miércoles, febrero 4, 2026

¿QUÉ ES MÁS PELIGROSO PARA LA CIUDADANÍA EN EL MOMENTO DE LAS VOTACIONES: EL MIEDO POLÍTICO O LA IGNORANCIA POLÍTICA?I

OpiniónActualidad¿QUÉ ES MÁS PELIGROSO PARA LA CIUDADANÍA EN EL MOMENTO DE LAS VOTACIONES: EL MIEDO POLÍTICO O LA IGNORANCIA POLÍTICA?I

 

La ciudadanía es la condición de pertenencia a una comunidad política, ya sea un país, departamento, capital o municipio, en la cual el sistema estatal  le otorga un conjunto de derechos y obligaciones a sus integrantes como son la participación activa en la sociedad, el ejercicio de sus derechos políticos tales como votar y el sometimiento a las leyes del Estado, en aras del beneficio comunitario a través del compromiso, el comportamiento y la actitud de sus ciudadanos para que dicha comunidad política sea viable para la convivencia, el desarrollo y el progreso que todo país lo necesita.

Por otra parte, el miedo político  es un elemento que se utiliza para persuadir y manipular a las sociedades. Ya Maquiavelo, en “ El Príncipe”,  su célebre libro de consejos sobre el arte de gobernar, analizaba si era mejor ser amado que temido, ya que cuando se tiene el poder “es mucho más seguro ser temido que amado”, explicaba el asesor florentino, porque en la gente siempre está presente el miedo al castigo, por lo tanto, es más fácil rebelarse ante un gobernante que uno ama que ante el que uno teme,  además, diferenciaba entre ser temido y odiado, ya que este último sentimiento debería ser evitado también por el gobernante.

La ignorancia política es el desconocimiento o desinterés de las personas en los  asuntos que por obligación deben conocer en aras de controlar el accionar político de los gobernantes, a través del evaluación, retroalimentación y seguimiento permanente para que la gobernabilidad se enfoque hacia la justicia social, concepto sustentado en la democratización de las oportunidades y los recursos, en aras de combatir y evitar el marginamiento del ser humano en todas sus dimensiones.

Teniendo una idea amplia acerca de los conceptos de ciudadanía, miedo político e ignorancia política concatenados con el título del escrito, la disyuntiva (Situación en que debe elegirse entre dos opciones que se excluyen mutuamente) ¿Qué es más peligroso para la ciudadanía: El miedo político o la ignorancia política?, no aplica en el desarrollo del escrito ya que excluir el miedo de la ignorancia o la ignorancia del miedo no es procedente porque ambos conceptos desde una mirada concienzuda tienen relación directa  ya que la ignorancia política genera miedo al cambio, miedo a tomarse el tiempo de analizar otras propuestas y otras miradas con relación a la postura política en la que se encuentra, mientras que  el miedo político, no como aquel miedo propio de la amenaza armada  sino ese miedo político sutil generado por los medios de comunicación, los cuales direccionan al ciudadano a tomar la decisión política más publicitada aun sabiendo que no es la más conveniente,  ha sido una estrategia efectiva a lo largo de la historia por el temor al daño real o imaginario que le es alimentado a dicho ciudadano en los diferentes escenarios de interacción donde se desenvuelve.

Tanto el miedo político como la ignorancia política al ser herramientas de manipulación desde siempre, ha engendrado una gran variedad de frutos malignos y en este escrito se mencionarán solamente dos de estos frutos malignos: El fanatismo político y las grietas en la cultura ciudadana.

El fanatismo se manifiesta como la incapacidad de revisar o modificar las propias convicciones. Es la intensificación de esfuerzos para imponer una forma única de pensar, sin consenso previo, sino por la voluntad de unos pocos que dictan sobre los colectivos. Estos, eventualmente, se convierten en el ejército que defiende las posturas impuestas como propias.

Algunas frases sobre el fanatismo son: «Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema» (Winston Churchill) y «El fanatismo consiste en redoblar el esfuerzo cuando has olvidado el fin» (George Santayana).  Un fanático político es aquel  “que no posee una idea sino que la idea lo posee y la gobierna de manera automática”, robotizándolo porque permite que lo programen con el  software del mensaje a seguir, lo cual es extremadamente nocivo y peligroso en los momentos de tomar decisiones porque es una postura extrema y rígida en la que una persona o grupo de personas adopta una serie de creencias políticas con tal vehemencia, que se cierran a cualquier tipo de crítica, discusión y mucho menos, a la posibilidad de escuchar y discurrir sobre argumentos diferentes, erosionando y destruyendo la reputación de aquellas personas que son objeto del ataque de los fanáticos donde su imagen puede verse gravemente afectada por rumores, comentarios malintencionados y campañas de desprestigio.

 

 

Las redes sociales mal manejadas, dada la aclaración, han amplificado este fenómeno exponencialmente, ya que  se han convertido en espacios donde el lenguaje ofensivo y las acusaciones infundadas se propagan rápidamente y muchas personas sin tomarse esa pausa activa sustentada en la crítica inteligente  donde se debe  analizar con “cabeza fría “ los mensajes y propuestas, destrozan a las personas que, en algunos casos, hasta cárcel han sufrido por ser opositores, lo cual no solo daña la reputación, sino que también contribuyen a un clima de desconfianza colectiva dentro de la sociedad, volviéndose viral la generación de narrativas sustentadas en el odio, la ira y el insulto político sin un fundamento defendible y sustentable por sí mismo en el momento de pasar por el filtro de la crítica, la lógica, la  razón y el bien común.

