El encuentro entre Petro y Trump no solo redefine la relación bilateral, sino que envía un mensaje político a la región: la lucha contra el narcotráfico ya no se concibe únicamente como una guerra militarizada, sino como un proceso integral que combina inteligencia, cooperación internacional y transformación social.
La narrativa de “rivales convertidos en aliados” refleja un cambio de época: Colombia busca dignificar al campesinado y abrir caminos legales de producción, mientras Estados Unidos reconoce que la eficacia de la lucha antidrogas depende de atacar las estructuras financieras y los grandes capos. Este nuevo capítulo bilateral podría marcar un precedente para América Latina, donde las tensiones históricas entre soberanía nacional y cooperación internacional han sido constantes. Si los compromisos se cumplen, la alianza entre Bogotá y Washington podría convertirse en un modelo de cómo dos naciones con visiones distintas logran articular un frente común
El encuentro entre Petro y Trump no solo redefine la relación bilateral, sino que envía un mensaje político a la región: la lucha contra el narcotráfico ya no se concibe únicamente como una guerra militarizada, sino como un proceso integral que combina inteligencia, cooperación internacional y transformación social.
La narrativa de “rivales convertidos en aliados” refleja un cambio de época: Colombia busca dignificar al campesinado y abrir caminos legales de producción, mientras Estados Unidos reconoce que la eficacia de la lucha antidrogas depende de atacar las estructuras financieras y los grandes capos. Este nuevo capítulo bilateral podría marcar un precedente para América Latina, donde las tensiones históricas entre soberanía nacional y cooperación internacional han sido constantes. Si los compromisos se cumplen, la alianza entre Bogotá y Washington podría convertirse en un modelo de cómo dos naciones con visiones distintas logran articular un frente común


