Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadA PROPÓSITO DE UNA SOCIEDAD EXCLUYENTE

A PROPÓSITO DE UNA SOCIEDAD EXCLUYENTE

 

 

Quise hacer unos trámites bancarios y no fue posible. Me informaron que cambió la forma de hacerlos, ahora debo bajar una aplicación y seguir sus instrucciones. Lo intenté, pero no pude. También quise hacer un cambio relacionado con unos pasajes que compré -con mucha dificultad, por internet- y me dijeron que me mandarían al correo un instructivo para que hiciera los cambios a través de la red. También tenía pendiente una solicitud de medicamentos en la EPS y en la farmacia me dijeron que ya no me los entregaban sin un trámite previo que debía hacer por Wasap, trámite que intenté hacer, sin resultados.

Me sentí agobiada. Extrañé la época en que llevaba a cabo mis trámites, personal o telefónicamente con seres humanos, personas a quienes podía preguntar, que me explicaban las cosas o simplemente me pedían mis datos y me resolvían los trámites requeridos. Finalmente, renuncié a redimir mis puntos en el banco, a reclamar los medicamentos y tengo pendiente el cambio de mis pasajes, a ver si logro hacerlo algún día.

Lo anterior, más la acumulación de muchas experiencias similares ocurridas en los últimos meses me llevó a concluir que nosotros, las personas de mi generación, somos víctimas de una sociedad tecnológicamente excluyente. Y es que los nacidos por las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado, hemos padecido la revolución tecnológica digital que transformó las formas de comunicación, las relaciones sociales, laborales y la sociedad en general.

Se dice que las personas nacidas antes de los 80 del pasado siglo, las que pertenecemos a la época pre-digital, somos diferentes a los nacidos después. Nosotros crecimos y nos educamos con la tecnología analógica, en tanto que los nacidos después de los 80, los llamados “Nativos digitales”, se encontraron con una tecnología ya implantada, que los ha acompañado desde su nacimiento, hasta el punto que no imaginan una forma diferente de vivir y hacer las cosas.

Ellos, a diferencia de nosotros, no pueden comparar la tecnología actual con la anterior, porque no la conocieron. Si acaso verán algunos rezagos de esa tecnología que nosotros nos empeñamos en conservar y que desaparecerá cuando hayamos concluido nuestra historia en el mundo. Así las cosas, su cerebro tiene un desarrollo diferente al nuestro, entre ellos y nosotros existe una brecha generacional muy acentuada, su cultura informática y de comunicaciones es diferente, como lo es su manera de vivir, trabajar y socializar.

Nosotros, los pre-80’s, veníamos disfrutando de nuestro televisor análogo, equipos de sonido, radio, cámaras fotográficas, casetes, CD’s, filmadora casera, grabadoras, teléfono, electrodomésticos y tantos aparatos que nos invadieron en el siglo XX y nos hicieron sentir en la absoluta modernidad. Nuestras relaciones eran personalizadas y no conocimos el amor, la amistad o el sexo “Por redes”. Pasamos de la máquina de escribir manual a la electrónica, lo que nos pareció un avance extraordinario. Recibíamos y enviábamos telegramas y cartas para comunicarnos con el mundo y el señor del correo era un personaje importante en nuestras vidas. Consultábamos el directorio telefónico cuando teníamos que localizar a alguien, un enorme libro que no podía faltar en casa.

De pronto, nos vimos arrastrados por una tecnología que de un momento a otro nos privó de muchas cosas que cambiaron nuestra forma de vivir. Fue como una avalancha que arrasó con el que considerábamos nuestro “mundo moderno”, y si o si, tuvimos que superar el miedo a la nueva tecnología, y aprender a utilizarla con las dificultades propias de nuestra formación y cerebro analógico.

Tuvimos que dar un gran salto tecnológico, aprender una nueva forma de socializar, comunicarnos e informarnos. De lo contrario, quedamos excluidos del mundo actual. No ha sido fácil, ni lo hemos logrado del todo. Todavía hay cosas que nos cuestan y otras que decidimos abandonar. Ni que decir de la Inteligencia Artificial que avanza a pasos agigantados, dispuesta a devorar el mundo, y cuyo impacto en la evolución histórica quizás no alcanzamos a percibir aún.

No es resistencia al cambio. Por el contrario, aplaudo lo que implica cambio, modernidad. Seguramente estos cambios harán un mundo más eficiente y funcional. Solo que mi cerebro creció bajo unos parámetros tecnológicos diferentes y aprendió a vivir con ellos, y no es fácil cambiarlos de un momento a otro.

No es fácil y requiere de paciencia, especialmente cuando hemos crecido y nos hemos educado de otra manera. Muchos de mi generación dirán que son expertos en el tema, pero para los que ya no laboramos, los jubilados que nos hemos distanciado de muchos aparatos en nuestro quehacer cotidiano, no es fácil.

Por eso afirmo que nosotros vivimos en una sociedad tecnológicamente excluyente, lo que significa quedar excluidos de muchas cosas, hasta de acceder a servicios básicos como los del sistema de salud, servicios bancarios y muchos trámites que si o si, debemos abordar en nuestra vida cotidiana.

Terminaré mencionando una película que vi recientemente, que transcurre a comienzos del siglo XX, y que evidencia el impacto provocado por la llegada de la electricidad especialmente entre las personas mayores que se sorprendían y asustaban con cada nuevo aparato que aparecía y en algunos casos, se resistían a utilizarlos. Aparatos como el teléfono que no se atrevían a contestar, o se negaban a encender una bombilla prefiriendo alumbrar con la vela a la que estaban acostumbrados. Así son los ciclos de la historia, compañeros.

