CASTA – EL ORIGEN DE LO QUE NOS DIVIDE

OpiniónÉTICACASTA – EL ORIGEN DE LO QUE NOS DIVIDE

Grandioso libro de la periodista afroestadounidense Isabel Wilkerson, quien trabajó para el New York Times, ganadora del Premio Pulitzer. Es sobre una investigación que se ha convertido en referencia obligada de las discusiones sobre el racismo. Minuciosa e impactante, es necesario hacer pausas para digerir y reflexionar su contenido. Este libro sirvió de guion para la película, “Origen”, estrenada en 2023 y nominada al Premio “Oscar” de la Academia.

Isabel Wilkerson define casta como: «una construcción artificial, una clasificación fija e incrustada de valor humano que establece la supuesta supremacía de un grupo frente a la supuesta inferioridad de otros grupos sobre la base de la ascendencia y, a menudo, rasgos inmutables, rasgos que serían neutrales en lo abstracto, pero se les atribuye un significado de vida o muerte en una jerarquía que favorece a la casta dominante cuyos antepasados ​​lo diseñaron. Un sistema de castas utiliza límites rígidos, arbitrarios, para mantener separados los grupos clasificados, distintos unos de otros y en sus lugares asignados”. Argumenta que, aunque los sistemas de castas son generalizados a nivel mundial, considera las más importantes de la historia son: el indio, el nazi y el estadounidense. Es la forma más inhumana de dominio. “… la construcción arbitraria de las divisiones humanas”, señala que los genetistas y los antropólogos la han visto como una invención del hombre, un concepto social, sin una base científica. El genoma humano de todos los seres humanos somos iguales en un 99,9 por ciento.

En la Alemania nazi mediante las leyes de Núremberg, copiadas y ajustadas del modelo racista estadounidense, se fijaron normas en contra de las comunidades judía, gitana, gay, bisexual, polaca, opositores y disidentes políticos, prisioneros soviéticos y discapacitados. Esta aberración llevó al holocausto nazi con más de seis millones de víctimas. Tragedia que tuvo su origen remoto en los Estados Unidos, donde se dictaron un crecido número de leyes en varios Estados de la Unión, especialmente en el Sur, contra la libertad de las personas negras. Se desarrolló una cultura de extremo odio y discriminación, llena de actos inhumanos de los “blancos” durante 246 años, que culminó con la Guerra Civil, que llevó a la Decimotercera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos y la Proclamación de Emancipación de los negros, en 1861. Pese a todo, llevan 154 años sin desmontar totalmente esta monstruosa y repugnante discriminación, de la cual aún existen vestigios con sus aparatos represivos.

En la década de 1930, Estados Unidos fue el germen de la teoría racista que inspiró las atrocidades nazis. Al principio, buscaban prototipos para legitimar la eugenesia como objetivo para purificar el linaje ario, y así subordinar y eliminar la casta judía inferior. Los nazis buscaron las normas de mestizaje de los Estados Unidos y los métodos de «higiene racial». Hitler era admirador de, “el talento de los estadounidenses para mantener un aspecto de impávida inocencia mientras perpetraba asesinatos masivos”. El creciente movimiento eugenésico promovido por hombres privilegiados y estudiados en las mejores universidades estadounidenses, Harvard, Yale, Columbia, Cornell, Princeton, Pensilvania, Brown, Dartmouth. Historias de terror con experimentos médicos inhumanos realizados por los nazis con sus prisioneros. Isabel Wilkerson con gran detalle nos describe cómo en los Estados Unidos, desde la esclavitud hasta bien entrado el siglo XX, los médicos utilizaron a la comunidad afro como una cadena de suministro para la experimentación, privados de su consentimiento para actuar sin anestesia.

En India las castas (raza, linaje, estirpe), se apoyan en un conjunto de leyes y directrices discriminatorias que se aplican debido a la religión hindú – Ley de Manu – son normas para convivir en sociedad, sobre cómo gobernar, comerciar y demás actividades civiles. Se nace y se muere en determinada casta, sin posibilidad de salir de ella. Cánones que definen el rol de cada persona por su apellido y lugar de nacimiento, indicando la forma en que debe vestirse, las artes o actividades que pueden desarrollar. Las castas sociales más elevadas viven en los mejores lugares de las ciudades, mientras las castas más bajas viven en la periferia. Los grupos jerárquicos más prósperos explotan a los grupos inferiores. Estas primitivas costumbres son ejemplos de cómo la Libertad sigue sido pisoteada.

