miércoles, febrero 4, 2026

NUESTRO GUARDIÁN SILENCIOSO

OpiniónActualidadNUESTRO GUARDIÁN SILENCIOSO

Antes de que nuestros pulmones respiren por primera vez, antes incluso de que la sangre empiece a circular, ya hay un guardián silencioso velando por nuestra vida: la piel. La llamamos “capa externa”, pero en realidad es un órgano vivo, enorme, inteligente, complejo… una frontera que nos separa del mundo, y al mismo tiempo, un puente que nos conecta con él. Con sus casi dos metros cuadrados y ese 15% de nuestro peso, la piel cumple funciones que pocas veces valoramos, aunque sin ellas simplemente no podríamos existir.

Está hecha de tres niveles que trabajan como un equipo perfecto. La epidermis, la más visible, es nuestra armadura. Allí se renuevan miles de células cada día, se produce la queratina que nos da resistencia y la melanina que nos protege del sol. Debajo está la dermis, llena de colágeno, vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas que hacen posible que sintamos la vida: el calor, el frío, el dolor, una caricia. Más profunda aún, la hipodermis forma un colchón de grasa que amortigua golpes, conserva energía y regula nuestra temperatura, incluso cuando no somos conscientes de ello.

Pero el sistema tegumentario es más que piel. Sus anexos, el cabello, las uñas y las glándulas, parecen pequeños detalles, pero cumplen tareas esenciales: proteger, lubricar, eliminar toxinas, regular la temperatura. Cada gota de sudor es una respuesta exacta de nuestro organismo para mantenernos equilibrados.

La piel también es una fortaleza inmunológica. En ella viven células especializadas que detectan amenazas, bloquean bacterias, virus y hongos, y activan la primera línea defensiva antes de que cualquier agresión entre a nuestro interior. Y, como si fuera poco, la piel habla. Habla cuando nos ruborizamos, cuando sudamos del susto, cuando se nos eriza la piel al escuchar algo que nos conmueve. Es un espejo emocional tan claro que a veces dice más que nuestras propias palabras.

Aun así, no es invencible. El acné, la dermatitis, la psoriasis y muchas otras afecciones nos recuerdan su fragilidad. Y en su forma más peligrosa puede aparecer el melanoma, un cáncer agresivo que solo puede vencerse si se detecta a tiempo. Por eso cuidarla no es un acto de vanidad, sino de salud. La higiene adecuada, la hidratación, la protección solar y los controles médicos no son caprichos: son decisiones que literalmente salvan vidas.

La piel guarda nuestra historia. Cada cicatriz, cada arruga, cada marca habla de quiénes somos y por dónde hemos caminado. Es memoria viva.

Padre Pacho

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Vea nuestros otros contenidos