Memoria y reflexión, seis años después
El 23 de marzo del 2020, el presidente de la República ordenó la cuarentena a nivel nacional, la cual ya había sido instaurada en la capital del país desde el 19 de marzo. Han transcurrido seis años desde entonces, podemos afirmar que la Pandemia ya es historia, y como tal, merece ser recordada, pensada y comprendida. La pandemia ya forma parte de nuestra historia, la historia de los que la vivimos, de los que la sobrevivimos.
La podemos recordar como una historia personal o colectiva. Yo la quise recordar como una historia personal, pero inevitablemente derivó en lo colectivo. La pregunta que dio lugar a esta reflexión fue sencilla: ¿Cómo viví la pandemia? Fueron diferentes niveles de preocupación, que paso a describir:
MI PRIMER ACERCAMIENTO A LA PANDEMIA
Cuando comencé a tomar conciencia de la pandemia, o sea, a entender que eso sí era asunto mío, que no era solo algo de los chinos ni de los europeos, sino que también me afectaría, solo en ese momento, pensé que debía preocuparme por el asunto.
Indudablemente no me quería contagiar, ni ir a una clínica y mucho menos, morir a causa del Corona Virus. Por tanto, esa fue mi primera preocupación. Entonces me encerré en casa y tomé las medidas necesarias de bioseguridad (palabra nueva en mi léxico), con las cuales nos bombardearon insistentemente los medios de comunicación.
Durante el encierro, encontré múltiples ocupaciones y poco a poco fui experimentando una sensación de tranquilidad en casa, lejos de todo posible riesgo de contagio. Leía, escribía, vi muchas series de Netflix, me comunicaba con mis seres queridos a través de las redes y comencé a pintar mandalas para calmar la ansiedad. Asistí a conferencias virtuales sobre Historia que me reafirmaron que éste sigue siendo uno de mis principales temas de interés. Complementé con películas y novelas de carácter histórico, lamentando que mi memoria ya no fuera tan buena como antes, para permitirme almacenar tanta información.
Debo advertir que no soy experta en asuntos de internet. En la primera conferencia de historia descubrí que para participar tenía que bajar una aplicación llamada zoom, después tuve que correr donde mi vecino para que me introdujera en la conferencia pues no encontraba el camino. Al momento de iniciar la charla se fue la luz en casa, después de esperar media hora caí en cuenta que tenía datos, así que corrí nuevamente donde el vecino para que me volviera a ingresar. Salvadas estas dificultades, asistí a mi primera conferencia virtual sobre Historia a la que asistieron más de 1000 personas de todo el mundo. Fue una experiencia interesante.
MI SEGUNDA PREOCUPACIÓN
Mi segunda preocupación, como la de muchos, se refirió a la subsistencia durante la cuarentena. En ese sentido no hubo dificultades, porque recibía mi pensión y el minimercado permaneció abierto, lo que aseguraba ingresos y además, proporcionaba mayor seguridad a la gente del conjunto que no tuvo que salir a buscar muchas cosas que encontraba en el minimercado.
LA CRISIS ECONÓMICA
Una vez cubierto este punto, pasé al siguiente nivel de preocupación, cuando comencé a percibir el impacto que el encierro estaba teniendo sobre muchas personas que se vieron privadas de sus ingresos, trabajos e incluso de sus viviendas, por no poder pagar el alquiler.
Desempleo, pobreza, quiebre de pequeñas y medianas empresas, cierre de negocios y finalmente el descalabro de una economía que tardaría años en recuperarse. Era un empobrecimiento escalonado y masivo que afectaba especialmente a las clases media y media baja, que perdían lo que con tanto esfuerzo y sacrificio habían conseguido en muchos años de trabajo. Eso producía dolor, por esas personas que lo estaban perdiendo todo, por los conocidos y los no conocidos. Era un dolor de patria.
Así las cosas, la sensación de encierro se vio acompañada de angustia, la que aumentó cuando entendí que el encierro no nos libraría del contagio, que solo lo posponía y que era un asunto de largo plazo que nos obligaba a renunciar a muchas cosas, lo que dolía, especialmente por tener 66 años y la conciencia de no disponer de mucho tiempo para realizarlas. ¡Terrible y frustrante sensación!
¿SE JUSTIFICABA EL CIERRE?
