miércoles, febrero 4, 2026

UN PRISMA EN EL CENTRO DE PEREIRA

OpiniónActualidadUN PRISMA EN EL CENTRO DE PEREIRA

 

Hoy reflexionaba un poco sobre el día a día de los humanos. La carrera que trae cada día, la prisa con la que atravesamos una calle, cruzamos una acera en medio de gente, amigos, desconocidos, colegialas, personas adultas, mascotas, en fin… y pude concluir que, en esa travesía cotidiana, podemos ser comparados con un vehículo.

Quien conduce el Uber no se limita a mirar al norte, su mirada es panorámica, para poder captar a quienes requieren de su servicio. Es un poco malabarista, lo exige su trabajo. Así consigue su cliente quien va aportando para que la cuota que se impuso antes de salir de su casa, se cumpla.

Lo realmente preocupante en ese ejercicio es no valorar a quienes están presentes en ese recorrido.

En la Plaza de Bolívar, donde lo icónico juega un papel importante, habita el vendedor de globos, de dulces, de tinto, el que sostiene una carreta con diversas frutas para conseguir el sustento de su familia a través del producido diario o quienes calman el ayuno de quienes por esa misma prisa no pudieron compartir un desayuno en casa. Para estas personas su valor es incalculable. Para usted, quizás para mí, simplemente es la imagen del día a día.

Somos vehículos transportando miradas, de diversa índole, algunas censuran, otras prefieren guardar silencio y continuar.

Transportamos la prisa porque el reloj nos está indicando que no hay tiempo. Nos espera una jornada de trabajo. Hay que cumplir con un horario.

Qué bueno, transportar sonrisas al recibir la atención de quienes se esmeran en atendernos, ofrecer un gesto de aprobación en cada acto, en esa taza de café, al recibir ese globo símbolo de alegría para quien lo reciba, disfrutar de lo que produce la tierra (un pedazo de sandía, un mango, un chontaduro), por mencionar algunos. No nos limitemos a ser simples pasajeros, caminemos sin prisa, disfrutemos de lo que nos ofrece el día, hay en cada situación actos de amor que no alcanzamos a percibir. En ese colorido que invade la carreta, hay mucha fantasía. El color de un país, Colombia.

 

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