miércoles, febrero 4, 2026

  ¡QUIEN CREE TODO LO QUE OYE, JUZGA TODO LO QUE NO VE!

OpiniónActualidad  ¡QUIEN CREE TODO LO QUE OYE, JUZGA TODO LO QUE NO VE!

 

 

Atención a Padres de familia en las Instituciones Educativas. 

Preguntas comprometedoras con respuestas argumentadas.

 

Aclaración

 Por respeto a los lectores de este documento, la palabra “docente”, “ambientes de formación”, “estudiantes”, “hijos” y “padres de familia” se repetirá varias veces sin abusar en el transcurso de este texto, ya que los sinónimos no encajan de la mejor manera en el hilo conductor para  la idea que se quiere plasmar.  Agradezco su comprensión.

La profesión docente en la actualidad es una labor de alto riesgo ya que la permisividad y esa falta de carácter de muchos padres de familia para disciplinar  a sus hijos, día a día erosiona más la credibilidad del docente reflejado en la falta prudencia con la que deben llegar a las instituciones para recibir el informe de desempeño de sus acudidos y ni hablar del desvanecimiento del respeto y la calma que se debe tener y sobre todo la falta de precaución para comprobar lo escuchado por sus hijos, quienes en muchas ocasiones mienten para justificar su bajo rendimiento académico y el mal comportamiento en los ambientes de formación, quedando en evidencia el estudiante cuando el padre de familia le solicita al docente el respectivo informe en presencia de su hijo, ya que   ¡Quien cree todo lo que oye, juzga todo lo que no ve!,  potencia esos deseos fervorosos de agredir al docente, a no creerle absolutamente nada, amenazándolo con ir a la rectoría o a la secretaría de educación para que lo “suspendan, echen o despidan de la institución “ entre otras, lo cual viene dificultando el proceso de formación hasta el punto de minimizar al profesor, en convertirlo en objeto de burla y de violencia por el hacer y por el no hacer cuando le corresponde, convencidos, este  tipo de padres de familia, que el docente es  “su empleado o algo peor, su esclavo”, “el tapete que pueden pisar” y “el cuerpo glorioso” al que le pueden decir lo “que quiera y de cualquier manera sin pasar absolutamente nada” porque “es un profesor”, como si fuera un ser inmune a la grosería, al improperio y sobre todo, el convencimiento de que la ley no protege a los funcionarios públicos (profesores) frente a este tipo de situaciones, eso sí, pocas veces denunciadas por el temor a las represalias, lo cual no es ciencia ficción estimado lector, es real, constante y permanente, lo cual se ha venido normalizando y naturalizando en las instituciones educativas .

El desarrollo de este escrito tiene tres componentes a mencionar: El primer componente es la legalidad que ampara al funcionario público frente a este tipo de abusos por parte de muchos padres de familia.  En la segunda parte se hará mención a varios casos de docentes afectados a raíz de este tipo de situaciones y la tercera y última parte se esbozará  una serie  preguntas clásicas , comprometedoras y “acorraladoras” que si no se  sabe argumentar, son  el insumo para posibles llamados de atención, daño y mancha a la hoja de vida, suspensiones temporales o destitución del cargo, si el asunto “ coge el color que no tiene que coger”, ya  que la calumnia, injuria y el culpar al docente a toda costa es una realidad, con el agravante que les creen sin pruebas o inicialmente con supuestas pruebas sin la respectiva verificación de la fuente de las mismas por parte de algunos pero no todos, valga la aclaración, de esos malos funcionarios del ente legal mediador del conflicto, al ser “acomodados  con el padre de familia”, “despectivos con el docente “ porque es más fácil enfrentarlo, atacarlo y sancionarlo sin ton ni son.

Según el marco legal colombiano, la agresión de un padre de familia a un docente se considera un delito que puede acarrear sanciones penales y administrativas, dependiendo de la gravedad de la agresión. Si la agresión es física, configura el delito de lesiones personales, que acarrea penas de prisión. Si es verbal (insultos o difamación), se configuran los delitos de injuria o calumnia. Además, dado que los docentes son servidores públicos, la agresión puede también ser el delito de violencia contra servidor público, según lo contemplado en el Código Penal colombiano, de la siguiente manera y cuya información debe estar plasmada en el Manual de Convivencia de las Instituciones Educativas, además, de ser sensibilizadas a los acudientes en aras de fomentar la armonía y la capacidad de diálogo entre los diferentes integrantes de la comunidad educativa.

Se mencionarán los siguientes artículos que hacen parte del código penal Colombiano con relación a la temática expuesta, así:

Código Penal Artículo 429 — Violencia contra servidor público–El que ejerza violencia contra servidor público, por razón de sus funciones o para obligarlo a ejecutar u omitir algún acto propio de su cargo o a realizar uno contrario a sus deberes oficiales, incurrirá en prisión de cuatro (4) a ocho (8) años.