Luego vino la siguiente pregunta: ¿Sería que se justificaba un cierre tan prolongado que ocasionaba tal descalabro, aún a sabiendas que al salir de casa nuevamente, el contagio sería inevitable, porque el virus no se iba a ir, porque simplemente esperaba nuevos organismos vivos a su alcance para seguirse multiplicando, pues era su naturaleza?
Comencé a cuestionar el encierro, que al principio defendí con tanta convicción. Comencé a dudar de ese gobierno que tanto se preocupaba por nosotros, impidiéndonos salir de casa, como si nuestra salud y nuestras vidas fueran tan importantes, como NO lo han sido la vida y salud de tantas personas que padecen por los pésimos servicios de nuestro sistema de salud, ni la vida de tantos niños desnutridos que diariamente fallecen de hambre, ni los líderes sociales asesinados todos los días, ante la indiferencia de un gobierno que “tanto nos ama”.
¿Por qué le preocupaba tanto nuestra salud y nos cuidaba con tanto esmero, al punto de encerrarnos inmisericordemente, por encima del hambre, el desempleo y la miseria que el encierro provocaba? Y por allá, un diablillo malo me murmuraba al oído que esto no era gratuito, que de alguna manera alguien se beneficiaría con esta crisis.
LA TECNOLOGÍA DIGITAL
Uno de los grandes triunfadores de la pandemia fue la tecnología digital. Y es que para sobrevivir en la pandemia había que hacer uso permanente de ella: para trabajar, estudiar, comprar, vender, hacer negocios, promover empresas, organizar y asistir a eventos virtuales, aprender, informarse, relacionarse con los otros y con el mundo en general.
Era un asunto de globalización digital, y los que se resistían tuvieron que adoptarla y adaptarse, aprender y continuar con ella, o de lo contrario se caerían del tren de la historia y quedarían tirados a un lado del camino.
La pandemia aceleró la implantación de una tecnología digital que se venía gestando a lo largo del siglo XX y que se estableció definitivamente. Pero, como ocurre siempre, no todos se beneficiaron con ella, tampoco todos en la misma medida, muchos permanecieron al margen por no tener los medios para adquirirla, ni la preparación digital necesaria para utilizarla.
NUEVAS REFLEXIONES
Nuevas reflexiones me llevaron más allá de esas preocupaciones. Comencé a capturar nuevos términos como Biopolítica y Vigilancia Digital. A entender que esto no era un asunto que me concernía solo a mí, a mi familia o a mi país, sino al mundo en general. Algo que tenía que ver con un nuevo orden, con las grandes potencias del mundo, con el control del poder. Todo ello tan lejos de nosotros, simples mortales, que no alcanzamos a percibirlo en su real magnitud. Por tanto, temas difícilmente comprensibles que quedaban sin respuesta.
LA VULNERABILIDAD NO ERA SOLO FÍSICA
La pandemia acabó con buena parte de la población físicamente vulnerable (ancianos, niños, enfermos), en un mundo que se consideraba sobrepoblado. Eso explicaría la actitud de gobernantes como Estados Unidos, Méjico y Brasil, que dejaron que la pandemia acabara con los débiles, que no lograron sobrevivir.
Pero no fueron solo los físicamente débiles. La pandemia puso en evidencia otro tipo de vulnerabilidad para una gran parte de la población:
. Los que sucumbieron al descalabro económico: perdieron sus empleos, dejaron de recibir ingresos, y/o tuvieron que cerrar empresas y negocios.
. Los que tenían que salir a trabajar el día a día para llevar alimento a sus familias y en muchos casos, fueron multados por infringir protocolos de bioseguridad, cuando no fueron agredidos por los cuerpos de seguridad, como ocurrió en varias ocasiones.
. Los que, con lo producido en el día, pagaban diariamente una pieza donde pasar la noche. Esta me pareció una de las situaciones más absurdas, ya que pagar diario es un sistema de arriendo común en algunos sectores de la población, y al no poder salir a trabajar, no podían pagar la pieza, por tanto no tenían donde quedarse, pero tampoco podían estar en la calle, porque estaba prohibido.
. Los que no podían trabajar en casa y tenían que desplazarse a sus sitios de trabajo en transportes colectivos abarrotados de gente que, aunque quisieran, no podían cumplir los protocolos del distanciamiento social. No tenían vehículo propio, por tanto, el contagio era inevitable para ellos.
