Qué desazón produce la actual campaña electoral por la presidencia de la República. No sé si ustedes sienten lo mismo y si también están atrapados en esas burbujas en las que no se permite pensar, opinar, dialogar o tratar de discernir sino solamente aplaudir ciegamente a unos candidatos. Aquellas en las que las que lo que brilla es la pobreza intelectual e ideológica.
La verdad es que el «debate» es, hasta ahora, simplemente paupérrimo. Iván Cepeda se circunscribe a ser el sucesor de Gustavo Petro, a alabar sus ejecutorias, a aplaudir cada acción del gobierno y a ufanarse de ser el gestor de su Plan de Desarrollo. No hay propuestas frente a los problemas del país, no enarbola banderas de cambio ni expresa ideas nuevas porque es incapaz de aceptar que hay conflictos graves y menos criticar a su jefe. No hay proposiciones para una reforma política, tan urgente como necesaria; tampoco para la justicia, la infraestructura, la cultura o el deporte. Solo hay cabida para el discurso ideológico y dogmático, para exacerbar la lucha de clases y para amenazar las instituciones.
Abelardo de la Espriella se olvidó de su real contendor y dispuso toda su artillería contra Paloma Valencia pretendiendo encasillar su candidatura como la representación de la política tradicional. Pero todo esto en medio de una gran contradicción: en público expresa tener solo afectos por esa candidata mientras simultáneamente sus seguidores arremeten fieramente contra ella. El mejor ejemplo son las columnas de Álvaro Ramírez González quien sin rubor alguno expresa «no estar sesgado para ninguna campaña». (¿Acaso siente vergüenza en reconocer sus afectos políticos?) Veamos algunas de sus frases: «El dueño de la mano firme es el Tigre, el que termina con todos esos procesos de paz inútiles es el Tigre, el que cerrará la JEP es el Tigre, el que va a prohibir las capuchas y los bloqueos es el Tigre…». Y qué tal estas otras: «Oviedo despluma a la Paloma. Hay unas hondas diferencias ideológicas irreconciliables entre los dos que tarde o temprano, van a hacer estragos». Oviedo está volviendo «tibia» a Paloma. Paloma ha aparecido en estas dos semanas abrazada con buena parte de la fauna política del país. Y claro, allí hay muchos pillos, lagartos, lobistas, personajes oscuros, procesados, y también con muy mala fama. Yo conozco varios (?). Denuncian de infiltrada por Santos, la campaña de Paloma.». Un sartal de improperios que remata afirmando: «Es hora de que ambos candidatos le pongan punto final a esa feria de agresiones, groserías y fake News …». Pero al respecto de todo esto debo afirmar que a sus lectores nos queda la sensación de que a cada rato el Tigre le jala las orejas por tanta locuacidad.
Paloma Valencia expone sus ideas en una absoluta soledad. Cepeda no acepta debates y por lo tanto no asiste a ellos. Para ella confrontar con Abelardo es un harakiri y los demás candidatos —que marcan muy poco en las encuestas— no entusiasman a la opinión pública. Todos le dieron protagonismo a sus fórmulas vicepresidenciales que son quienes realmente se están robando el show. Los medios de comunicación y el periodismo tradicional quieren escuchar a Oviedo, a Leonardo, a José Manuel o a Aida y ante tanta pobreza programática los colombianos también. Y así será durante los dos meses siguientes en los cuales estaremos atentos a las encuestas que parece serán lo único atractivo e importante de esta campaña sin emoción y sin altura.



Qué emoción va a tener o ver usted y toda la derechanda pereirana si sus candidatos no le van al tobillo al candidato del mejor Presiente que ha tenido Colombia, Que les arda bien fuerte señor Zuluaga. Solo Petro, Cepeda y el Pacto Histórico en esta Mondá!