miércoles, marzo 11, 2026

¿QUÉ TAN VALIOSAS SON MIS EMOCIONES?

OpiniónEspiritualidad¿QUÉ TAN VALIOSAS SON MIS EMOCIONES?

 La confianza como el arte, nunca proviene de tener todas las respuestas, sino de estar abierto a todas las preguntas.

 Earl Gray Stevens

Cuando se tiene la certeza sobre el manejo adecuado de las emociones, cada situación adversa se visualiza con el prisma de la seguridad, como cuando hay un movimiento telúrico que sacude no sólo cimientos, sino la calma de quienes son testigos del hecho, pero que, en dicha circunstancia salen invictos y pueden incluso, ser acicate para otros. Este es apenas un abrebocas.

La confianza en el manejo de las emociones, se va convirtiendo en un logro cuando se trabaja para alcanzar dicha tranquilidad y aunque no es fácil, sí, posible. Pero, en medio de circunstancias amenazantes pareciera malograrse, ahí podría pensarse en un conflicto unipersonal al que es necesario dedicarle mucho tiempo.

Hay situaciones cotidianas gestoras de angustia que se acrecienta con los días. Las tan temidas citas en embajadas para solicitar visa, por ejemplo, tensionan a quienes desean alcanzarla y se documentan de tal manera que en su equipaje viajan con archivos para testimoniar ingresos, el capital construido, en fin, un sinnúmero de documentos. De otro lado, su mente va predispuesta, porque de antemano ha preparado un discurso para el momento de la entrevista con el cónsul, les ha robado horas de sueño y generado, la tan temida, ansiedad.

No obstante, allí, ese encuentro podría tomarse cinco minutos, lo que permite concluir que es mayor el tiempo dedicado a contaminar la mente, que el realmente útil para dicho propósito. Este es apenas un ejemplo, tal vez, el más común.

¿Qué sucede con esa parte esencial llamada emoción?, ¿qué tanto poder se tiene sobre ella? La respuesta pareciera sencilla, pero, no lo es. En esa comprensión hay diversos factores indicadores de hasta dónde se tiene el control. Uno de ellos y quizás intrascendente para muchos, es el lenguaje, la enunciación del mensaje y su contexto. Aquí cobra sentido todo. La presentación del mismo y los términos utilizados para ser recepcionados; puesto que, el texto habla, lo relevante en ese instante de comunicación escrita es, que ese circuito se diluye: hay emisor, mensaje, canal. Pero no ese feedback necesario para dicho propósito. El pánico es presa de quien lo lee. El cerebro y la sensación que dejó en la persona, caótica.

Tanto el lenguaje verbal como el escrito, son valiosos. Una sola palabra puede destruir; así como una, construye. Es una cuestión que valdría la pena analizar detenidamente, puesto que la prosodia (la entonación) de tal mensaje puede desconcertar a quien lo tiene frente a sus ojos. “A dicha complejidad, mis respetos”.

¿Por qué el miedo y la duda ejercen tanto poder? Cuando se presentan escenarios como estos, hay que obrar de manera sosegada, sin prisas, una decisión a priori, podría hundir en un abismo de amargura imposible de salir. En circunstancias donde se espera la respuesta de alguien o de algo, porque el emisor puede ser una máquina, la certeza del paso que se está dando o se va a dar, debe ser suficiente para no desestabilizar. Para ello, la fórmula es: Elimine ese temor que va siempre de su mano. No le permita ingresar a su ser para tomar posesión de él. Es arma mortal y no se puede depositar en él dichas seguridades. La mente es una llave que, si se deja abierta, terminará causando estragos.

El miedo se derriba con confianza. Para lograrlo, la mente demolerá ese asomo y cobijará el optimismo como coraza protectora, aunque no se tengan todas las respuestas a flor de piel, sólo basta tener la certeza de una mente positiva y segura de sus pertenencias.

Quien tiene la capacidad de enfrentarlo, está caminando hacia el logro de un largo sendero, que augura, salud mental y física. En esa medida trabaja el ser humano. Lograr ese equilibrio es estar en orilla segura.

Tristemente el balance es arrollador. Hoy, el mundo se enfrenta a problemas de salud mental, porque la mente es frágil y se doblega ante la más mínima adversidad. Le da posesión sobre lo íntimo, lo que es privado. “Sus emociones”.

Hay que tomarse tiempo, el necesario para hacer una lectura entre líneas, una lectura comprensiva, generará un grado de confianza. Por otro lado, cuando esa lectura disguste, o agreda por su contenido, tratar de traer a la mente pensamientos positivos, lo que le dará un vuelco al sistema emocional. Por último, pero, no menos valioso, reconocer que la bondad comienza con cada uno. El personaje más importante de esta historia es uno mismo, por ello, nada puede lesionarlo.

Así mismo, la respiración es esa fuerza que evitará llevar a cualquiera a precipitarse para decidir. Saber respirar es un acto de amor hacia uno mismo. Aprender a realizarlo, un propósito.

Cambia tu atención y cambiarás tus emociones. Cambia tu emoción y tu atención cambiará de lugar.

                                                                                                Frederick Dodson 

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