No soy muy seguidor de redes sociales y permanentemente me debato en el dilema de usarlas o cancelarlas o seguir en el propósito, por cierto bien complejo, de encontrar un punto medio, un escenario racional que me permita sacar algún provecho de ese ecosistema digital, pero no es fácil.
Los contenidos que circulan en las diferentes aplicaciones son altamente adictivos y es muy complicado entonces tener la disciplina suficiente para controlar esa entretención, porque en mi entender las redes sociales no existen para desarrollar lazos de amistad ni volvernos más cultos sino para incentivar el consumo, primero de contenidos, principalmente fotos y videos, y, entre contenido y contenido, convertirnos en compradores de cosas, así en principio no seamos muy conscientes de ello y creamos que nos estamos informando, al punto que muchas personas llegan a desarrollar algo que se conoce como FOMO o fear of missing out, por sus siglas en inglés, que consiste en el «temor a dejar pasar» o «temor a perderse algo».
Yo no hablaría hoy del refrito del FOMO, que es un concepto acuñado hace ya 20 años, si no fuera porque, nocivos o no, adictivos o no, sobre los contenidos audiovisuales de las redes hasta hace poco pesaba la creencia de que eran ciertos, es decir que la entretención por lo menos era genuina. Pues resulta que eso ha cambiado y hemos pasado de las fake news, en donde una persona manipulaba con palabras el sentido de una foto o un video, al hecho de mismo de que la foto o el video pueden fabricarse en su totalidad con aplicaciones de inteligencia artificial, es decir que a usted, señor lector, cualquier persona con herramientas que hoy son gratis lo pueden poner en el lugar o en la situación que desee; ¡qué susto! Rueda por ahí el video del toro que encierra a una señora con sus pitones contra un muro, que, luego de visto, la misma red advierte que fue realizado con IA.
En medio de semejante escenario tan sombrío rescato que esa amenaza de falsedad generalizada puede ser útil para desincentivar el consumo de contenidos en las redes, aunque a la gente decidida a entretenerse no le importa si lo que ve es real o no; pensemos, por ejemplo, en lucha libre como espectáculo y no como deporte o pensemos en el programa «Caso Cerrado» donde una tal Dra. Polo «administra justicia» en casos de formato tipo top show; yo casi no le hago entender a mi mamá que lo que allí pasa obedece a un libreto personificado por actores; de hecho, mi mamá me dice que ya sabe que eso es así, pero que no le importa.
Volviendo al tema de las fotos y los videos, llegará el momento en que si no los hemos tomado o filmado nosotros o no hemos sido parte de la escena, habrá que dudar y sustraerle todo valor, por las razones que están mejor explicadas en un artículo de Javier Lacort en el portal especializado Xataca, donde se hace la siguiente sentencia: «Lo que estamos perdiendo no es la capacidad de distinguir lo real de lo falso. Eso hace mucho que se complicó. Lo que estamos perdiendo es algo más primario: la posibilidad de operar bajo el supuesto de que lo visual es, por defecto, un punto de partida razonable.».
Si antes sentíamos perder el tiempo con las redes, con contenidos frívolos o inútiles, ahora es peor, porque la entretención misma puede ser una mera estafa.



Bien día Don James. Gran escrito.
Las redes sociales y este ecosistema digital vaticinio va a caer por su propio peso si a la mentira y a los montajes no se les hace control, porque si el peligro va en ascenso, la cultura evitativa hará eco.
«No es el cuchillo sino como se use», ya que existen muchas redes sociales útiles y fomativas como las hay inútiles y deformativas. Es deber de los adultos responsables formarnos en este mundo tecnológico para orientar a nuestros hijos y evitar el infortunio de que estos muchachos sean orientados por manos perversas.
«Camino minado » pero debemos ser el sensor para evitar la detonación y cause daños que realmente desconocemos en su total magnitud con relación a su alcance, por ser relativamente nuevo esta novedad digital.
La malicia y el buen juicio orientado son cautelas y precauciones ante esta realidad.
Feliz día.