Ocho mil (8.000) internos de medicina empezaron a recibir un salario de $1.750.000, que sumada la seguridad social por $541.800 da un total de $2.292.705. Este reconocimiento a los estudiantes que terminan su carrera de medicina, es apenas justo por su dedicación en distintas clínicas y hospitales donde desempeñan un papel prioritario en el ejercicio de su profesión donde, en la mayoría de los casos, se desempeñan en cuidados intensivos y tienen el primer contacto con el paciente.
El internado es un requisito que deben cumplir los estudiantes de medicina en clínicas y hospitales para llegar a graduarse como médicos. Al respecto, el ministro de salud expresó: “Esta remuneración responde a una deuda histórica con el talento humano en salud. Esta remuneración de $1.750.000 más la seguridad social de $541.800, es lo que recibirá cada practicante de la salud y será girado por la Administradora de Salud”. También dijo el ministro Guillermo Jaramillo: “La lucha no puede ser solo por lograr que los residentes tengan una remuneración; tiene que ser por condiciones laborales dignas, estabilidad, seguridad social plena y reconocimiento real a quienes sostienen el sistema de salud todos los días”.
La ley 2466 de 2025 (art. 22) y la resolución 010 de 2026 reglamentan el reconocimiento económico y la garantía de afiliación de los internos de seguridad social. Para esto, el gobierno destinará $214.000 millones para esta remuneración, que se suman a los $456.000 millones destinados al Sistema Nacional de Residencias Médicas.
Si se tiene en cuenta el papel fundamental que cumplen los internos en la prestación de servicios de salud, las extensas jornadas, los sacrificios familiares, la responsabilidad clínica y las condiciones de exposición a riesgos durante su formación, esta remuneración es un bálsamo y un reconocimiento a tan abnegada labor.
Los internos de medicina en todo el mundo luchan desde hace tiempo por mejores condiciones en su desempeño como trabajaderos de la salud. Colombia en este gobierno Petro va a la vanguardia de las reivindicaciones sociales, condiciones de trabajo y por primera vez con un salario mínimo vital.
Por ejemplo, en Perú son numerosas las marchas de los estudiantes de ciencias de la salud, por conseguir remuneración y condiciones dignas de trabajo. Llama la atención las consignas de estos internos de la salud: “Le llaman vocación, pero es explotación”; Nosotros siempre te cuidamos, ¿ quién cuida a los internos?; “En pandemia nos aplaudían y ahora nos olvidan”.
Hay un factor en el cual hay que trabajar y es en el maltrato hacia los estudiantes practicantes de la salud. A propósito, dice Carolina Tovar A: “En Colombia los estudiantes de medicina dedican seis años de su vida para obtener su título de pregrado que los cataloga como médicos. Sin embargo, en este recorrido muchos estudiantes se enfrentan a un enemigo silencioso, un problema persistente, patológico y de larga data, que prevalece a pesar del tiempo y de los esfuerzos para erradicarlo: El maltrato”. El maltrato recorre los pasillos de las clínicas y hospitales mostrando sus múltiples caras, que van desde el abuso verbal, la humillación pública, la explotación laboral, las extensas jornadas de trabajo, ni el descanso adecuado, sumado a la preocupación de rendir académicamente.
El gobierno Petro y el ministro de salud son conscientes de esta situación de los internos en clínicas y hospitales por tal motivo emitieron la ley 2466 que les reconoce un salario mínimo vital. En buena hora.
JAIRO ARANGO GAVIRIA
Febrero 2025