Los ricos se contagiaban eventualmente, los pobres se contagiaron masivamente. No porque el virus eligiera, pero la realidad social era determinante. Ergo, ¿la pandemia, fue selectiva? Pensaría que si, no en su naturaleza biológica, más si en sus consecuencias sociales.
La pandemia ya es historia. Pero la forma en que decidamos recordarla, interpretarla, y aprender de ella, será quizá, la verdadera medida de lo que comprendimos.
Consuelo Gómez Alvira



Que buena forma de verlo . Hay algunas cosas de las que escribes con las que puedo no estar de acuerdo totalmente, pero tu escrito nos lleva a reflexionar sobre un tema que no sé si consciente o inconscientemente muchos queremos poner en el cuarto trasero como un mal recuerdo pero también al frente como un signo de alerta de que en cualquier momento y sin aviso, todo puede cambiar y por eso hay que vivir a plenitud cada día. Gracias por tu escrito.
Gracias a ti Fernando por tu comentario! El desacuerdo es importante para confrontar opiniones y puntos de vista y puede ser muy saludable si se hace con altura, así que bienvenido!! También es muy cierto que pretendemos olvidar algo que fue tan contundente y que nos golpeó de tantas formas, pero es importante recordarlo, entenderlo y aprender lo más que se pueda de esta dolorosa e inesperada experiencia que nos impuso la historia!
Apreciado Fernando, gracias por tu comentario. Mi respuesta, por error, quedó debajo de este recuadro, así que te invito a leerla!!
Buen día Doña Consuelo. Saludos.
Gran escrito.
La pandemia, un momento terrible para la humanidad. Difuntos, pobreza, desesperación y todo tipo de hipótesis con relación a la génesis de la misma.
La pandemia en lo personal me puso a pensar acerca del teletrabajo ya que no se pudo evidenciar el tema de la desconexión laboral.
Feliz día
Gracias Isdaen por tu comentario. Creo que la pandemia debe ser sobretodo una gran enseñanza que nos llevó a conocernos y a medir nuestras verdaderas capacidades de adaptarnos y sobrevivir.
Gracias Isdaen por tu comentario. Creo que la pandemia debe ser, por encima de todo, una gran enseñanza que nos dejó la historia y que nos llevó a conocernos y a medir nuestras capacidades de adaptarnos y sobrevivir.
Que buen escrito Consuelo, estos recuerdos nos ayudan a tener presente que en cualquier momento las cosas pueden cambiar y por eso no debemos dar todo por sentado .
Excelente comentario Valentina, muchas gracias!
La Pandemia es un tema para reflexionar, ya que todos la vivimos de diferentes maneras.
Puede volver nuevamente y más fuerte, ese es el miedo que.tenemos ya que nunca se supo ha ciencia cierta su origen y sabemos de lo que es capaz el ser humano.
Fué como ciencia ficción, con consecuencias dramáticas..
Es verdad Ricardo, todos la vivimos de diferente manera, algunos la sufrieron mucho, otros solo la vivieron, otros la sobrevivieron, dependiendo de las condiciones sociales y económicas y de la capacidad de enfrentar estos golpes de la historia. Gracias por tu comentario.
Consuelo, tu artículo nos hace revivir esos años de la pandemia que cambiaron nuestra forma de ver el mundo. En lo personal ratificar que como especie tenemos gran capacidad de adaptarnos a los entornos más hostiles y sobrevivir, aunque debo confesar que inconscientemente tiendo a olvidar esa época oscura para la humanidad. En lo laboral fue un hermoso aprendizaje, donde la universidad pudo continuar su misión haciendo uso de las tecnologías de la información. Con el paso de los años valoro lo que fue la panadería y agradezco haber sobrevivido
Es verdad Francisco, somos los sobrevivientes de la pandemia y seguramente que nos dejó muchas enseñanzas. Muchisimas gracias por tu comentario!
La pandemia me dejó frases que suelo acuñar cada que me hablan de ella.
«Somos seres frágiles, de cristal»
«No distanció y canceló sentir al otro con un saludo fraterno, un abrazo y se optó la mano cerrada, al estilo de saludo de contacto, casi robotizado. Puño con puño»
«Con los seres más queridos y cercanos antes de la pandemia, que podíamos saludarlos, abrazarlos no queríamos y, en plena pandemia, queríamos deseosamente pero no podíamos».
