jueves, febrero 5, 2026

MENTALIDAD ANTICAPITALISTA

OpiniónActualidadMENTALIDAD ANTICAPITALISTA

En La mentalidad anticapitalista (1956), Ludwig von Mises explicó que el socialismo no fracasó. Su verdadero éxito fue cambiar la mentalidad de las personas, imponer su cultura y sus prejuicios en todo Occidente.

Hoy no vivimos en sociedades capitalistas. Vivimos en sociedades que rechazan los principios que hicieron grande a Grecia, Roma y el cristianismo. Rechazamos el trabajo libre, la propiedad privada y el intercambio voluntario.

Se olvida que todo el avance de la civilización se basó en un descubrimiento sencillo y poderoso. La división del trabajo significa que cada persona se gana la vida haciendo lo que mejor sabe hacer. Con el fruto de su esfuerzo compra a otros lo que no sabe o no puede producir.

Adam Smith explicó que esta cooperación no solo hace más eficientes a los individuos, sino que permite que una sociedad entera prospere. Sin división del trabajo no hay progreso. Sin respeto por el intercambio libre no hay civilización.

En Colombia, esa lógica básica está quebrada. Aquí no se trabaja en lo que uno es bueno, sino en lo que se pueda. No florecen los talentos, se desperdician. Hay miles de personas formadas atrapadas en un mercado de escasez, no de oportunidades.

Esto es el fruto de una mentalidad anticapitalista. Una cultura que desprecia al empresario, sospecha del mercado y odia el éxito no puede construir prosperidad.

Ocurre lo mismo cuando se defienden aranceles en nombre de la libertad, como hizo Trump. Como explicaba Antoine de Jouvenel, eso es un oxímoron. Es una contradicción absurda, un imposible lógico. Pretender proteger la economía y al mismo tiempo defender la libertad es como hablar de una puta virgen o de un círculo cuadrado.

Esta Semana Santa también nos recuerda que Jesús fue capitalista. Aprendió un oficio. Trabajaba la madera, agregaba valor con su habilidad y comerciaba su producto. No fue un saqueador ni un predicador del resentimiento. Fue un creador.

Una antigua tradición cuenta que Jesús inventó la primera silla con respaldo. No solo produjo bienes útiles. Innovó, mejoró la vida de otros, y lo hizo desde su trabajo libre, no desde la imposición ni la expoliación.

Jesús enseñó la caridad voluntaria, no el robo legalizado. “No robarás”, dice el séptimo mandamiento. La verdadera caridad nace del corazón, no de las leyes que reparten por la fuerza lo que otros han producido.

Hoy sufrimos las consecuencias de haber olvidado que la cultura es el resultado de la legislación. Donde antes prevalecía el common law, basado en la costumbre, la libertad y el sentido común, hoy impera el derecho positivo, impuesto desde el poder para moldear mentalidades sumisas.

Como decía Edmund Burke, “las malas leyes son la peor forma de tiranía”.

Fernán Camilo Fortich Barrios
@fernancfortich

Abril 20 de 2025

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Vea nuestros otros contenidos