Código Penal Artículo 111. Lesiones. El que cause a otro daño en el cuerpo o en la salud, incurrirá en las sanciones establecidas (…)»: El maltrato debe y puede ser denunciado ante las autoridades que según la gravedad de las lesiones impondrán sanciones que van desde un año hasta diez años de prisión, además de las multas respectivas.

Código Penal Artículo 220. Injuria: El que haga a otra persona imputaciones deshonrosas, incurrirá en prisión de dieciséis (16) a cincuenta y cuatro (54) meses y multa de trece punto treinta y tres (13.33) a mil quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales vigentes.

Código Penal Artículo 221. Calumnia: El que impute falsamente a otro una conducta típica, incurrirá en prisión de dieciséis (16) a setenta y dos (72) meses y multa de trece punto treinta y tres (13.33) a mil quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales vigentes.

 

De acuerdo a lo anteriormente mencionado y para darle amplitud cognitiva al documento elaborado se mencionarán los siguientes casos reales, sin ser todos porque no sería un texto sino un libro o porqué no una enciclopedia, haciendo parte de la segunda parte de este escrito se hace mención con lo siguiente:

Caso I, 20 de marzo de 2025: El gremio académico argentino se encuentra en luto por el sorpresivo fallecimiento de la profesora Andriana Silvia Armella, quien perdió la vida debido a sufrir un accidente cerebro vascular, después de mantener una fuerte reunión con un grupo de padres de familia. En plena aula de clase, la profesora se desvaneció en frente de los padres de familia, por lo que estos hechos pusieron en evidencia el alto estrés en el que viven los profesores, quienes de manera colectiva se preguntan si vale la pena dejar sus vidas en las aulas de clase, en las instalaciones del colegio normal «Juan Ignacio Gorriti», la cual está ubicada en la ciudad de San Salvador Jujuy, en Argentina.

Caso II, 6 de mayo de 2025: Docente de preescolar fue golpeada por una acudiente en la puerta del colegio en Bogotá: la institución se pronunció La institución condenó el comportamiento de una madre, que golpeó en el rostro a la profesora, e hizo un llamado a mantener el diálogo constructivo para evitar conflictos en el entorno escolar.  Según un comunicado emitido por el colegio, el incidente ocurrió cuando la agresora golpeó a la maestra en el rostro, un acto que ha generado rechazo y preocupación en la comunidad educativa.

De acuerdo a estos dos casos mencionados y a la normatividad también mencionada, el lector de este documento ya debe tener una idea clara de las razones por las cuales la profesión docente en la actualidad es “una calentura”, además, de la “inmaculadez” que se le exige   frente a una agresión, como si fuera un resorte y no un ser humano, como si las palabras, amenazas, descalificativos y ofensas no pesaran, además, con relación a los golpes y agresiones el cuerpo las ignorará como si nada hubiera pasado, amerita un análisis detallado de mejora para la protección docente.  En la tercera parte de este escrito, se formulan una serie de preguntas que se deben responder con argumentos sólidos a todos aquellos acudientes que no van a las instituciones a “dialogar “ sino a “dialegar”, a incomodar, minimizar, humillar y agredir al docente en todas sus maneras que estén al alcance de sus mano, mencionándose cuatro clásicas preguntas de tantas que existen, ya que en muchos casos no son preguntas sino afirmaciones no confirmadas pero que las dan por hecho, para que el docente de manera intimidatoria se retracte y modifique su buena labor, como si el buen quehacer fuera “monedita de oro para todos los estudiantes”.  Cabe destacar que no son todos los padres de familia pero la cifra se ha ido incrementando año por año.

De las tantas clásicas preguntas, sin mencionar otras más,  son las siguientes y “ojo vivo” con la argumentación, ya que son fruto de la experiencia del quehacer docente en “el día – día”, siendo las siguientes:

