Buscando que mis estudiantes intentaran realizar la máxima de Sócrates: “Conócete a ti mismo”, les hacía una pregunta, una especie de cuota inicial para lograr este propósito ¿Ud. por qué se llama así? o en otros términos ¿En recuerdo de quién lo bautizaron a Ud.? Con la misma intención, la genial Mafalda alguna vez se auto interrogaba: “¿Y si me conozco y no me caigo bien?
Volviendo a los nombres, algunos suelen ser de temporada, en recuerdo de algún ídolo musical o actoral, en los años 80 en “La Fiera”, Guillermo Capetillo, el bonito de la historia, se llamaba Víctor Alfonso y, hasta muy pasados los 90 ese nombre resonaba en muchos salones de clase.
Claro que los nombres van cambiado con la sociedad, ya nadie se atreve a bautizar a su crio como Temístocles, Epaminondas, Leonidas, Eurípides y otros cuantos nombres clásicos de la antigüedad greco -romana, los que en opinión de los jóvenes actuales, parecen más apodos que nombres, y sacan a flote el lado cruel de los estudiantes, algunos decían con picardía: “Profe, a este pobre no lo bautizaron con agua bendita, sino con agua de batería”, aconsejaban al estudiante del nombre “raro”, cambiárselo y demandar al papá al cumplir la mayoría de edad.
¿Quién conoce personas jóvenes llamadas Séfora, Zoila o Zoilo, Ezequiel, Matusalén, Abdénago u otros? Todos, otrora famosos nombres bíblicos. Entre los estudiantes que conocí como docente, había algunos con nombres inusuales, Macguiver Muñoz y un Chayan, cuyo apellido no recuerdo. De mi época docente santandereana recuerdo algunos apellidos que no son comunes en el eje cafetero: Virviescas, Aparicio, Afanador, Alfonso, Oliveros, Rueda, Hormiga, Pico, Sandoval, Santos, entre otros.
Definitivamente uno de los casos más curiosos en el bautizo de un niño, ocurrió en “Condorito”, cuando fueron a bautizar a su sobrino, el cura preguntó qué nombre tenían pensado para la criatura, le contestaron que Ugenio, a lo que el sacerdote contestó, ese nombre es con e (Eugenio), todos aceptaron encantados: “Bueno padre, entonces llamémoslo Coné”.
Hay nombres que tienen versión masculina y femenina y se oyen bien: Luis y Luisa, Fernando y Fernanda, pero hay nombres horrorosos como Danila, la versión femenina de mi nombre (hoy gracias a Dios, en extinción), ¿y qué opinan de Hermenegildo y Hermenegilda? Seguramente Ud. amable lector tendrá su propio inventario.
Hace años los padres usaban el santoral católico para bautizar a sus criaturas con el nombre del santo de ese día, de haberme bautizado siguiendo esa costumbre yo podría haberme llamado: Bernardino, Vidal, Proceso, Martiniano, Felicísimo, Liberato y en caso de ser mujer sería Monegunda ¿qué tal el nombre? (Nombres tomados de: Visión general creada por IA).
Según un chiste flojo, un hombre reclamó a su padre por haberlo llamado Porciúnculo (la versión femenina de ese horroroso nombre, existe), y su papá lo regañó, “agradezca que no lo bauticé con el nombre del santo de ese día, porque se llamaría medio c…, Ud. nació el día de San Casiano”.
Muchos de los que hoy peinamos canas, fuimos bautizados como José o María por nuestros padres católicos, esperando lograr las mismas virtudes de ellos, vana esperanza, más de un José es mal marido y, muchas de vida alegre se llaman María.
Mi nombre es un tributo a una gran amistad, el soldado de Marsella (Caldas, en aquella época no se había creado el departamento de Risaralda) José Aldemar Salazar M. se hizo llovería o parcero, como dirían hoy, del soldado Danilo Suárez del Socorro, Santander; al terminar su servicio militar, se comprometieron mutuamente a bautizar a su primogénito masculino con el nombre de su amigo, mi papá cumplió su palabra, si el otro soldado hizo lo mismo, en Socorro Santander, debe haber un Aldemar Suarez de una edad cercana a la mía, sueño con que esta presunción sea cierta, conocerlo y compartir la historia.
Pasando a hablar someramente de apellidos, recordemos que muchos de ellos son topónimos, nombres de lugares, caso de Zalamea, Zamora, Arciniegas, Medina, ciudades de origen de familias españolas, que permitieron en América, en tiempos de la colonia diferenciarlos de un tocayo: Carlos de Zalamea, Carlos de Arciniegas etc. Dos famosos escritores colombianos viajaron a España a conocer a sus parientes ibéricos, no encontraron allá personas con esos apellidos, son Eduardo Zalamea Borda y el maestro Germán Arciniegas, ambos comprendieron que sus apellidos son una evocación nostálgica de sus orígenes.
