martes, febrero 3, 2026

59 AÑOS CANTANDO “EN DO SOSTENIDO MAYOR”

OpiniónCultura59 AÑOS CANTANDO “EN DO SOSTENIDO MAYOR”

Risaralda, equitativa e incluyente es más que una consigna administrativa: es un canto que el gobernador Juan Diego Patiño ha llevado como estandarte por caminos, montañas y carreteras de los 14 municipios del departamento. Un canto que se eleva entre cafetales, ríos y madrugadas, abriendo una nueva senda marcada por la sensibilidad, el amor y la convicción profunda de que el desarrollo solo es posible cuando nadie se queda atrás.


Es la visión que convoca a niños y jóvenes, a adultos y adultos mayores; a campesinos, obreros, estudiantes, madres cabeza de hogar y a todos aquellos que conciben el trabajo como proyecto de vida, para que vean florecer sus objetivos, sus deseos y sus sueños.

Así se ha ido tejiendo, día a día, un departamento que brilla no solo por sus indicadores, sino por su alma: una Risaralda que cree en lo social, en lo cultural y en lo educativo como pilares de una gestión eficaz, pero sobre todo humana.

Hoy los invito a leer esta columna en el aniversario número 59 del departamento de Risaralda, desde la filosofía y el lenguaje sensible de la Secretaría de Cultura Departamental y de su cantera de oro, esa que late como un corazón encendido en medio del territorio: la Escuela Popular de Arte (EPA).


Una secretaría joven, pero prolífica y prodigiosa, que habla el idioma de los creadores, que entiende la cultura como un acto vital y cotidiano, donde la sensibilidad no es ornamento sino método, y donde el profesionalismo se construye desde la pasión y el respeto por los saberes.

Son 49 formadores artistas, pedagogos y sembradores de futuro con altas capacidades académicas, didácticas, creativas y humanas, quienes realizan una labor encomiable para que esta tierra, abrazada por el Paisaje Cultural Cafetero, sea un faro cultural del suroccidente colombiano.

En este camino, es justo destacar el trabajo de Andrés García, secretario de esta cartera: periodista forjado en la academia y curtido en las calles y caminos de los municipios. Comunicador de mirada profunda y sensibilidad despierta. Un hombre que siente en sus poros, en su corazón y en su pensamiento, un departamento plural, atravesado por 14 visiones distintas de la cultura, el arte, la artesanía, el patrimonio y las etnias.


Visiones que recoge con sabiduría y cuidado, para organizarlas en palabras, imágenes y memorias, como testigo vivo de ese mar interior que define al ser humano: las artes, las culturas y los saberes.

Su labor rigurosa y organizada con su excelente equipo de trabajo ha contribuido a darle identidad y relato a nuestra región. En esta celebración de los 59 años, no hay sueño tranquilo ni día suficiente para él, preparando una agenda nutrida de actividades que, desde el primero de febrero, comienzan a desplegarse en el municipio de La Virginia, llevando cultura como quien lleva agua viva a todos los rincones.

Y en medio de esta partitura conmemorativa, se alza una nota mayor: el reconocimiento y condecoración con la ORDEN GRAN CRUZ DE RISARALDA a un gran maestro de maestros, Carlos Fernando López Naranjo, apiano de origen y universal por vocación, quien ha dejado en niños, jóvenes, adultos, adultos mayores y personas con otras capacidades, una huella imborrable que suena en Do sostenido mayor y en el lenguaje eterno de la música.

El maestro Carlos Fernando no solo ha sembrado notas desde la pedagogía; también es compositor de numerosas partituras de gran relevancia, entre las que se destaca la cantata–tragedia de carácter indigenista “El ocaso de un pueblo”, obra que contó con cuatro temporadas de estrenos nacionales.

Asimismo, ha hecho historia desde la construcción colectiva de proyectos musicales y culturales de profundo impacto público. Entre los más destacados se encuentra la implementación del modelo de escuelas de música en Pereira, objetivo que logró en tan solo tres años, mediante la conformación de doce bandas estudiantiles en igual número de instituciones educativas, una banda juvenil en el entonces Instituto de Cultura de la ciudad y la creación de la primera Banda Departamental de Risaralda, con proyección y muestras internacionales.

De igual manera, impulsó ante la Asamblea Departamental la ordenanza que dio origen al Encuentro Departamental de Bandas en Apía, entre otras iniciativas que consolidaron una política cultural sólida y perdurable en la región.

Fundador de lenguajes para las bandas sinfónicas en diversas regiones del país, y precursor de nuevas formas de composición y dirección orquestal, su legado hoy resuena en jóvenes músicos que llevan su enseñanza a distintas latitudes del mundo.

Ha sido, además, un hombre entregado a la construcción cívica de su municipio y de la región, con el respeto que solo otorgan los años bien vividos y las obras bien hechas. Por ello, este próximo primero de febrero, recibirá la más alta condecoración que el gobernador y su gabinete pueden otorgar: un homenaje a un gran artista, a un gran ser humano, a una sensibilidad elevada que seguirá habitando nuestra memoria colectiva.

Y es que Risaralda, como la cantó Luis Carlos González, es esa tierra donde “Pereira es una querendona, trasnochadora y morena”, metáfora viva de un territorio que no duerme cuando se trata de crear, de resistir y de soñar.


A sus 59 años, el departamento de Risaralda canta afinada, canta con historia, canta con futuro. Canta, orgullosa, en Do sostenido mayor.

1 COMENTARIO

  1. Un gran homenaje al Departamento, exhaltando los méritos de esas personas que han hecho historia en el campo de las artes y la cultura, y que merecen un gran reconocimiento. Felicitaciones James por su gran sensibilidad y esa enorme capacidad que tiene de reconocer las cualidades y logros de quienes se destacan, expresando con un lindo lenguaje sus sentires.

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