Lo primero que sentí fue sorpresa. Expendios de pólvora a bordo de avenida, en barrio residencial y con aviso multicolor en la fachada. Sucede en Dosquebradas desde finales de noviembre, e ignoro si de la misma forma estará ocurriendo en todo el país.
Lo cierto es que parecen haberse relajado los controles de la autoridad frente a esta amenaza que significa el uso indiscriminado de pólvora en los hogares colombianos con motivo de la temporada navideña.
📺 De la advertencia al olvido
Hasta hace poco, los medios de comunicación mostraban imágenes de pabellones de quemados en los hospitales, para advertir a la ciudadanía sobre el peligro de poner un detonante en manos inexpertas.
El número de niños quemados y de incendios estructurales, en especial en hogares de población vulnerable, terminó por normalizarse. Y los infractores —generalmente padres alcahuetes— le perdieron el temor al castigo. Quizás porque, en medio de tanta irregularidad, la sanción terminó siendo la excepción.
👶 Tradiciones peligrosas
Recuerdo que en mi niñez los mayores nos regalaban dinero para comprar totes, papeletas, chorrillos, voladores, sirenas y tacos, que usábamos impunemente y en ocasiones con la complicidad de padres y cuidadores.
Hacía parte de lo que llamábamos el espíritu navideño, nuestra forma de interpretar las tradiciones. Pero el mes más bello y esperado del año terminaba por convertirse en el más trágico: hospitales atestados de niños y adultos mayores quemados, todos ellos por culpa de la pólvora.
⚖️ La regulación que existe… y no se cumple
Vino entonces la regulación oficial: la Ley 1801 de 2016 (Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana).
- Artículo 30: prohíbe manipular, portar o usar pólvora, artículos pirotécnicos o fuegos artificiales en espacios públicos sin autorización. Solo se permite en espectáculos organizados por expertos y con permisos de la autoridad competente.
- Artículo 87: prohíbe a menores de edad manipular pólvora y sanciona a padres o responsables que lo permitan.
Las sanciones son claras:
- Multas de hasta 32 salarios mínimos diarios legales vigentes (SMDLV).
- Decomiso inmediato de la pólvora o artículos pirotécnicos.
- Suspensión temporal o definitiva de la actividad comercial si un establecimiento vende pólvora sin autorización.
- Responsabilidad civil y penal en caso de lesiones o daños ocasionados.
En términos simples:
- Un ciudadano que encienda pólvora en la calle sin permiso puede recibir una multa cercana a $1.3 millones COP.
- Si un menor resulta involucrado, los padres o cuidadores también son sancionados.
- Los alcaldes y la Policía Nacional son los encargados de aplicar estas medidas y decomisar la pólvora.
❓ La pregunta incómoda
Se pregunta EL OPINADERO, entonces:
- ¿Dónde están las autoridades policiales del municipio de Dosquebradas cuando se abren al público expendios de pólvora en barrios residenciales, poniendo en peligro a sus vecinos?
- Y, peor aún, ¿ cómo es posible que adultos faciliten a sus hijos menores material pirotécnico para que se diviertan, burlando las normas establecidas por la Ley para prevenir este tipo de calamidades?
📌 Reflexión final
La pólvora no es tradición: es tragedia. La regulación existe, pero la indiferencia la convierte en letra muerta. Mientras tanto, los expendios siguen abiertos, los niños siguen expuestos y los hospitales se preparan para recibir a las víctimas de una costumbre que nunca debió normalizarse.



Buen día Don Luis Fernando. Gran escrito.
Los expendios de pólvora son «una bomba». Hace unos 38 años no salgo de mí casa los 7 y 8 de diciembre por temor a este elemento ya que los daños que ocasionan son terribles y de gruesa magnitud.
Tema complejo desde la apatía de las autoridades como lo menciona en el escrito.
Colombia es terrible o como le decían o dicen a nuestra amada patria «Locombia» porque hay temas que ya desbordaron la capacidad del estado y la pasividad gubernamental agranda y agrava la situación.
Estaré expectante como muchos ciudadanos con este tema.
Feliz día Don Luis Fernando.
Gracias por su opinión, Isdaén. Ojalá que nuestros conciudadanos hagan un poco de consciencia y entre todos nos unamos en contra de una práctica tan peligrosa como lesiva.