 

Consuelo Gómez Alvira

18 COMENTARIOS

  1. Ver desde esta perspectiva el cómo la digitalización de trámites, que para quienes nacimos en la era digital parece algo natural, puede convertirse en un verdadero obstáculo para quienes crecieron en lo analógico.

    Lo que para unos es rapidez y comodidad, para otros se vuelve frustración y exclusión. Más que nostalgia, el texto señala una brecha generacional que afecta incluso el acceso a servicios básicos.

    Sí considero que es importante también garantizar que nadie quede fuera, y que la modernidad siempre tenga en mente la inclusión.

  2. Con todos los cambios tecnológicos, se va repitiendo la misma situación en todas las épocas como tú dices. De tal manera que nos vamos acomodando o nos deja el tren de la Historia.

  3. Excelente artículo, esta es nuestra realidad, que no me gusta mucho, pues me gusta tener contacto con la cajera del Banco, salir de compras, etc. Siempre hay que pedir el favor para realizar algunas cosas que no sabemos hacer, y con la IA quedaremos muy bloqueados. Hemos pasado de la máquina de escribir mecánica al computador y ahora a la IA. Terminaran los jóvenes como robots y en completa soledad.

  4. Consuelo muy buen tema y excelente el enfoque y desarrollo que le das en tu artículo. Situación que afecta y preocupa en el diario vivir a todos los nacidos en los 50 y 60. El golpe más duro y contundente lo trajo la pandemia, cuando teníamos que solucionar todo via Internet, sin tener el conocimiento y mucho menos la habilidad para hacerlo. Estoy totalmente de acuerdo contigo.

    • Tienes mucha razón y es algo a tener en cuenta, la pandemia aceleró mucho este proceso de la tecnología digital que se introdujo por fuerza y necesidad. Muchas gracias por tu comentario, excelente!

  5. excelente artículo Consuelo, y acuñas un término de «sociedad tecnológica excluyente» que refleja de manera magistral la realidad de los que vivimos la época pre revolución de la tecnología digital….pero tambien se evidencia que estas nuevas generaciones prefieren las relaciones virtuales a las sociales

    • Gracias Francisco por tu comentario tan acertado. Muy cierto lo que dices sobre el término de “Sociedad tecnológica excluyente”, pues la mayoría de los pre-80 lo hemos padecido y no ha sido fácil para nosotros ingresar a este mundo digital, pero algo hemos avanzado! Mucha s gracias!

  6. Buenas noches Doña Consuelo. Gran escrito.

    Si no somos capaces nos toca pedir ayuda. Es la realidad del presente, la cual nos obliga a aprender, a pedir ayuda o pagar pero independientemente de ello se extraña el contacto con la gente.

    Si el tema fuera sólo de trámites a través de la tecnología uno busca la manera de aprender, pero cuando hay dinero de por medio y los hackers, el asunto adquiere otro color.

    Personalmente en temas de dinero yo pago para que me ayuden ya que estas realidades me asustan. En fin, aprendizaje sin contacto con las personas es la dinámica del mundo actual.

    Feliz día Doña Consuelo.

    • Muy cierto Isdaen, como sea hemos tenido que solucionar nuestras carencias y salir adelante! Muchas gracias por tu comentario!

    • Muy cierto Isdaen lo que escribes, como sea hemos tenido que arreglarnos para solucionar nuestras carencias, pero lo bueno es que lo estamos logrando! Muchas gracias por tu comentario!

  7. Seguimos atravesando muchos cambios…algunos han sido muy buenos…otros no mucho…pero otros nos ha ido alejando…la intercomunicacion se a ido perdiendo poco a poco…y eso realmente se extraña y hace mucha falta…

  8. Muchas gracias Sergio por tu comentario. De una u otra forma hemos tenido que aprender a hacerlo, o de lo contrario quedamos excluidos de muchas cosas.

  9. Se extrañan muchas cosas del pasado, se celebran otras del presente, igualmente nosotros los nacidos a mediados del siglo XX nos tocó acudir a maestros, padres y otras personas y ayudas extras para aprender a llevar ese estilo de vida, ahora toca acudir a los milenios para que nos ayuden a comprender en lo posible el manejo de la tecnología en diferentes circunstancias, en mi opinión celebro ya no tener que soportar muchas horas de filas realizando diferentes trámites en los cuales ahora me llevan unos minutitos realizarlos y en la tranquilidad del hogar, aunque lo Inter comunicación con otras personas si hacen mucha falta y en esos casos se siente la soledad en la socialización e interactuar con las personas.

      • Ciertamente fue un cambio fuerte, en su mayor parte positivo. Cuando pasé de la edad post cuarenta me hice la promesa de, cómo se dice con frecuencia «no dejarme embestir por la tecnología» y creo que en un buen porcentaje, aprendí a aprovechar el teléfono celular, con el computador también, y si patino, pido ayuda. Pero es mi felicidad no tener que salir a la calle con efectivo, ni hacer cola en un teléfono público o para hacer pagos de servicio. Esto es como aprender idiomas, si lo quieres, lo logras. Abrazos mi escritora favorita

        • Muchas gracias Sergio por tu comentario. De una u otra forma hemos tenido que aprender a hacerlo o de lo contrario quedamos excluidos de muchas cosas.

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