miércoles, febrero 4, 2026

¿QUIÉN ASUME LOS ENORMES DAÑOS A ESTAS COMUNIDADES?

OpiniónActualidad¿QUIÉN ASUME LOS ENORMES DAÑOS A ESTAS COMUNIDADES?

 

El pasado 7 de mayo se presentó el desprendimiento total de la banca de la vía que conduce del sector de Cachipay, a los municipios de Balboa y La Celia, en el sitio conocido como “La Quiebra”, dejando incomunicados estas dos localidades con su capital Pereira, y afectando gravemente la movilidad y la economía de esta importante zona del occidente de Risaralda. En redes sociales se publicaron videos que muestran el momento exacto del colapso de la vía, y la magnitud y complejidad de lo sucedido. Según las imágenes divulgadas, se puede apreciar que la vía presentaba una línea de falla, o grieta, a lo largo del eje de la sección de la banca. La naturaleza avisa.

Desde ese instante se ha informado por parte de la oficina de prensa de la gobernación, las diferentes acciones que se han emprendido para mitigar los gravísimos inconvenientes que sufren estas comunidades por el cierre total de la vía, ofreciendo vías alternas, que no dejan de ser vías rurales de tercer orden, todas ellas con una reducida sección, en afirmado y regular estado de conservación. Se anunció que se presentó a la UNGRD una solicitud para que se destinen al menos $8.000 millones para adelantar obras que permitan la reconstrucción de la calzada, y de contención. Se presume que se están ejecutando los estudios respectivos. Es más barato prevenir.

La falla presentada fue consecuencia de la alta presencia de agua en el núcleo que conforma la banca, asociada al alto tráfico de vehículos sobrecargados. No se ejecutó a tiempo una pronta y acertada intervención de la zona afectada, con obras que mejoraran el drenaje superficial, sellando grietas, evitando la saturación del suelo y conseguir la estabilidad del terreno. En muchos sitios de la red vial departamental, se observan estas clásicas grietas, la ausencia de una labor oportuna de mitigación del riesgo o mantenimiento preventivo, y solo se acude una vez ocurrida la calamidad. Esto conlleva altos costos en la contratación de estudios y obras de emergencia, y pérdidas económicas, difíciles de cuantificar, a las comunidades comprometidas. Ejemplos recientes, el colapso de la vía Pereira- Marsella, el pésimo estado de la vías Remolinos Belén de Umbría – Mistrató, y La Ceiba Quinchía.

No hay gestión del riesgo, se desconocen las recomendaciones de los viejos manuales de carreteras, que enseñaban observación permanente de la malla vial, mantenimiento preventivo y obras de drenaje, que permitan mitigar los daños que causan sobre las mismas las torrenciales lluvias que nos azotan. Además, no hay control sobre el peso de los vehículos que transitan por estas vías, de muy bajas especificaciones, evitando sobrecargas en viejos puentes y alcantarillas, diseñados y construidos para vehículos más livianos. Todo esto debe ser tenido en cuenta.

Es importante que la secretaría de Infraestructura y la Contraloría Departamental investiguen qué consecuencias negativas se causaron en el sitio del colapso, con el tráfico de no menos de 2.900 viajes de volqueta de 7 M3 entre La Celia y Pereira, transportando 14.180 M3 de material de excavación de las obras de mejoramiento de la vía terciaria La Celia-Villanueva, transportados hasta Pereira, para ser depositados en la zona de depósito El Diamante en la vía Condina. Obras ejecutadas por CII Estatal, entidad que tiene a su cargo las inversiones en vías financiadas por regalías. ¿Pueden comprobar que se tomaron medidas apropiadas para evitar que el paso de tantas volquetas acelerase la falla?

Hoy la Celia y Balboa pagan caro los desaciertos de nuestra gestión de obras públicas, como Marsella, Belén de Umbría y Quinchía. Su calidad de vida se deteriora hondamente. Mayores costos en el transporte de bienes y servicios, con alza de precios de productos básicos o de productos agrícolas enviados a otros lugares, haciéndolos menos competitivos. El traslado a Pereira para atenciones médicas u otras diligencias. Viene la cosecha de octubre y la situación no es la mejor. Nadie les responderá, ninguna autoridad investigará por qué no se realizaron obras que permitieran cumplir con los principios de protección, interés público, y precaución. Estos son mandatos que se quedan como letra muerta en nuestras leyes.

¡Qué horror!

1 COMENTARIO

  1. Los que se postulan a gobernantes y quienes llegan a ser gobernantes , son unos encantadores de serpientes ; dicen ser los salvadores y conductores privilegiados en conocimientos para sacar una región adelante y , la realidad es que solo piensan en que en pocos años se harán ricos , no tienen escrúpulos , no tienen vergüenza , son unos pícaros …»» EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS «»

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