Otros apellidos derivan de profesiones u oficios medievales, no solo en España: Botero, Escudero; Ballesteros; Zapatero; Herrero (Smith en inglés); Pescador (Fisher en inglés); Sastre (Taylor en inglés): Carpintero (Carpenter en inglés); Cook, cocinero; Baker, panadero; Miller, molinero etc.
Como los gringos nos dominan económica y culturalmente, hay apellidos extranjeros que han sido usados para bautizar a algunas personas: Hamilton, Miller, Washington, Roosevelt. Por tener pocos conocimientos de inglés, personajes de películas como el agente 007, han sido inmortalizados en nuestro país como James, no Yeyms, como debería pronunciarse; tuve o tengo un primo llamado Daladier, que seguramente nunca supo que su nombre era un apellido de un político y profesor francés. Supongo que habrá varios colombianos bautizados Lenin, yo conocí a un Mao estudiante del Colegio Guanentá, supongo habrá más de un Mao colombiano. Hay nombres o apellidos famosos que no creo existan en versión humana, aquí en nuestra tierra, los conocí en versión canina: Nerón, Trotsky, Lindbergh.
Las aves son una parte de mis aficiones cotidianas, de niño conocí las que mi madre alimentaba y guardaba a dormir en un baúl: cuando no se consideraba antiecológico tuve aves canoras enjauladas: Turpiales, azulejos, una mirla fina, también críé canarios y periquitos australianos.
Las aves forman parte del folclor americano y andino, es el caso de nuestra ave insignia latinoamericana, hay una leyenda peruana y ecuatoriana, origen de un cuento llamado “El Cóndor y la Pastora”, en él, un cóndor rapta una muchacha, un colibrí avisa a sus padres y ayuda a rescatarla; existen también canciones sobre esta ave: el Cóndor pasa, con muchas versiones, pero yo recuerdo la de Claudia de Colombia y el Cóndor Herido, de Diomedes
Las aves, con su nombre genérico de pajaritos son evocados en varias canciones y aires, recuerdo dos “Al morir de las tardes”, cuya mejor versión es la de Ramírez y Arias y “Dime pajarito” del Binomio de Oro; las palomas se nombran en canciones más antiguas, como en la versión del Dueto de Antaño: “ Que bonito que cantaba la palomita en su nido, moviendo el pico y las alas como si hablara conmigo”, y una canción más moderna, La Paloma Guarumera, que en versión de Alfredo Gutiérrez me encanta; ¿Cómo olvidar a Matilde Lina del genial Leandro Díaz,? quien la evoca diciendo:“ el bello canto de los turpiales me acompañaron esta canción /canción del alma canción querida que para mí fue sublime /al recordarte Matilde, sentí temor por mi vida /¿Quién no ha escuchado El azulejo de Lizandro Mesa ? En esta época se pone de moda el Colibrí navideño.
No solo las aves han inspirado melodías, también las flores han sido musas para recordar mujeres y amores, generalmente desdichados, tormentosos o “imposibles” y para bautizar féminas como: Rosa, Margarita, Dalia, Azucena y, dar origen a bellas canciones como “Virgen y Flor” del dúo de los hermanos Cáceres con letra de Carlos Miguel Jiménez, una guarania, emblemática del folclor paraguayo (Ver video 1); en “Flor de Azalea” Los Panchos hablan de una mujer de vida difícil y evocan a dicha ave: “Quisiera ser la golondrina que al amanecer, a tu ventana llega para ver a través del cristal /y despertarte muy dulcemente si aún estar dormida, a la alborada de una nueva vida llena de amor/.El poeta colombiano Adolfo León Gómez las mencionó en su poema ” Viernes Santo en la cruz” musicalizado como pasillo; Iván Villazón en ritmo vallenato cantó “El arco iris” donde nombra el enjambre de las golondrinas que llegaron a la cruz a sacarle las espinas al salvador crucificado, del poema de León Gómez (Ver video 2); también existe el tango Golondrinas compuesto por Gardel y Lepera, donde se compara al ave con una mujer con ganas de aventuras: “Golondrina de un solo verano, con ansias constantes de cielos lejanos”.
Admiro a quienes se entregan al jolgorio y la alegría en estas épocas navideñas, yo solo logro hacerlo a ratos; en esta época suelo estar nostálgico, lleno de recuerdos agridulces; durante muchos años, 4 de mis hermanos vivieron en el exterior, 3 en España y 1 en USA, siempre los recordé oyendo “El inmigrante Latino” y “El hijo ausente”, todos regresaron, uno de ellos ya falleció.