«Somos ídolos de barro»
En conclusión o mejor impresión mía. Lo más importante de la pandemia, fue que dió paso con decisión al levantamiento juvenil «Primera Línea» por el maltrato del gobierno nacional, que desencadenó un alza de la comida y reformas inhumanas desembocando en el advenimiento del poder Popular en nuestro país, un cambio de visión que a hoy, haciendo un balance ha logrado cosas sustantivas, que no habían pasado en más de 200 años de vida republicana.
La pandemia dejo una lección tan profunda, que nació de nuevo teorizar desde las humanidades, la relación del hombre, el arte con la naturaleza, tema perdido por la implantación del capitalismo salvaje y el consumo insaciable a todo nivel, que aún no termina, pero si tuvo una mirada más afectiva y de conciencia del planeta que tenemos y, como bien lo dices en el texto, la implantación y consolidación del trabajo por plataformas TIC’s, el nomadismo laboral desde cualquier lugar, un PC portátil y las firmas digitales.
Un buen relato Consuelo.
Gracias James por tu comentario, que contribuye enormemente a complementar mi relato.
Un muy buen analisis de lo que pasó en la pandemia, ahora lo que tenemos que pensar es en futuro y adaptarnos a nuevas situaciones que pueden pasar, el mundo esta mas frágil y propenso a nuevos virus que nos pueden afectar a toda la población mundial.
Doña consuelo, muy acertado analisis.
Muchas gracias Rocío por tu comentario. Tienes razón, debemos aprender de estas vivencias y prepararnos para enfrentar lo que nos depare la historia. Somos la gente de la pandemia y seguramente que está nos fortaleció y nos enseñó muchas cosas!
Muy interesante escrito…Si la Pandemia fue muy terrible para muchos y no tanto para otros…Pero salimos a flote…El Internet nos ayudó a comunicarnos con la familia lejana…
Muchas gracias por tu comentario. Lo más importante es que logramos salir!
Muy interesante tu reflexión sobre el insospechado tiempo que vivimos.
Fue un viaje hacia nosotros mismos que nos sentíamos inmersos en una película de ciencia ficción.
Como bien lo expresas esta realidad tiene muchas aristas pero siempre con oportunidad de ver el vaso medio lleno y a partir de semejante experiencia, tratar de ser mejores a pesar de nuestra frágil condición humana.
Muchas gracias Nidia por tu comentario. Estoy de acuerdo contigo, la pandemia nos mostró lo frágiles que somos pero también nos dejó muchas enseñanzas. Ojalá que esto nos sirva para ser mejores seres humanos. También nos mostró que la naturaleza revivió ante la ausencia humana, lo que indica que debemos mejorar nuestra relación con ella!
Pienso que este relato deja ver que la pandemia fue un tiempo duro, pero también un punto de quiebre. Nos obligó a encerrarnos, a cambiar rutinas y a depender de la tecnología para casi todo. Al mismo tiempo, mostró con claridad las desigualdades: quienes tenían recursos pudieron adaptarse mejor, mientras que los más vulnerables cargaron con las peores consecuencias.
Aunque hoy la pandemia ya parece historia, lo que realmente importa es cómo la recordamos. Si solo la vemos como un mal rato, se pierde la enseñanza; pero si la entendemos como una experiencia que reveló fragilidades y aceleró cambios, entonces nos deja una lección sobre lo que necesitamos mejorar como sociedad.
De acuerdo contigo querida Pao, de modo depende que la pandemia sea un mal recuerdo o una enseñanza. Como enseñanza, debe ayudarnos a cambiar y a mejorar muchas cosas, o de lo contrario, no aprendimos nada! Muchas gracias por tu comentario!
En el siglo XIV la peste bubónica arrasó con la mitad de la población, a consecuencia de su transmisión por pulgas (ratas), dado q las poblaciones existentes carecían de alcantarillados y no se asoció agua residual doméstica (caca) con enfermedad.
Esta vez los efectos fueron menores y a raíz de los avances en la medicina, sin embargo, nos abandonaron cercanos muy queridos como nuestro compañero y amigo RDM.
A propósito, tengo una discrepancia contigo y es lo de la memoria. Yo TE admiro ese don.
Consue, Consue, en cuanto a los requerimientos de vida para ser feliz, soy de los q piensan q es muy poco lo q se necesita para lograrlo.
Ahora bien, el mundo digital, … llegó para quedarse.
Muchas gracias por tu comentario apreciado Abelino, me pareció muy completo pues abordaste el tema desde diferentes ángulos! Muy interesante tu posición!