América se hizo, incluso por rutas oceánicas, es el caso de pueblos procedentes de la polinesia: “Un reciente descubrimiento científico ha revelado que una civilización llegó a América dos siglos años antes que Cristóbal Colón, según un innovador estudio genético. El análisis genético de restos antiguos de Rapa Nui, también conocida como Isla de Pascua, está cambiando la narrativa sobre la llegada de Colón a América”. “Este descubrimiento pone en tela de juicio la teoría del “colapso ecológico”, que sostiene que la civilización rapanui se desmoronó antes de la llegada de los europeos debido a la explotación excesiva de recursos” (cronista.com/información 13 septiembre 2024). Se demuestra así que América no fue poblado exclusivamente de norte a sur.
En nuestro país, se han encontrado puntas de proyectil y utensilios de piedra hechos por los paleoindios, los primeros pobladores: “Pero fue en sitios arqueológicos situados en la Sabana de Bogotá, donde se hicieron las investigaciones más importantes. Los resultados de esas excavaciones dan detalles del modo de vida de los primeros habitantes del país ya adaptados al medio ambiente de las tierras altas del altiplano cundiboyacense.
Para protegerse del frío, de la lluvia y del viento, los paleoindios acampaban en la Sabana de Bogotá, en lugares que los defendieran de la intemperie: se instalaban no en cuevas propiamente dichas, sino debajo de rocas muy salientes, de lajas voladas para hacer allí su campamento. Estos abrigos rocosos los habitaban por épocas, pues recorrían grandes distancias, no solo en las alturas de la sabana sino en tierra templada o caliente.
Actualmente, en suelo de lo que hoy es Colombia, los vestigios más antiguos de los paleoindios son los que se han excavado en los abrigos rocosos del sitio llamado El Abra, cerca de Zipaquirá. Los análisis del carbono 14 en el laboratorio, indican que en la Sabana de Bogotá la primera ocupación humana se efectuó hace unos 12.500 años, es decir ¡12.000 años antes de la ocupación española! En la sabana, además del sitio de El Abra, se han investigado otros lugares de la etapa paleoindia, como Tequendama, Tibitó, Sueva y Nemocón” (“El Tiempo” Alicia Dussan de Reichel, Los primeros colombianos, Lecturas Dominicales 4 de octubre de 1992, páginas 8 al 11).
“Los indios que habitaban el norte de Colombia efectuaron un cambio importantísimo al ir dependiendo menos de la cacería y ensayando, con éxito, nuevos modos de vida a partir del invento de la cerámica. En América, lo mismo que en el Viejo Mundo, esta invención produjo cambios trascendentales. Y aquí en el Nuevo Mundo fue precisamente en Colombia, en nuestra costa Atlántica, donde hace aproximadamente 6.000 años ocurrió este hecho trascendental. La cerámica se difundió a México y Perú 2.000 años después. Hasta donde llegan los conocimientos actuales, es posible afirmar que en nuestro territorio ocurrió el despegue cultural que desembocó luego en las más importantes civilizaciones americanas” (“El Tiempo” Alicia Dussan de Reichel, Los primeros colombianos, Lecturas Dominicales 4 de octubre de 1992, páginas 8 al 11).
La cerámica más antigua de Latinoamérica fue excavada en 1992, en San Jacinto, Bolívar, se pudo afirmar que en esos lugares donde hubo cerámica antigua, los habitantes no dependían de la recolección de moluscos, pues hay indicios que su alimentación incluía plantas cultivadas por ellos.
Se ha concluido que la vida semisedentaria no se inició con base en plantas sembradas o cultivadas, sino en recolección de fauna de las riberas de ríos y lagunas: “Ellos se volvieron sedentarios porque, en la Costa Caribe escogieron para instalarse lugares donde abundaran tortugas, iguanas, caimanes, moluscos …y ya no tuvieran que desplazarse la mayor parte del tiempo para cazar y recolectar. Así comenzaron a formarse aldeas, cada vez con más gente, que además de alimentarse de los recursos ribereños y algo de caza y recolección, sembraban tubérculos como la yuca. Con una antigüedad de 1.120 años antes de Cristo, a corta distancia de Barranquilla, descubrieron en las excavaciones de Malambo, los restos de un modo de vida aldeana en las riberas del rio Magdalena. El sitio es muy extenso, y además de los desechos de basuras, compuestos de tiestos de cerámica y restos de huesos aparecen algunos entierros. Por los fragmentos cerámicos se sabe que ellos fabricaban budares, o sea grandes platos de barro cocido para preparar tortas y harina de yuca, las gentes de Malambo eran grandes horticultores de este tubérculo” (“El Tiempo” Alicia Dussan de Reichel, Los primeros colombianos, Lecturas Dominicales 4 de octubre de 1992, páginas 8 al 11).
La autora del artículo narra que ella y su esposo, encontraron en Momil a orillas del rio Sinú, volantes de huso empleados para hilar, prueba del cultivo de algodón, y aunque en esa aldea inicialmente sembraron yuca, luego sembraron maíz, se evidencia este cultivo por hallar piedras de las que se usan para molerlo, lo mismo que platos de barro para hacer arepas y grandes tinajas para la chicha.
