miércoles, mayo 13, 2026

ACUERDO COLOMBIA (2/4)

OpiniónACUERDO COLOMBIA (2/4)

En la pasada columna ( https://elopinadero.com.co/acuerdo-colombia-1-4/ ) propongo que el centro socialdemócrata colombiano se organice en un nuevo partido llamado ACUERDO COLOMBIA, iniciando con un cónclave convocados por Fajardo y Claudia, teniendo como anfitrión a “Dignidad y Compromiso” un mes después de la elección presidencial, que convoque un Congreso Fundacional los días 4, 5 y 6 de agosto de 2026 para convertir la dispersión en un proyecto de poder.

Lo que propuse suena coherente, pero en la práctica colombiana tiene un enemigo mortal: el ego. Dudo que haya alguien que se meta de dirigente -de lo que sea- si no tiene un gran ego. Y prefiero a alguien con ego que con problemas de autoestima (abiertos o encubiertos: «narcisismo vulnerable», “grandiosidad compensatoria», etcétera). El reto es domesticar el ego.

“Cincinati”, es el símbolo histórico de quien sabe que el ego/poder es efímero. Y de quien, sin proponérselo, hizo lo mayor para el ego: trascender en la historia: lo buscaron mientras araba su tierra para salvar a Roma, cumplió la tarea y, pudiendo ser dictador perpetuo, soltó el mando para volver a su arado. Me recuerda la renuncia de un Papa.

Aquí se trata de NUESTRO relevo generacional (1969). Se trata de que las nuevas generaciones, encuentren una tierra lista para la siembra y no un campo de batalla agotado. ¡Se los debemos! Colombia merece un camino socialdemócrata. Un camino de centro. Como me lo resumió LF: La socialdemocracia nunca ha sido “tibia”: es un equilibrio pragmático: Nunca hemos creído que el mercado sea un santo… pero tampoco que el Estado sea un gurú iluminado. Ambas son perversiones: Nada en la vida es blanco o negro. Es multicolor.

Es hora entonces de que quienes se crean la última Coca-Cola del desierto, se miren, lo superen y entiendan que preferible a hundirse solos, es salvarse juntos.  

En mi amado Uruguay tienen algo que aquí nos falta: humildad política. Tal vez les ayude el consumo del “mate”. Puede ser. Allá, el Frente Amplio lleva más de 50 años unido, integrando desde demócratas cristianos hasta exguerrilleros como Mujica. ¿El secreto? Entendieron que el «acuerdo programático» está por encima del caudillo de turno.

Para que el Cónclave de julio no sea un velorio de buenas intenciones, necesitamos una estructura de roles clara. Propongo que el centro colombiano se estructure desde dos roles: los «Custodios» y los «Ejecutores». Necesitamos que los «custodios» asuman su rol de consejeros. Es hora de pasarle el balón a los «Ejecutores», por ejemplo, a Jennifer Pedraza, a Carolina Giraldo, a otros y otras que han demostrado liderazgo y rigor técnico.

Necesitamos someter nuestros egos al método para que la inteligencia colectiva mande sobre el capricho del caudillo ó caudilla. La unidad nunca ha consistido en amarse -eso es bobalicón, pues el odio siempre acecha-   sino en respetarse por un programa. Podemos imitar el método del Frente Amplio uruguayo, que se basa en el poder de sus acuerdos fundacionales: es una institución donde el berrinche individual se estrella contra esos acuerdos previos.

Aquí lo intentamos, cuando creamos el Partido Verde, dejamos en claro que la clave era/es construir estructuras donde se tiene la certeza de la existencia interminable de los conflictos humanos, y por ello se abordan aceptando que, más que disidencias, hay disensos; donde se respete a las minorías y se acata a las mayorías, sabiendo que ambas siempre son coyunturales. ¿o se olvida el 85% de popularidad de Uribe en 2008? ¿Qué queda de la torpeza del “estado de opinión”?

Si no logramos este diseño institucional donde el ego se someta al método, el Cónclave (o el Congreso) propuestos serán solo otro nombre en la larga lista de frustraciones nacionales.

O aprendemos de espejos exitosos, o elegimos el entierro de la relevancia.

-sigue- 

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