  1. ¡Mi niño me expresa que usted se la tiene montada y lo regaña por todo! Estimado acudiente ningún docente regaña un hijo, “lo corrige” como lo hace y debe hacer usted señor padre de familia y respecto a que se le tiene “montada” le aclaro que en ninguna parte del mundo le llaman la atención a un estudiante por comportarse bien, por hacer las tareas, por cumplir con los deberes en el aula clase, lo cual es una apreciación equivocada frente al proceso formativo ya que el llamado de atención es una herramienta pedagógica para sacarlo de esa nociva zona de confort, la cual se exterioriza en preocupación, ira o tristeza o combinación de lo mencionado.
  2. ¡La única materia que perdió es con usted y con el único que tiene problemas, tan raro, sigue siendo con usted! Ante este tipo de pregunta se debe ser categórico: Eso le pasa por prestarle atención y ser responsable con las otras asignaturas y no con la mía. Con relación “a que tiene problemas sólo conmigo” implica  que es indisciplinado, altanero, grosero , desafiante, se porta mal, me la tiene y me la quiere seguir montando “a mí no más”, lo cual no se le puede permitir porque el mensaje que envía al grupo naturaliza este tipo de comportamientos si no se actúa de inmediato por parte del formador, “volviéndose viral”, además, genera temor a los buenos muchachos ya que entre líneas el estudiante puede inferir lo siguiente : “Si se la monta al docente” que “no harán con nosotros”, lo cual afecta de manera relevante el clima escolar y la credibilidad institucional representada en ese momento por el docente en el ambiente de formación que le corresponde.
  3. ¡Es la primera vez que me llaman al colegio porque mi hijo se ha portado mal, jamás me habían llamado!  Le creo señor o señora pero somos seres humanos y ese día en el cual le hice el llamado de atención o la anotación en el observador es porque su hijo o hija se equivocó, ya que no somos seres inmaculados y mucho menos seres perfectos, por ende,  debí y tengo que hacer la corrección de manera inmediata para que no siga el mal camino a través el inicio y la repetición de estas prácticas, por el contrario, continúe por el buen sendero que usted afirma siempre ha seguido.
  4. ¡Muchos estudiantes perdieron la asignatura con usted lo cual implica que el malo es el docente y no los muchachos. Sabemos que son indisciplinados y  muy dados a su parecer, ¡hay que entender a estos adolescentes!  Estimados acudientes esa afirmación puede que sea cierta o puede que no lo sea.  En este caso cuando se tiene un grupo indisciplinado, en el momento de la explicación, ellos están conversando, lo que quiere decir que no están prestando atención y si no se presta atención es muy difícil que entiendan o aprendan, además, ni siquiera preguntan para recibir el respectivo apoyo porque es tanta la distracción que no saben qué preguntar y respecto “el entender al adolescente porque son muy dados a su parecer” estimado acudiente prepárese para una posible pérdida del año porque entender a los hijos no implica “dejar hacer lo que les plazca” así que esté listo para esta noticia con las implicaciones económicas y el retroceso en el tiempo  que esto acarrea.

Son muchas más las preguntas que un docente debe atender pero las esbozadas previamente son clásicas, así que estimado lector, sea o no sea docente, conozca la ley, entérese del sinnúmero de agresiones que han sufrido muchos colegas  y sepa responder estimado profesor ante este tipo de “acorralamientos” propios de acudientes carentes de capacidad de diálogo y de  valor para escuchar y reconocer que los hijos también se equivocan y que nadie los conoce mejor en el colegio que los docentes ya que diariamente se convive con ellos , siendo la voz autorizada para dar los informes respectivos según lo amerite.

Se finaliza con lo siguiente : Cabe aclarar que este escrito no es un producto terminado sino un producto por mejorar, el cual está sujeto a todo tipo de comentarios y apreciaciones que enriquecen el mismo y por ende al columnista de este prestigioso periódico virtual denominado “El Opinadero”.

Feliz día estimados lectores.

2 COMENTARIOS

  1. Otro tema muy importante y sobre todo muy moderno a día de hoy mi estimado y apreciado amigo y columnista Sr Isdaen correa, es una lástima que nosotros que fuimos educados primero desde el respeto del hogar y transmitido a las aulas donde ívamos no a educarnos porque esa labor viene de casa, llegamos ala escuela y luego el colegio a aprender para enfrentarnos a la vida .. hoy en día esos valores que a nosotros nos enseñaron se perdieron y pensamos que a nuestros hijos los llevamos a un colegio a aprender y educar .. será que hicimos mal la interpretación ..? En cualquier caso los profesores de hoy en día muchos de ellos viven con el miedo quizás de no poder expresar todo a los comportamientos de los alumnos por ese miedo de la reacion de los mismos… por mi parte entiendo tu posición y labor de maestro y estoy de acuerdo contigo porque algunos padres ven en sus hijos como las víctimas de aquellos que lo único que quieren es ejercer su profesión de “ educador “ y que nuestro hijos tengan el conocimiento necesario para pensar y desarrollar esa etapa de la niñez- adolescencia… solo queda para terminar mi comentario ojalá recaigan estas palabras en muchos padres que creen que los alumnos sin respeto hacia los educadores y personas mayores tengan siempre la culpa de sus malas acciones y ejemplos en el hogar .

  2. Saludos estimado amigo Richard Ramírez.

    Creo que nos hicieron interpretar mal las posiciones y la brújula entro en despiste porque le cambiaron los rumbos y en este caso los rumbos son los roles pero la única brújula que no ha cambiado es la brújula de la calle y esa forma de manera severa y sin anestesia.

    Gracias por el comentario mi estimado Richard y un buen descanso le deseo.

    Feliz día

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