Con el crecimiento de la población se necesitaron más tierras de cultivo, iniciándose una competencia por las zonas más fértiles, que fue generando conflictos en algunas regiones del país, causando violencia entre comunidades vecinas, lo que llevó a frecuentes guerras que explican la estratificación social que origina los cacicazgos, donde el trabajo se volvió forzoso, la productividad obligatoria y los prisioneros de guerra pasaron a ser esclavos; en los cacicazgos, las gentes de las distintas categorías sociales desempeñaron oficios especializados y hubo redistribución de excedentes alimenticos: “Se creó entonces una sociedad dominada por guerreros y jefes, cuyas posiciones se volvieron hereditarias. Por medio de la conquista aldeas y territorios antes autónomos, se fueron incorporando a fuertes cacicazgos gobernados por un gran jefe”. “De los cacicazgos del Quindío y Valle del Cauca, conocemos su maravillosa producción de cerámica y orfebrería. Pero en estas tierras de alta y refinada creación estética, también ocurrían cosas dramáticas que describieron con detalle los conquistadores” (“El Tiempo” Alicia Dussan de Reichel, Los primeros colombianos, Lecturas Dominicales 4 de octubre de 1992, páginas 8 al 11).
Esta apretada síntesis, permite entender que lamentablemente: ni la desigualdad social, ni la violencia son cosas nuevas en nuestra historia; por eso son loables los esfuerzos para remediar éstas problemáticas, que merecen el apoyo de todos los colombianos, sin embargo , el gobierno no debe esperar que se aplaudan todas sus iniciativas en esos temas, debe haber una crítica racional y fundamentada, no como las críticas cavernarias, descalificadoras, vulgares y calumniosas de grandes sectores de la oposición.



Saludos Danilo. Excelente escrito y trabajo investigativo.
Descubrimiento implica conocer cosas nuevas, desconocidas y útiles para el crecimiento , desarrollo y progreso de una sociedad. Cuando llegan los Europeos a someter a los Indígenas, habitantes de este continente a través de su poderío militar y conocimientos avanzados de guerra, en los tiempos de calma permearon estas tierras con su tecnología de punta propia de la época para poderse instalar, esto no fue unidireccional, fue bidireccional, ya que también fueron permeados de estas tierras por toda esa sabiduría ancestral de nuestras culturas indígenas, conocieron nuevos productos, la medicina se tuvo que haber beneficiado de manera enorme desde mí óptica y el conocimiento de la flora y la fauna no es dato menor para lo mencionado y muchas cosas más que hasta yo mismo desconozco pero el beneficio existió, dejando de lado por un momento , sólo un momentico, la opresión y la aniquilación que vivieron nuestros ancestros.
Nuestro continente antes del descubrimiento tampoco era una panacea, un paraíso ni nada por el estilo, era un continente violento, las guerras entre las tribus eran sangrientas y algo normal, ni hablar por ejemplo de los Aztecas con su brutal manera de adorar a sus dioses a través de los sacrificios humanos y muchas cosas más, pero esto no implica que se aplauda la aniquilación ni los métodos empleados por los Europeos para sus fines. Esa fue la historia, esa fue la realidad y reescribir nuevamente la historia nos conduce a un camino incierto, cargado de especulación y tal vez de fantasía. Reescribir la historia es complejo y siempre me acuerdo de la gran película » El Efecto Mariposa», cuyo fundamento era reescribir la historia de sus protagonistas en el tiempo, volviendo al pasado para mejorar supuestamente el futuro y lo que sucedía era empeorar las cosas. En este orden de ideas lo que «fue fue «, lógico, la brutalidad Europea fue terrible, injustificable porque gente buena también había pero esto no era un paraíso ni un territorio de paz por parte de los violentos guerreros antes del descubrimiento.
Cabe anotar que la historia no ha cambiado, lo que ha cambiado son los métodos y las formas ya que el ser tercermundistas implica sometimiento, opresión y explotación. Es deber de los gobiernos reconocer la importancia y el rol que tenemos en la dinámica mundial y darnos nuestro lugar a través de la honestidad de nuestros gobernantes para que no sean » regalados» y vendan y permitan que utilicen lo nuestro así como así.
Muchas gracias Danilo, excelente escrito y siga escribiendo Danilo.
Feliz día.
Hola Isdaen: su bueno y oportuno comentario, mejora mucho mi artículo, toca ud aspectos que por no alargar el escrito no pude tocar, pero que es muy bueno tratar para mejorar su profundidad. Mil saludos y bendiciones.
Me uno a Isdaen.
Muy bueno el artículo!
Siga escribiendo Dani.
Un abracito grandote!
Apreciado Germán: mil gracias por ser siempre tan deferente con mis escritos. Mil saludos y bendiciones.
Hola Germán: mil gracias por su palabras de deferencia con mis escritos..Mil saludos y bendiciones querido amigo.