miércoles, marzo 4, 2026

 SABORES DE INFANCIA … ¿NUTRIRSE O INTOXICARSE? 

OpiniónActualidad SABORES DE INFANCIA ... ¿NUTRIRSE O INTOXICARSE? 

🔅 Comer saludable es pensar. El mayor acto de inteligencia biológica que define nuestra calidad de vida. 

🔅 Tragamos veneno innecesario como rebaño. Decidimos mal por consumir contaminación. 

Tragar sapos o pasar entero sin masticar, comer cuento, insistir en quedarse patinando en emociones tóxicas repetidas, la manera como infoxicamos nuestro intelecto con los pésimos hábitos de consumo de manipulación desinformación mediática con contenidos chatarra, es la realidad que determina la desastrosa calidad de vida que llevamos con la incapacidad para tomar decisiones limpias, libres de contaminación para el buen desarrollo de nuestra salud mental, emocional y autonomía. Nos alimentamos y decidimos mal, resultado de pésimos hábitos. Decidir por impulsos y emociones nos convierte en objeto vulnerable de manipulación negocio de los depredadores de la vida y lo público.

La analogía nutricional del intelecto con la forma como alimentamos nuestro cuerpo físico nos lleva a conocer algo que ignoramos en mayoría. La neurociencia nos dice que dentro de nosotros, en las vísceras que dejamos inflamar por emociones tóxicas y pulsiones básicas, ahí habita un cerebro maestro de mayor inteligencia autónoma que el único cerebro que creemos conocer hasta ahora, la masa encefálica a la que atribuimos nuestra competencia cognitiva. El intestino es más inteligente, mejor estratega, mayor filtro selectivo que nos blinda con sus defensas, mientras no lo destruyamos, en las malas decisiones alimentarias que a diario tomamos con pésimos hábitos nutricionales que nos enferman. Confundimos alimentos de balance nutricional con comestibles ultraprocesados que destruyen nuestro metabolismo. Somos menos vulnerables en nuestra digestión que en nuestro intelecto con lo que consumimos para movernos y decidir.
Comer bien, alimentarse con balance, es el acto de mayor inteligencia y gratificación emocional que sincroniza todo el organismo con lo mejor vivido en nuestra trayectoria. Los sabores infantiles, aquellos manjares que nos grabaron en nuestro gusto la cocina ancestral, las delicias servidas por las abuelas que nos cuidaban mejor que nuestras propias madres, reviven en el contacto más leve con un sabor, un aroma, una textura, eso que grabamos en la memoria de nuestras papilas gustativas en la mejor época de nuestra vida donde aún no atacábamos nuestro organismo con las arbitrariedades de ingestas abusivas y compulsivas en desorden y ansiedad. Comer es evocar, recordar, memoria celular, dice la neurociencia. El cuerpo sabe y comunica lo mejor que conservamos de lo vivido, en su memoria selectiva. El cuerpo procesa, digiere, filtra, selecciona y desecha. Sabe decidir mejor y elegir lo que le nutre y potencia. Es menos manipulable que nuestro cerebro cognitivo. La inteligencia del laboratorio biológico que es el intestino en toda su extensión toma decisiones biológicas determinantes del bienestar emocional y cognitivo en el balance de todo el organismo.
La neurociencia enseña hoy que el intestino visto tradicionalmente como un depósito de nutrientes y desechos, poco cuidado y visto con desdén, como vemos los pies que son nuestro soporte, es el cerebro más inteligente y mejor tomador de decisiones a favor de nuestra integridad biológica. Ése trayecto de nuestra anatomía visto como un tubo de expulsión, tiene más neuronas que la médula espinal, dice el conocimiento científico. Comer con calma es crucial, desde la elección del alimento correcto,  masticar con suficiente pausa, digerir, procesar. El cuerpo no se queda con lo que le hace daño, lo expulsa.
La enseñanza de la experiencia alimentaria nos indica que hoy somos más vulnerables, con menos defensas y más intoxicables, manipulables y expuestos al daño en nuestro cerebro cognitivo que tiene menos protección, defensa y capacidad selectiva para rechazar lo que engaña y daña, muy por debajo de la inteligencia biológica neuronal del segundo cerebro que es el sistema digestivo en su segmento intestinal, mejor tomador de decisiones.
Asumimos el cuidado responsable de lo que consumimos en nuestro equilibrio nutricional alimentario saludable y en nuestra autonomía cognitiva, o en su defecto quienes prefieran abandonarse en rebaño como objeto de manipulación y explotación de un sistema diseñado para depredar y someter servirán de bulto y montonera pisoteada por consentimiento, carente de derechos, objeto de exclusión, pasto de desigualdad para afianzar privilegios, corrupción y control de lo público por los mismos entramados de siempre.
El gusto por comer cuento, tragar entero y consumir mentiras y engaño mediático equivale a los malos hábitos alimentarios de comer tóxico, comestibles ultraprocesados creyendo nutrirse mejor que con alimentos naturales, orgánicos. Cero calidad de vida por ignorancia y abandono a los intereses depredadores. Así, triste realidad les resulta muy fácil engañar una y otra vez a los mismos pastorcillos lobos mentirosos.
Escrito por Hernando Ayala M. Periodista colombiano autónomo. Mail disnnet@gmail.com

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