Por otra parte, “cuando las personas se desligan de la política, la política no se desliga de ellas”. Esta desconexión, fruto de la ignorancia política, permea e impacta la cultura ciudadana, entendida como el termómetro que mide la viabilidad de una sociedad. Dicha cultura se sostiene en pilares como el respeto, la capacidad de diálogo frente al disenso y una curiosidad constante que permite transformar lo que debe cambiarse y preservar lo que merece mantenerse, siempre en función del bien común.

Alejarse de estos principios conduce a posturas radicales e innegociables, y peor aún, a caer en la zona de confort político: ese espacio donde se delega el poder de decisión a otros, sin evaluar el currículo ni la trayectoria ética de quienes aspiran a representarnos. Esta práctica, repetida y normalizada, erosiona la vigilancia ciudadana sobre la idoneidad, el talento, la formación y el esfuerzo de los candidatos, y abre paso a una peligrosa costumbre: la de los privilegios heredados y las roscas políticas, caldo de cultivo de la corrupción y la injusticia social, origen profundo de muchos de los males que aquejan a Colombia.

Como colofón a este escrito, el miedo político y la ignorancia política conducen a un terreno extremadamente peligroso, el cual es muy difícil de salir fácilmente, de ahí,  la importancia de tener la cultura de la crítica y la curiosidad en el campo de la política como máxima expresión del sentido de pertenencia para construir sociedades sustentadas en la confianza y la credibilidad del accionar de la maquinaria política y ese terreno peligro mencionado al inicio del párrafo  se denomina “el sesgo político”, el cual se refiere a la tendencia de los individuos o los  medios de comunicación a favorecer sin fundamento  una ideología o partido político sobre los demás, como resultado de una presentación distorsionada de la información, la cual se presenta como una información selectiva y un lenguaje tendencioso el cual converge a una agenda política específica, evadiendo “el filtro del rigor cognitivo “, esencial para evaluar la credibilidad de las fuentes de información y reconocer cómo los sesgos influyen notablemente  en la percepción y en los discursos públicos.

Este texto no pretende ser un producto acabado o el final del camino.  Es una invitación a la reflexión y el debate para la construcción colectiva ya que en “El Opinadero” cada lector es también un autor. ¿Qué otras aristas se deben tener en cuenta en el momento de las votaciones?

4 COMENTARIOS

  1. Buenas tardes mi estimado comunista veo que en este espacio se plantean temas espinosos que mucha gente hoy en día no se atreve a plantear .. y déjeme decirle que lo felicito por ello y que aproveches este espacio para dar la oportunidad de opinar y conocer diferentes puntos de vista ..
    Y más ahora cuando empezamos a ver en el horizonte unas elecciones presidenciales y el tema es bastante interesante porque ambos factores afectan seriamente la calidad democrática y el bienestar de una sociedad, pero sacando una conclusion se todo tu excelente explicación y comparativa diría que la ignorancia política es más peligrosa a largo plazo porque permite que el miedo sea utilizado como herramienta de control. Una ciudadanía educada políticamente puede vencer el miedo, pero no al revés.

  2. Saludos mí estimado y gran amigo Richard Ramírez Quintero.

    Totalmente de acuerdo, la formación ciudadana es inquebrantable. De ahí la lucha por ciertos personajes para que la ciudadanía no de ilustre .

    Un feliz día y gracias por su gran aporte ya que el estar en Europa se tiene otra mirada desde la vivencia.

    Feliz descanso mí estimado amigo.

  3. Apreciado Isdaen: felicitaciones, muy buen artículo, muy interesante su planteamiento, en Colombia hay mucha ignorancia politica, y por otra parte, los grandes medios de comunicación y la derecha encarnada en el uribismo y sus aliados nouy derechos ni éticos, unidos a un gran empresariado que no es capitalista, sino que tiene capturadas las rentas del Estado, que lo desangra con la famosa «seguridad juridica» que predica el Dr. Uribe, seguridad que es un siniestro maridaje entre clase politiquera y grandes capitalistas, abusando de la sociedad, el caso más notable de este maridaje per erso son los peajes, entregados casi a perpetuidad a señores como el banquero dueño del grupo aval. Un ciudadano ignorante y manipulado lleva a la conclusion que «es mejor malo conocido, que bueno por conocer», noe atrevo a pensar que somos un pais de deshonestos cómplices de rateros que nos gobiernan, pe ues son elegidos por ignorantes sin etica y sentido de pertenencia que argumentan » ese roba pero hace obras» o «ese roba y da parte del robo a sus amigos», en fin ya es Una cultura colombiana decir que » lo malo de la Rosca , es no estar en ella» mil saludos y bendiciones.

  4. Buen día Danilo. Saludos.

    Totalmente de acuerdo con lo expresado de su parte. Una maquinaria bien aceitada pero con exceso de carga , la cual pronto parará por el abuso constante y permanente.

    Lo malo cae por su propio peso.

    Feliz día Danilo.

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