Dosquebradas, Colombia. Junio 21 de 2026.
Colombia acudió masivamente a las elecciones presidenciales este domingo 21 de junio, donde el conteo inicial dio la victoria al candidato derechista Abelardo de la Espriella sobre el izquierdista Iván Cepeda Castro, del Pacto Histórico.
De acuerdo con el boletín número 20 de la Registraduría Nacional del Estado Civil, Abelardo de la Espriella con 12.931.544 votos, para un 49,65 % supera a Iván Cepeda Castro con 12.684.994 para un 48,70 % de la votación válida, La estrecha diferencia, de un 0.95% deja en suspenso el resultado de la elección hasta que concluya la diligencia de escrutinio.
En total, acudieron a las urnas 26.292.513 ciudadanos colombianos de un potencial votante de 41.421.973, un 63,47 % de votantes, lo cual se traduce en un hecho histórico para Colombia.

La jornada electoral transcurrió en completa paz y armonía, y tanto los jurados como los funcionarios de la Registraduría Nacional del Estado Civil cumplieron sus compromisos a cabalidad, salvo contadas excepciones que fueron puestas en conocimiento de los entres de control y la MOE.
La diferencia entre uno y otro es tan mínima, que sólo será reconocido quien salga victorioso en los escrutinios que comenzaron inmediatamente, con la participación de abogados y testigos electorales de una y otra candidatura.
De acuerdo con la legislación colombiana, el Presidente de la República sólo será proclamado una vez concluyan los escrutinios.
En Colombia, los escrutinios de las elecciones presidenciales comienzan inmediatamente después del cierre de las urnas (4:00 p.m.) y son el proceso oficial, legal y vinculante que valida los votos.
A diferencia del reconteo, que es rápido y solo informativo, el escrutinio puede tardar varios días porque lo realizan jueces y comisiones escrutadoras revisando actas mesa por mesa.
Este escrutinio es el conteo oficial y vinculante, lo realizan jueces de la República y comisiones escrutadoras; en él se revisa sistemáticamente las actas de cada mesa, detecta inconsistencias y atiende reclamaciones; garantiza que los resultados reflejen fielmente los votos depositados. Solo tras el escrutinio se puede proclamar al presidente electo.


