Aunque la pasión por la literatura sea de pocos, deseo compartir lo que ella me ratificó en momentos trascendentales para el mundo como lo fue la Pandemia de 2020.
Para comprenderlo mejor, citaré como ejemplo algunas obras de la literatura universal, cuyos autores tuvieron la capacidad de visionar el mundo recreándolo a través de las letras en obras literarias que aún cobran vigencia.
Durante el pregrado leí un libro que es de mis favoritos y en aquella época además de disfrutar a Albert Camus por la manera de describir cada situación, me permití reflexionar sobre la humanidad y su fragilidad. Allí narra lo que sucede en una población francesa atacada por una epidemia. Cada renglón estremece el alma del lector ante la impotencia que retrata allí. En ese momento en el que cumplía con una tarea asignada para aprobar esa materia llamada Literatura de la Burguesía, encantadora por demás, a través de ese recorrido pude viajar más allá de lo que mis sentidos me entregaban, una gran narración. Lloré con cada línea, era tan real que no podía ser indiferente ante dichas descripciones.
En mi posición de madre sentí un inmenso dolor cuando la vida de un pequeño se esfuma pese a la batalla librada por el médico y su colaborador, seres humanos que antepusieron sus sentimientos para ser los redentores de esa fragilidad desnuda ante los infortunios. Hoy, 25 años después de haberlo leído,confieso que fui testigo de una pandemia descrita por Camus en su obra, pero, real para el mundo.
Es ahí donde se genera admiración por las letras, las aprecio. A través de cada narrativa el autor visualiza acontecimientos, pareciera que conociera el futuro, lo he visto en muchas historias que me permiten hacer esta reflexión. Homero, en la Ilíada se apresura a mostrar el papel que jugamos las mujeres en esta sociedad tan consumista describiéndonos como ese trofeo presentado por los hombres, al mundo. Esto, sólo para ilustrar otro hecho importante. Esa es la magia de la literatura, nos lleva más allá.
En ese confinamiento pude comprender que la vida es tan efímera como el viento, comprender lo valioso que es respirar y en ese acto tan simple muchos perdieron la vida. Jamás llegamos a considerarlo como una posibilidad que tocara nuestra puerta. Estamos tratando de hacerle daño al otro, de juzgarlo, de pasar por encima, de poner zancadilla a mi compañero. Todo nos ofusca, nos cuesta ceder el paso, perdemos la cabeza con facilidad y nunca abrigamos la posibilidad de perdonarnos porque nos consideramos superiores a Dios (el existencialismo). Entonces, hay que esperar a que sucedan hechos lamentables como este que nos comprometió a todos, adinerados, sin recursos para sobrevivir, consumidores de drogas, privados de su libertad, niños, ancianos, entre otros. La lección va más allá de mirar la vida con otros ojos, con los del vecino, los de mi enemigo, los del anciano; con la mirada de un niño, que tiene el alma pura y en su mente sólo hay bondad.
Qué gran lección nos brindó lo funesto, me lo está brindando a mí, pero además le está dando el valor a lo que tanto aprecio, La literatura. Es hora de escuchar, de leernos, de acatar y no quedarnos con las manos vacías. Ser fraternos ante la adversidad, asumir que ayer fueron otros; hoy puede ser usted, yo.
Estados como la soledad, el frío, la peste, el amor, están latentes en Cien Años de Soledad, Crimen Y Castigo, El túnel, La Peste, grandes clásicos de la literatura universal con lecciones de vida que muchos desconocen.



Muy buen articulo
Luz Marina.
Muy interesante esa relación lenguaje-literatura universal.
Cada vez disfruto más sus textos. El Opinadero ha ganado una buena escritora, amante de las letras, con análisis y escritura que nos conecta desde el inicio.
Saludos
Diego eFe
Es lo fascinante de las letras y de quienes las transforman, tocando los corazones.