ARRIESGARSE O RETROCEDER

OpiniónARRIESGARSE O RETROCEDER

Voté por Fajardo porque creo que Colombia puede salir de esta lógica reducida a dos bandos que se enfrentan y se desgastan mutuamente.

También porque el centro ha sabido entender y proponer mejor el país; desafortunadamente, aún no se organiza para gobernarlo. Perdimos. Ahora es más difícil. No estoy eligiendo lo que quiero, sino entre dos riesgos: un voto incómodo.

Esa incomodidad tiene responsables. He sido crítico de este gobierno, su corrupción, el avispero irresponsable de la salud, etcétera. Pero mirar sólo el periodo 2022-2026 es un error. Los problemas son más profundos, vienen de más atrás: un país desigual, donde la mayoría vive en la informalidad, donde la violencia y la falta de oportunidades siguen marcando las trayectorias de vida de miles y millones en las periferias, un largo etcétera. Por eso es que reducir los análisis a memes es absurdo: nada —ni nadie— es tan simple.

Y, sin embargo, seguimos discutiendo como si lo fuera. Conversaciones que se rompen, amistades que se enfrían, familias que dejan de escucharse. El problema no es disentir; es no saber convivir con la diferencia. Por eso resulta engañosa la forma en que se plantea esta elección, como si todo se redujera a orden o caos, firmeza o debilidad, continuidad o ruptura. Nada -ni nadie- es así. Entonces la pregunta es otra: ¿qué riesgos estamos dispuestos a asumir?

El riesgo de Cepeda es evidente: continuar un proceso con errores y límites que necesitan corregirse. Pero hay otro riesgo más profundo: el que cree que se puede imponer orden sin acuerdos, simplificar lo complejo, que el país puede avanzar negando de dónde venimos. Ese es el camino que hemos transitado por décadas. Nunca resolvió la desigualdad, nunca transformó la estructura económica, nunca enfrentó las causas que nos trajeron a este momento. Solo hizo más llevaderas algunas cosas, para algunos sectores, mientras los problemas estructurales siguen ahí.

Por eso, desde el centro seguiremos “imparables” por un “CAMBIO serio y seguro”. Porque el centro (socialdemócrata) nunca ha consistido en ubicarnos en la mitad, sino en algo más exigente: cambiar lo que no funciona sin romper las reglas que hacen posible ese cambio. Corregir sin destruir. Organizar la diferencia. Hacer viable lo complejo. La respuesta está en construir un ACUERDO por COLOMBIA (columna siguiente)

Desde esa visión de CAMBIO, acompañada de la incomodidad que describo, es que decido. Ya no estoy eligiendo mis opciones directas, porque somos más de un millón, pero perdimos y ahora toca preferir la incertidumbre de un camino que reconoce los problemas del país, la necesidad de cambiar, frente a la vieja estrategia del “emberracamiento” que nos vende que el pasado era mejor

No votaré por convicción plena: votaré con dudas, con la sensación de que no decidir bien hoy puede salir mucho más caro mañana. No porque crea que ahí está la respuesta, sino porque todavía veo una posibilidad —riesgosa— de evitar retroceder: votaré por Cepeda.

Redes: Pasadas las elecciones, me seguirás encontrando más en @oparravida 

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