sábado, mayo 2, 2026

EL ÉXTASIS ETERNO DE LA CONSCIENCIA

OpiniónEspiritualidadEL ÉXTASIS ETERNO DE LA CONSCIENCIA

Creemos en un sueño que nos cuenta historias de princesas y guerreros, un sueño con muñecos de paja y aves de acero; nos confunde un mundo de formas, de luces y sombras, una realidad a blanco y negro, y así compramos la mentira de que lo que somos se limita a aquello que vemos. Ver con nuestros ojos y vibrar con nuestros sentimientos, no es precisamente estar vivos, es estar identificados únicamente con nuestros cuerpos, es entendernos meramente como la materia que se degrada con el tiempo, es percibir la parte más básica sin conectar con nuestro ser interno. Aparecen entonces figuras aterradoras, que roban nuestra calma y rompen el silencio, monstruos que amenazan con llevarse nuestras conquistas, con quitarnos todo lo que tenemos; surge la angustia, la ansiedad, estamos envueltos en un torbellino de oscuros sentimientos, por aquello que hemos perdido o porque se nos han negado nuestros anhelos.

Somos cautivos de la realidad que percibimos por nuestros medios, creamos una jaula de la que no podemos escapar por mas que queremos, a menos que tornemos la atención hacia una dirección nueva, lo que supone un cambio de perspectiva, violar la norma que ha prevalecido en el tiempo; habremos de romper los dogmas para cortar las cadenas que nos dejen sumergirnos en el mar de lo que siempre hemos sido, y aunque ignorantes, seguimos siendo. La sabiduría no es acumulación de conocimiento, es aquel estado que alcanzas cuando has podido trascender la barrera de lo material para ver lo interno, la realización que logras cuando lo tangible y lo sutil están presentes en todo aquello que has separado de ti a través de formas que llamas cuerpos. Es el fin de la dualidad, donde no existe el narrador separado del cuento, el cuento en sí mismo se narra y se experimenta en un sinfín de sucesos, conectados unos de otros como se conectan las redes neuronales en nuestro cerebro. Sucede que la vigilia viene después del sueño, ya no te confunden las sombras ni te enceguecen los destellos.

Los vedas decían que la única cosa real, es el éxtasis eterno de la consciencia, la sabiduría infinita que no se deja engañar porque obedece a nuestra mente original, esa con la que nacimos y que la experiencia humana va entorpeciendo, como una joya llena de polvo que a través de los años ha perdido su brillo, guardada en el rincón de un armario viejo. Tengo la certeza de que lo intemporal me espera cuando lo temporal expire, cuando los míos no escuchen mi voz, ni puedan abrazar mi cuerpo, porque llegar al fin no es equivalente a haber muerto; La consciencia se fundirá en el origen mientras la carne que me identificaba en el sueño se esté pudriendo y entonces seré parte de todo, como lo soy ahora que estoy viviendo, porque llegar al fin, es llegar al comienzo, en un ciclo donde la vida y la muerte nunca han sido opuestos.

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