Esta navidad ya son dos inviernos sin Maritza mi hija menor, también esos dos temas la traen de vuelta a mi memoria, con la salvedad que gracias a la tecnología y de manera gratuita puedo hablar con ella y verla, lo que es un gran consuelo; en esta época también añoro con cariño a mis sobrinos en en Argentina, en España y en USA, con la ventaja que estos últimos son ciudadanos norteamericanos.
Otros personajes recordados en estas fiestas navideñas son quienes ya partieron a la eternidad, ¿Cómo no recordarlos? mis abuelos, padres, tíos, primos, mi hija Paula, mi hermano Gustavo, mi sobrino Juan José con los cuales ya no podemos comunicarnos, ni esperar volver a verlos (ver mensaje de WhatsApp).

Hay canciones con frases enigmáticas o difíciles de entender para quienes tenemos poca capacidad de entender los sentimientos del autor, no quizá por falta de empatía sino por no estar pasando, o haber pasado por una experiencia similar, en sus últimos años papá nos contó un secreto de juventud, al irse a pagar servicio militar, su novia Elisa estaba en embarazo y esperándolo para casarse y seguir la vida juntos.
Cuando regresó, se enteró que por causa de la violencia política desatada luego de la muerte de Gaitán, la habían asesinado a ella y a su futuro bebé; hace poco vi que significado tenía para mi padre el pasillo ecuatoriano ”Amor grande y lejano”, uno de sus temas preferidos en versión del dúo Valencia-Rivadeneira, del compositor ecuatoriano Ángel Leonidas Araújo, quien la compuso en 1932; algunos versos de la letra de este tema parecen escritos para mi padre: “Vuestra ausencia no puede romper ya la cadena/ romper ya la cadena que os unió a mi destino/ ya no podéis mirarme ojos que hánme llorado/ ya no puedo besarte, boca que fuiste mía/ y no hay como olvidarnos, mujer, nuestro pasado/ tiene el grito angustioso de una cuna vacía. Pese a conocer la historia de Elisa hace muchos años, ahora entiendo esa última frase, creo saber lo que sentía papá al escuchar sobre su hijo soñado, que nunca ocupó una cuna; y entendí, que sí Elisa no muere y su bebé nace varón, no podría contar esta historia.
Feliz navidad para amigos, familia y lectores, mucha unión familiar, abrazos y amor, puede ser la última oportunidad para reunirnos y compartir.



Muchos recuerdos, mucha nostalgia para acompañar estas épocas tan especiales! Gracias por compartir sus remembranzas con tantas evocaciones!!!
Doña Consuelo: Mil gracias por su generoso comentario, este escrito es un ritual de Introspección que me reubica con mis raices y mis vivencias . Mil gracias por leer mis palabras. Saludos y bendiciones.
Hola primo te felicito por tú constancia he inspiración. Abrazos espero verte pronto
Hola hermano:il gracias por leer mis escritos, deseo que goce estas fiestas navideñas y que tenga un excelente año muevo 2026 lleno de triunfos, prosperidad y amor . Saludos y bendiciones.
Hola querido primo mono: que alegria volver a saber de ud. Espero este bien de saud y que con su familia disfruten estas epocas, feliz navidad y prospero 2026, aqui se le quiere, espero tener el gusto de verlo y abrazarlo. Mil saludos y bendiciones.
Danilo excelente, feliz Navidad y buen 2026
Hola hermano:il gracias por leer mis escritos, deseo que goce estas fiestas navideñas y que tenga un excelente año muevo 2026 lleno de triunfos, prosperidad y amor . Saludos y bendiciones.
Buen día Danilo. Gran columna.
Respecto a los nombres, cada época tiene un directorio de nombres y con el cambio generacional aparecen nuevos y desaparecen otros.. En esta época no hay Claudia como nombre, el cual abundaba en mi juventud, tampoco es del común en los jóvenes Sandra, Adriana, José, Víctor, …, Danilo sólo uno y ni decir mí nombre Isdaén, sólo mi papá y yo , je je je. En fin, así son las cosas.
En otro aparatado de la columna, la Navidad según mí percepción es una época donde la carga emocional se recarga, los recuerdos y vivencias pesan más y se tienen sentimientos encontrados con mayor intensidad,. El mes de diciembre tiene estas cosas y eso no va a cambiar desde mí apreciación pero somos nosotros los que debemos aprender a «coger la curva», a balancear los recuerdos no importa el color que tengan porque los excesos de alegría o melancolía propios nos pueden desbalancear emocionalmente, afectando nuestro comportamiento y con consecuencias no muy buenas para el «bolsillo», para la imagen, para el entorno y otros componentes más.
Buen día y siga escribiendo Danilo.
Gran escrito.
Felicidades Danilo.
Felicidades.