Hernando Gómez Buendía en su última columna de opinión, publicada en El Espectador, afirmó que “millones de colombianos acudirán a las urnas para impedir que la otra mitad gobierne. Los partidarios de Cepeda votarán para impedir que De la Espriella llegue a la Presidencia. Los partidarios de Abelardo votarán para impedir que llegue Cepeda. Ambos creen que el triunfo del otro sería una desgracia nacional. Y tienen razón. Esta es una elección entre dos gobiernos desastrosos”.
Aunque la mirada de Gómez Buendía es muy negativa acierta en reconocer que medio país no se va a sentir representado por cualquiera de los candidatos que resulte elegido. No solo porque la manera de entender el papel del Estado es completamente distinta sino también porque los discursos han profundizado la polarización, el miedo y el odio.
Se espera que el discurso del ganador el día de mañana sea muy diferente a los escuchados después de la primera vuelta. El presidente debe reconocer que el mandato que recibe es para todos, no solo para quienes votaron por él y debe respetar las voces distintas. Además, hay que rescatar el lenguaje republicano para que la polarización no derive en violencia de la cual el país ha sufrido mucho a lo largo de la historia.
Colombia necesita menos confrontación y más unión. El nuevo presidente debería tender puentes con todos los sectores, escuchar y usar cada palabra para crear confianza y empezar a construir la gobernabilidad necesaria para implementar sus propuestas atendiendo las necesidades y anhelos de todos los colombianos
Por último, se espera que los resultados de las votaciones sean reconocidos por quienes no resulten ganadores. El proceso electoral colombiano es confiable y no existe ninguna amenaza para el día de mañana. La Misión de Observación Electoral (MOE), la Unión Europea, la OEA y 50 organizaciones más aseguraron que no existe evidencia de un posible fraude electoral para esta segunda vuelta.


