miércoles, febrero 4, 2026

CONSTRUIR UN PAÍS MEJOR ES UNA TAREA COLECTIVA. EL MOMENTO ES AHORA.  

OpiniónActualidadCONSTRUIR UN PAÍS MEJOR ES UNA TAREA COLECTIVA. EL MOMENTO ES AHORA.  

 

El año que inicia se presenta ante Colombia con un escenario político y social complejo, atravesado por tensiones históricas, desafíos estructurales y profundas demandas ciudadanas. Sin embargo, este mismo contexto abre una ventana de oportunidades para avanzar hacia la construcción de un país más justo, equitativo e incluyente. Las decisiones que se tomen en el ámbito nacional y regional durante los próximos meses serán determinantes para definir el rumbo de la Nación y el tipo de sociedad que aspiramos a consolidar.

 

La participación ciudadana como pilar de la democracia, el próximo 8 de marzo, los colombianos estaremos llamados a ejercer uno de los derechos fundamentales de toda democracia: el voto. Este acto trasciende la simple elección de representantes; es una expresión de soberanía popular y una herramienta de transformación social. Acudir a las urnas con conciencia y responsabilidad implica reflexionar sobre el país que queremos legar a nuestros hijos y a las futuras generaciones.

 

Votar es pensar en una educación pública de calidad, en un sistema de salud digno y accesible, en un trabajo decente que garantice estabilidad, en pensiones que permitan vivir con dignidad, en el acceso real a la vivienda, en la protección y el fortalecimiento del campo, y en la consolidación de una paz duradera basada en la justicia social.

 

Como advierte Boaventura de Sousa Santos: “La democracia no se defiende solo votando, sino participando activamente en la construcción de la sociedad”. Esta afirmación nos recuerda que la democracia no se agota en el sufragio, pero que el voto consciente sigue siendo un punto de partida indispensable.

 

Avances, reconocimiento y retos persistentes en los últimos años, Colombia ha registrado desarrollos significativos en la defensa de la democracia y los derechos humanos. El país ha recibido reconocimiento mundial por sus esfuerzos en materia de paz, protección ambiental y fortalecimiento de modelos económicos mixtos y diversos, ejemplo: –bancos, grandes industrias, medianos, pequeños comerciantes y emprendimientos familiares, entre otros-, tanto en el ámbito rural como urbano, unas cadenas de valor que superan expectativas que caminan al mejoramiento de una calidad de vida. Distintos organismos internacionales han registrado indicadores de crecimiento económico positivos, que marcan una diferencia frente a periodos anteriores al año 2022. –Afirmaciones que están apoyadas en informes de medios de comunicación alternativos y oficiales, nacionales e internacionales-.

 

No obstante, estos avances no deben ocultar las realidades que aún nos interpelan como sociedad. La pobreza, la desigualdad social, la exclusión histórica de amplios sectores de la población y las múltiples formas de violencia continúan siendo problemas estructurales que exigen respuestas profundas, sostenidas y colectivas.

 

Unidad y solidaridad como horizonte común hoy más que nunca, porque Colombia necesita reencontrarse en los módulos orgánicos generales y cívicos. Es tiempo de superar las divisiones estériles y asumir, como Nación, un compromiso ético con el bien común. La solidaridad debe convertirse en principio rector de la acción política y social, entendida no como un gesto asistencial, sino como una apuesta por la justicia y la equidad.

 

Se requieren liderazgos con visión, con cabeza fría y corazón sensible, capaces de escuchar a la ciudadanía y de gobernar para todos, no para unos pocos. Asimismo, el país demanda proyectos de ley y políticas públicas firmes que enfrenten de manera decidida la corrupción, el narcotráfico y la violencia, limpiar las cortes y aparatos judiciales, solo  fortaleciendo las instituciones y recuperando la confianza ciudadana, es que sumamos y beneficiamos a las mayorías.

 

Imaginar y construir el país posible, una Colombia donde la educación sea el eje del desarrollo; donde la salud sea reconocida plenamente como un derecho fundamental; donde el campo sea próspero, productivo y respetado; donde el trabajo sea digno y bien remunerado; donde la justicia sea equitativa y la igualdad deje de ser una promesa para convertirse en una realidad palpable; donde la paz sea una experiencia cotidiana y no una aspiración lejana. Ese país no es una utopía inalcanzable. Es una posibilidad concreta que depende de la voluntad colectiva, de la participación ciudadana y de decisiones políticas responsables.

 

Con conciencia y esperanza el próximo 8 de marzo, Colombia decide. Decide su presente y proyecta su futuro. Elegimos líderes, definimos prioridades y trazamos el rumbo de nuestro país. Hagámoslo con conciencia crítica, responsabilidad democrática y esperanza activa. Porque, como señala Boaventura de Sousa Santos, “no hay justicia social global sin justicia cognitiva”, y esa justicia comienza cuando la ciudadanía se informa, reflexiona y participa.

 

Construir un país mejor es una tarea colectiva. El momento es ahora.

 

4 COMENTARIOS

  1. Importante reflexion para el momento histórico que estamos viviendo, cuando cada uno tiene que tomar conciencia de su responsabilidad y del papel que juega en el desátese los acontecimientos, cuando todos somos responsables de todos.

  2. Que buena reflexión tío y que bueno sería también que este tipo de artículos con tanto que aportar, llegara a más personas para que como citas allí, hubiera una participación activa de todos en la construcción de la sociedad.

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