miércoles, febrero 4, 2026

AUN EN EL FÚTBOL, GANAR ES CUESTIÓN DE MÉTODO  

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Al trabajo deportivo de nuestras selecciones, hay que sumarle procesos psicológicos, sociológicos y culturales.

 

Las tres últimas derrotas de las selecciones colombianas de fútbol en los últimos minutos del partido (no es la primera vez que eso pasa, al contrario, ha ocurrido en muchas ocasiones y no solo en fútbol), es algo en que definitivamente debemos analizar. Hace pocas semanas ocurrió tanto en la selección de mayores en las eliminatorias para el mundial: en un partido que le iba ganando a Paraguay (¡2-0!) y se lo empatan, y en el otro estaba empatado y lo pierde con Brasil. La otra fue la selección sub-17, en el campeonato suramericano, también con Brasil… lo van ganando, jugando muy bien y finalmente se lo empatan y lo pierde en los penaltis.

Cuando esto ocurre en el fútbol, los fanáticos, los locutores de radio y televisión y los analistas “expertos en fútbol” –que brotan por todos lados– recurren solo a explicaciones deportivas tales como: que los jugadores no estuvieron a la altura, que alguno de ellos falló terriblemente en una jugada o en todo el partido, que fue el director técnico el que se equivocó al hacer los cambios o al no hacerlos, que el árbitro pitó mal o estaba vendido… Y puede que haya algo de todo eso, pero esas no son explicaciones valederas cuando el problema es reiterado y sistémico.

Quiero invitarlos a una reflexión, aunque puede que esté equivocado y por eso me abro al debate; y es que considero que no se trata de falencias futbolísticas (aunque puede haberlas, pese a que el fútbol colombiano en las últimas décadas ha mejorado muchísimo). Estoy convencido de que se trata de un problema psicológico y sociológico. Es un asunto no solo de las selecciones de fútbol, sino también de la cultura colombiana.

Vivimos pensando que “siempre nos falta el centavo pa´l peso”: que “va a ocurrir lo de siempre”, que “somos muy de malas”, o que “siempre nos roban”… Somos de un pesimismo rampante. Inseguros, con baja autoestima debido a un autoconcepto negativo. Fuera de eso somos confiados, queremos ganar todo fácil y rápido; además, somos desconcentrados. Esa es una mezcla resbaladiza… un tobogán de barro que, como decimos de manera informal, “nos lleva de culos pa’l estanco”. Esto es, a la pérdida… a la derrota segura…, por buenos que seamos en el fútbol, en la Fórmula 1, en el Tenis, en el Ciclismo, etc.

Y todo eso se trata de un sesgo negativo… Veamos: se llama Sesgo de confirmación y funciona así: si creemos que “nada nos sale nunca bien…”, “vamos a perder”, nuestro cerebro destacará y provocará todo lo que confirme esa creencia. Pero si nos decimos “sabemos que las cosas pueden mejorar o nos van a salir bien”, nuestro cerebro comenzará a encontrar las evidencias y las formas de actuar, que respalden esa idea. Nuestra mente hace su trabajo: buscando activamente pruebas para reforzar el mundo y la situación que hemos creado con nuestros pensamientos.

El Sesgo de confirmación es una tendencia a buscar, interpretar, favorecer y recordar información de tal forma que confirme nuestras hipótesis previas y creencias personales o sociales: positivas o negativas. Se trata de un tipo muy común de sesgo cognitivo, que se acentúa aún más en temas con una enorme carga emocional (¡como el fútbol!), y creencias profundamente arraigadas como: “es que los colombianos somos muy demalas”.

No parece ser parte de lo mismo, pero está íntimamente conectado y es que esa inseguridad en sí mismos de los colombianos, nos lleva a un triunfalismo imaginario y megaprecipitado; en muchas situaciones –para compensar el “Sesgo de inseguridad”– sentimos que por inconcebible que sea, ya ganamos, que ya estuvo todo, que no hay necesidad de más y entonces no perseveramos en lo que se debe hacer en forma tesonera, milimétrica, responsable y concentrada hasta el final. Pensamos que ya no iba a pasar nada, y… ¡pasa!

Por todo lo anterior y para no alargarme, creo que el problema de las selecciones de fútbol, es un asunto más de falta de trabajo psicológico y sociológico con los jugadores: hay que hacerles cambiar su mentalidad… sus ‘modelos mentales’, que en el fondo son los que mueven las cosas y que están arraigados en la mayoría de los futbolistas, por la tendencia negativa predominante en la sociedad colombiana. Criticamos a los equipos de fútbol, pero no nos damos cuenta de que somos muy parecidos a ellos.

Para intentar demostrar la potencia de los modelos mentales revisen la imagen que acaban de ver y que muestra que en un iceberg el punto de apalancamiento (para moverlo con el menor esfuerzo), no es la parte de arriba (sería casi imposible), sino que hay que ir al fondo y allí los que están son modelos mentales, las maneras de pensar: ellos nos mandan, nos determinan y nos controlan.