Isabel Wilkerson, que estuvo en la India investigando este sistema de castas, comparte historias personales y emotivas, como mujer negra, se identificó con los «intocables» o «dalits». Mientras que el sistema estadounidense es una jerarquía de dos niveles basada en el color de la piel. El sistema indio, es un elaborado encaje de miles de subcastas, relacionadas con la región, el pueblo y el apellido. Están sometidos a la religión y a la creencia de la reencarnación, según la cual cada individuo vive su karma en esta vida, sufre el castigo o cosecha la recompensa de los actos de vidas pasadas, entre más siga las reglas de la casta en la que ha nacido, mejor será su estancia en las vidas futuras. Ambos sistemas causan opresión y deshumanización perpetua, ya que aquellos de la casta superior idean métodos para mantener su poder.

El médico James Marion Sims, conocido como el padre de la ginecología estadounidense, realizó cirugías ginecológicas en mujeres negras sin anestesia, consideraba que no era «lo suficientemente dolorosa como para justificar el problema». En su criterio médico, las personas afroestadounidenses estaban por debajo de los blancos, no sentían dolor o angustia, que solo tenían forma humana.

Isabel Wilkerson desarrolla su estudio en lo que llama los “Ocho Pilares de la Casta”:

  1. Voluntad divina y las leyes de la naturaleza. Las posiciones de las castas humanas están determinadas por un poder superior, basado en textos sagrados, la Biblia y las leyes de Manu, interpretados por aquellos de casta superior.
  2. Heredabilidad.Algunos rasgos hereditarios son más favorables que otros, lo que determina la naturaleza fija de la casta.
  3. Endogamia y el control del matrimonio y el apareamiento. Las castas inferiores son vistas como amenazas a la santidad de los linajes puros de las castas superiores. La prohibición de matrimonio entre negros y blancos, entre arios y judíos. En Arkansas en 1911 el sexo interracial era un delito.
  4. Pureza versus contaminación. Cualquier transgresión de contaminar la pureza de la casta superior se culpa a la casta inferior. Era tal la locura, que, en los tribunales sureños, incluso había dos Biblias, una para negros y otra para blancos. El objeto sagrado no podía ser tocado por manos de diferentes razas.
  5. Jerarquía ocupacional: El Jatis el Mudsill. La casta inferior debe realizar las tareas de servicio doméstico y en el campo. «El durmiente es la casta inferior sobre la que descansa todo lo demás».
  6. Deshumanización y estigma. Las castas inferiores no son vistas como humanas y/o son castigadas por comportarse como tal. La individualidad es un lujo concedido a la clase dominante.
  7. El terror como imposición, crueldad como medio de control. Uso de la violencia y el terror, psicológico y físico, para adelantarse a la resistencia antes de que pueda imaginarse.
  8. Superioridad inherente versus inferioridad inherente. La casta superior merece lo mejor en una sociedad determinada y la casta inferior merece su difícil situación.

Isabel Wilkerson, entreteje historias de personas famosas y comunes, así como su propia experiencia para argumentar de manera efectiva como los tentáculos de la casta son insidiosos y se abren camino en todos los aspectos de la sociedad. Explica el pensamiento de aquellos que se aferran al último peldaño de una casta superior que luchan vorazmente para mantener una posición por encima de la casta inferior. A través del recuento de historias reales y trágicas, nos muestra cómo han buscado “chivos expiatorios” para mantener el bienestar de la casta superior. Describe de manera convincente el impacto negativo de la casta en la salud física y mental, la mortalidad infantil y la esperanza de vida, soportada con cifras y estudios científicos.

“Tras firmar la Ley de Derechos Civiles de 1964, se dice que Lyndon B. Johnson predijo que los demócratas perderían el Sur durante una generación por haber defendido los derechos ciudadanos de los afroamericanos. La profecía resultó correcta, pero se quedó corta. Los demócratas perdieron el Sur y por más tiempo que una sola generación. A partir de ese momento, los estadounidenses blancos se inclinaron hacia la derecha encarnada por los republicanos, mientras se aprobaba nuevas políticas igualitarias.” Los presidentes demócratas que obtuvieron el voto de los blancos desde 1976: Carter el 48% en 1976, y el 36% en 1980; Clinton 39% en 1992 y 44% en 1996; Obama, 43% en 2008 y 39% en 2012. Ningún candidato demócrata desde 1964 ha obtenido más del 50% del voto blanco. Ha sido un costo político muy alto para los demócratas por la igualdad, en mi opinión, loable y de gran empatía.

Isabel Wilkerson, lleva al lector a un lugar positivo para imaginar la posibilidad de un mundo sin castas. Cuando por un accidente de nacimiento se alinea con lo más valorado en un sistema de castas, ser sano, hombre, blanco y otros rasgos que no tiene los afros, los indios u otra casta, le da al ganador una lotería, tiene el deber moral de desarrollar empatía por aquellos, quienes soportan indignidades. Se requiere de una inmensa empatía. No se trata de ti y de lo que crees que harías en una situación en la que nunca has estado y quizás nunca estarás. Es la conexión desde un lugar de conocimiento profundo que abre el espíritu al dolor de otro. Ponerse en la piel del otro.

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