Esta semana el Departamento Nacional de Planeación (DNP) presentó el nuevo Índice de Pobreza Digital a través del cual se puede medir las privaciones digitales de la población, sus causas y las problemáticas específicas que enfrenta la población en cada territorio.
La herramienta permitirá cerrar las brechas entre territorios a través de políticas públicas que permitan focalizar los problemas de alfabetización digital. Muy importante el desarrollo del DNP porque en largo plazo la implementación de programas para mejorar las capacidades digitales de la población es un camino para educar a la población en las zonas rurales.
La aplicación del Índice muestra que 16,79 millones de colombianos, es decir, el 37,9 por ciento de la población se encuentra la pobreza digital, es decir, aproximadamente 4 de cada 10 personas de 11 años y años tienen esta privación. Una cifra alta que representa a su vez un reto para mejorar la inclusión digital en el país.
Cuentan con acceso a internet de calidad en Colombia solo el 38,9% de la población mayor de 11 años. Adicionalmente, el 33% de la población (14,8 millones de colombianos) no tienen equipos adecuados para la estudiar, trabajar o acceder a servicios digitales y el 60%, es decir, 26,7 millones de colombianos considera que al menos tiene una habilidad digital por fortalecer.
Por último, en el caso del departamento de Risaralda el Índice de Pobreza Digital es de 31,6%, es decir, menor al nacional. No obstante, solo el 30,7% tiene acceso a internet. Los resultados también son mejores para el departamento en cuanto al porcentaje de personas que no tienen dispositivos (26,8%), sin embargo, un mayor porcentaje de los risaraldenses (62,6%) manifiesta que necesita fortalecer sus habilidades básicas digitales.
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No más pólvora. Este año lamentablemente se ha aumentado su uso en la ciudad. La falta de conciencia ciudadana frente a los riegos y los daños que produce la pólvora en los niños, las mascotas y la fauna silvestre es evidente. Cada año hay niños quemados con amputaciones o traumas oculares, mascotas muertas por estrés severo o perdidas en las calles y la fauna silvestre con infartos y pánico. Se requiere urgentemente en Pereira campañas de cultura ciudadana y más control.