Por lo tanto, creo que las selecciones de fútbol debieran tener un trabajo intenso con psicólogos y no para recibir conferencias, ni teoría, sino para hacer ejercicios, es decir, determinadas actividades que cambien su mentalidad. Como psicólogo que soy, sé con absoluta seguridad que eso se puede hacer; es más, ya lo he hecho en muchas ocasiones en otros temas y campos. Es un trabajo que implica acciones no solo psicológicas, sino sociológicas y antropológicas.

Las universidades también deberían ayudar mucho con investigaciones: deberían entender que el fútbol no es solamente de gente de los sectores populares y sin mucho estudio. Estas instituciones no deben centrarse solo en lo que tenga que ver con la producción, la venta y el consumo de productos y servicios. Hay otros campos en los que hace falta su contribución. Así mismo, las escuelas infantiles y juveniles de fútbol, deberían tener un trabajo psicológico con sus participantes para que mejoren en muchos aspectos desde edades muy tempranas.

La otra falla está por el lado de los directivos del fútbol colombiano que piensan más en enriquecerse y en esperar que los sectores populares vayan sacando excelentes jugadores y que vayan siendo exitosos. Se limitan a contratar técnicos, venden lo que tienen que vender y pasan acomodados viajando, pero no se sientan realmente a investigar y a trabajar. Necesitan, más que hacer reuniones para enriquecerse, conformar mesas de trabajo con expertos de diferentes campos, donde se analice todo de una manera integral y sistémica, no exclusivamente desde el punto de vista futbolístico, deportivo, porque eso es un análisis parcializado, incompleto y fallido. Lo otro sería esperar a que la cultura colombiana cambie, lo que puede demorarse décadas.

Otros países tienen una mentalidad mucho más positiva, con mayor seguridad en sí mismos…, en su nacionalidad. Su cultura, por las razones que sea, es una cultura más gratificadora y que los fortalece y refuerza en su desempeño. Por ejemplo, los argentinos y los brasileros, por diferentes razones tienen esa cultura:

“Brasil, o maior país do mundo” (y no es el país más grande del mundo, pero se lo creen siempre), tal vez queriendo decir que es ‘el mejor país del mundo’; En todo caso de todas formas refleja su alta autoestima.

En el caso de Argentina se habla de una ‘desmedida autoestima…’. La socióloga y politóloga Graciela Römer dice en BBC News Mundo que “El ego es parte de la patología nacional”. Los argentinos de alguna manera se sienten ‘el pueblo elegido’: dicen que “Dios es argentino, que son el granero del mundo y que están ¡condenados! al éxito” –precisa. Hasta el papa Francisco bromea con ese estereotipo: “Siendo argentino esperaban que me llamase Jesús II”, le dijo en chiste al presidente de Ecuador, Rafael Correa.

Puede ser gracioso o criticable, pero lo que quiero señalar es que les forman una mentalidad para creer y confiar en sí mismos. He visto múltiples partidos de ellos donde en forma consistente, permanente, perseverante e histórica, juegan cada segundo con entrega y fe en sí ellos mismos, hasta voltear un marcador y ganar el partido o para defender un gol hecho en los primeros minutos del segundo tiempo o incluso en los primeros segundos del primer tiempo y… lo logran.

Por lo tanto, el problema no es solo de los futbolistas colombianos que juegan y lo hacen con toda emoción, amor y compromiso… y que, seguramente, tienen fallas deportivas y otro tipo de problemas, pero esto de andar perdiendo partidos en los últimos minutos teniendo tanta capacidad futbolística, es un problema del colombiano en general cuya solución será producto de un trabajo conjunto más allá de lo deportivo.

Cambiemos nuestros modelos mentales por otros más positivos, de confianza en nosotros mismos y seamos conscientes de que tenemos el poder de moldear el mundo que nos rodea: somos ganadores, sabemos qué hay que hacer para triunfar y seguro que lo lograremos más seguido. Como dijo alguien: «enfocarse sólo en lo que es visible (lo deportivo), imposibilita entender lo que realmente sucede y cómo surgen y pueden cambiar las fuerzas en juego».

Posdata:

Múltiples ejemplos de modelos mentales con un sesgo de confirmación positivo: “somos capaces”, “tenemos con qué”, “Colombia siempre puede”, “tenemos garra, concentración y buena suerte”, “ellos son buenos, pero nosotros no estamos atrás”, “ni un segundo pa’ ellos, concentración total”, “hasta el último minuto, en toda jugada, dándolo todo”. Pero no es cuestión solo de frases, es de generación de un hábito de pensamiento, de fe y de conciencia…, con prácticas y ejercicios. ¿Cuál aporta usted amigo lector?

 

 

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